Por: Sofía Chinchilla C. 27 diciembre, 2016
Por seis años, Éricka compartió una casa con otros residentes de Pueblito, a quienes cuenta que llegó a querer mucho. | MELISSA FERNÁNDEZ.
Por seis años, Éricka compartió una casa con otros residentes de Pueblito, a quienes cuenta que llegó a querer mucho. | MELISSA FERNÁNDEZ.

Tras seis años de vivir en Pueblito Costa Rica, a Éricka Delgado le llegó la hora de partir.

Hasta el lunes 19 de diciembre, ella fue una de las 105 personas que residían en esa organización, que colabora con el Patronato Nacional de la Infancia (PANI).

Cumplió 18 años hace algunos meses, y con la mayoría de edad también llegó la decisión de valerse por sí misma.

Afortunadamente, no estará sola: la familia de una excompañera del colegio decidió abrirle las puertas de su casa, por lo que Éricka vivirá con ellos durante una temporada.

"Lo hicimos en esta fecha porque la mamá quiere que comparta con ellos en estas fiestas, que pase Navidad y Año Nuevo. A otros chiquillos los dejamos acá hasta que pasen estas fechas, pero en este caso la familia quiere que ella se vincule con ellos desde ya", explicó Patricia Arce, directora técnica de Pueblito Costa Rica.

Éricka pasó su último día en Pueblito guardando sus pertenencias en cajas, usando videojuegos con sus compañeros de casa y rememorando los momentos que pasó ahí.

Ella cuenta que cuando llegó, hasta al clima se tuvo de acostumbrar, pues de los calores de la zona sur, se enfrentó al frío y viento de Paraíso.

"Tuve que adaptarme a otros compañeros y a un entorno diferente, entonces, sí fue un poco complicado, pero con el tiempo como que se empieza a acomodar y como a agarrar fuerzas de donde no hay", reflexionó la muchacha.

El plan para el futuro inmediato está claro: quiere terminar el colegio –le falta solo el quinto año– y buscar becas para seguir formándose. Le gusta la Contaduría, por lo que posiblemente elegirá una carrera relacionada con los negocios.

La joven reconoce que la perspectiva de vivir fuera de Pueblito es una “marea de emociones”: nervios por salir de la “burbuja” de protección y confort, y alegría por integrarse a una familia cuya mamá admira, por ser “una mujer emprendedora e independiente, y un modelo a seguir”.

Ella sabe que se encontrará con múltiples retos, pero cree estar lista para encararlos.

“Se presentan circunstancias, pero eso no define lo que usted va a llegar a ser ni lo que es. Independientemente de la situación, Dios tiene un propósito, y si vinimos a este mundo es porque lo planeó y tenemos un lugar. Diay, es hora de levantarse. Como las águilas, a emprender el vuelo, que cuando viene la tormenta hay que volar más alto”, aseguró.

A Éricka le queda el cariño por quienes conoció en Pueblito, y la certeza de que todo estará bien. “De una u otra manera siempre se van a abrir puertas para salir adelante, solo es cuestión de actitud”, dijo, con seguridad.

Etiquetado como: