Gobierno

¿Cómo tener un Estado eficiente? Expertos profundizaron en las claves para lograrlo en foro de ‘La Nación’

Panelistas coincidieron en que ya no se trata del tamaño del aparato estatal sino de la necesidad de ofrecer servicios públicos de calidad, con un uso óptimo de los recursos

Ya no se trata de qué tan grande es el Estado, sino más bien de qué tan eficiente es ese entramado institucional para cumplir su principal objetivo: brindar servicios de calidad a los ciudadanos.

De esa premisa partieron los tres panelistas del foro Desafíos del Bicentenario: El Estado que Costa Rica necesita, organizado por La Nación. En la actividad participaron el exdiputado Ottón Solís, el economista Alberto Trejos y la empresaria Mónica Segnini, con la moderación del exembajador de Costa Rica ante la Organización de las Naciones Unidas, Eduardo Ulibarri.

En su disertación, Trejos señaló algunos aspectos en los que el Estado “nos está fallando”, empezando por el tema educativo, que a su criterio no depende de la inversión sino del aprovechamiento que se da a ese gasto.

“No podemos decir que el Estado no gasta lo suficiente en Educación, aunque gastamos más que antes, no se nota que estamos gastando, no estamos logrando cantidades ni calidades mayores o mejores. Es importante gastar en educación más eficientemente”, dijo.

A criterio de Trejos, las razones de esa “falla” radican en el recurso humano y en un obsoleto sistema que camina muy por detrás del mercado laboral.

Afirmó que el recurso humano no se administra con las mejores prácticas ni cuenta con los mejores incentivos; no hay mediciones de desempeño y carece de adecuados entrenamientos.

Para él, es necesario repensar los programas, pues ya no tenemos el país que teníamos cuando se diseñó el sistema educativo. Hizo énfasis en la necesidad de priorizar carreras STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemática) y encontrar la base entre la educación técnica y académica.

Otro de los puntos abordados por el también exministro de Comercio Exterior, fue la necesidad de poner al ciudadano en el centro del aparato estatal y que se pueda cuantificar el costo para ellos de cumplir con requisitos y trámites, en ocasiones duplicados o que conllevan meses y gastos por pago de profesionales, empujando más bien a la informalidad.

“No se justifica que los procesos sean inciertos, no se justifica poner a la gente a hacer personalmente lo que podría hacer por medio de la tecnología o que las personas sean intermediarias de las instituciones. El Estado está obligado a cuantificar el costo de la incertidumbre; el tiempo para los ciudadanos tiene que ser medido (...) El Estado tiene que velar porque el ciudadano quiera cumplir las reglas, las consecuencias de incumplir las reglas deben ser peor que las de cumplirlas y la informalidad debería ser la excepción de alguien que no logró formalizarse, en vez de ser la consecuencia natural de alguien que logró no formalizarse”, añadió.

Cerrar o no instituciones

Por su parte, la empresaria Mónica Segnini, quien es presidenta del Consejo de Promoción de la Competitividad, enlistó una serie de oportunidades de mejora a fin de lograr la ansiada meta de un Estado eficiente.

La discusión, consideró, no debe centrarse en si es necesario eliminar la mitad de las 325 instituciones públicas, sino que estas obedezcan a un diseño estratégico, pues actualmente conforman un entramado complejo y costoso.

Sin embargo, sí apuntó a la incapacidad de transformar o cerrar instituciones obsoletas, que en muchos casos se crearon para atender necesidades en una coyuntura específica sin que respondan a la actual.

Otro de los puntos a mejorar es el tema de la subejecución presupuestaria que persiste en muchos entes, lo cual, dijo, es causada precisamente porque esa asignación de recursos no responde a un diseño estratégico.

Igualmente, dijo, hay que atender la superposición de competencias que complica el desarrollo de negocios e inversiones.

“El reto, cuando hablamos de un Estado o un servicio público, es que tiene que hacer más con menos, son recursos que recoge la ciudadanía, los pone a trabajar de forma que reciba servicios de calidad”, advirtió.

Sus sugerencias incluyen brindar reglas claras, tener instituciones que trabajen de manera eficiente y eficaz y que se haga con la menor carga tributaria posible.

¿Cómo lograrlo?

A criterio de la empresaria, es necesario un reordenamiento de la institucionalidad, avanzar en la transformación digital, incrementar la capacidad del Estado para implementar las políticas públicas, racionalizar los trámites, mejorar la coordinación entre los poderes para mejorar los servicios y desarrollar políticas de gobierno corporativo.

Segnini añadió que tanto en la Asamblea Legislativa como en el Poder Ejecutivo, se debe atender el tema de la idoneidad de las personas que llegan a esos puestos para lograr políticas como las mencionadas.

El exdiputado y economista Otton Solís agregó que el cuello de botella es precisamente que se impuso la idea del tamaño del Estado y sus funciones y no la eficiencia. Una de las claves, advirtió, es la necesidad de desideologizar el tema de la reforma.

A modo de ejemplo, recordó varias de las iniciativas de ley que presentó durante su última legislatura, entre ellas el proyecto Cerrar que proponía el cierre de varias entidades como el Instituto Mixto de Ayuda Social (IMAS), el Fondo Nacional de Becas (Fonabe), el Instituto Nacional de Vivienda y Urbanismo (INVU), sin eliminar los programas que estas ofrecen.

“La estrategia de eficiencia y reducir costos debe centrarse en mantener programas intactos y entrarle al tema de cómo ejecutar mejor esos recursos. Claro que se ahorran recursos porque se eliminan un montón de costos hundidos en alquileres con cerrar instituciones y fundirlas”, agregó.

Como segunda acción para lograr la reforma, el también exministro de Planificación y excandidato presidencial reconoció la necesidad de “entrarle al tema de los trámites” y facilitar el traslado de personal entre instituciones.

En relación con el tema digital los tres expertos afirmaron que es necesario medir los resultados de las acciones tomadas de emergencia durante la pandemia de covid-19, específicamente en relación con la digitalización de muchos procesos.

Los panelistas coincidieron además en que la mayoría de sectores está de acuerdo en el problema, pero no en la solución, lo que genera mayor desgaste social.

Patricia Recio

Patricia Recio

Bachiller en Periodismo de la Universidad Internacional de las Américas. Escribe sobre temas de sociedad y servicios.