Aarón Sequeira. 8 octubre, 2017
Edificaciones destruidas en Ciudad Cortés amanecen el sábado 7 de octubre, luego de que la tormenta Nate azotó el pueblo el 5 de octubre.
Edificaciones destruidas en Ciudad Cortés amanecen el sábado 7 de octubre, luego de que la tormenta Nate azotó el pueblo el 5 de octubre.

En medio de los reportes por los efectos devastadores de la tormenta tropical Nate en el país, el Gobierno aseguró que apenas hay dinero en las arcas estatales para atender los primeros impactos de las lluvias en la infraestructura pública. Lo dijo en voz del ministro de la Presidencia, Sergio Alfaro.

Consultado por la prensa respecto a la forma en que deberá el Poder Ejecutivo afrontar los gastos por inundaciones, deslizamientos y destrucción de obras, el ministro comentó que "el proceso de reconstrucción probablemente va a requerir ingresos de alguna otra índole".

"Hasta que no estemos en eso, no quisiera especular sobre ello. Lo que sí es cierto es que hay dificultades fiscales y que esas dificultades fiscales tendrán impacto sobre una situación como la que estamos viviendo, que es de grandes dimensiones. No quisiera todavía calificarla en su tamaño, pero es de grandes dimensiones, como pocas lo es", manifestó el jerarca de Presidencia.

Lo que sí queda descartado, tal como lo explicó el viceministro de la Presidencia, Luis Paulino Mora, es la posibilidad de presentar un proyecto de presupuesto extraordinario, tal como planteaban diputados del Frente Amplio y del PUSC, la tarde de este viernes.

Sergio Alfaro indicó que, si bien no descartaría ninguna forma de tratar de captar recursos, la de ir por un plan de gastos extraordinario implica emitir deuda y endeudar más el país, con una situación de liquidez tan complicada.

"Si ya es complicado recoger el dinero de la deuda que existe, o que ya está autorizada, si emitimos más deuda, nada nos garantiza que podamos recoger el dinero, por lo tanto, las opciones que podamos usar tienen que ser muy bien analizadas, antes de lanzarlas", comentó el ministro Alfaro.

Otro problema para el Gobierno es que apenas se viene reponiendo de la emergencia por el huracán Otto, que tuvo efectos devastadores hace 11 meses y que implicó un costo para el país de ¢130.111 millones, repartido entre ¢33.950 millones de recursos ordinarios de las instituciones vinculadas con la reparación de los daños y ¢96.521 millones provenientes del Fondo Nacional de Emergencias.

Ese plan de inversión planteado por el Ejecutivo cubre acciones en la red vial, tanto nacional como cantonal, así como obras fluviales, reconversión productiva agropecuaria, soluciones de vivienda, reparación de sistemas de agua y reactivación de áreas silvestres protegidas, principalmente en suelos y bosques. Además, se dio apoyo socioeconómico a las miles de personas afectadas.

El mediodía de este viernes, Alfaro reconoció que aún es muy temprano para saber dónde se deben cubrir necesidades y cuál es la necesidad económica del Gobierno para enfrentar las consecuencias de las inundaciones causadas por Nate.

Recursos frescos e inversiones

Descartada la posibilidad de enfrentar una discusión legislativa por un presupuesto extraordinario, Luis Paulino Mora aseguró que la mejor forma de encontrar recursos es a través de ingresos frescos, por lo que insiste en la aprobación de los proyectos de impuestos, que tienen más de dos años en sede legislativa.

"Un presupuesto extraordinario no es necesario, porque el artículo 180 de la Constitución Política y la Ley de Emergencias permiten modificar por motivos de fuerza mayor las partidas ya aprobadas. El presupuesto es una ficción contable, porque tiene partidas que están ahí pero no tienen contenido económico. Lo importante es dar contenido a las que ya existen", comentó el viceministro.

Añadió que las formas más prácticas de captar dinero incluyen a los proyectos de impuesto al valor agregado (IVA) y el de renta, así como el plan para derogar la prohibición de ingreso al país de capitales especulativos o golondrina.

Eliminar esa prohibición avalaría el ingreso a Costa Rica de grandes capitales de clientes sofisticados, según Alfaro y Mora, generaría que se inviertan grandes capitales en el país y, ahí sí, ir a colocar deuda del país.

"El presupuesto extraordinario es una ficción, no es verdadero, esos cambios o desviaciones presupuestarias se pueden hacer con partidas contables, no es necesario ir a aprobación legislativa, pero lo que necesitamos es plata", añadió.

En poco más de dos años, el Gobierno no ha logrado que los proyectos sobre impuesto sobre la renta y sobre el IVA avancen el Congreso, donde llevan dos años estancados en la Comisión de Hacendarios.

Por ahora, el Ejecutivo hace los últimos intentos por consolidar, junto con los jefes de las fracciones parlamentarias, un proyecto de ley base, donde se reformen el impuesto de ventas, convertido en un IVA, el tributo sobre la renta y una propuesta de salario único para altos jerarcas del Gobierno central.