Daniela Cerdas E.. 24 enero
Steven González, viceministerio administrativo del MEP. Foto Daniela Cerdas.
Steven González, viceministerio administrativo del MEP. Foto Daniela Cerdas.

Este viernes el MEP anunció la reestructuración de la Dirección de Infraestructura y Equipamiento (DIEE) que lleva años de ser cuestionada por su ineficiencia en la construcción de escuelas.

La nueva dependencia contará con los mismos funcionarios de siempre. Son 103 funcionarios que la Auditoría Interna del MEP catalogó, a inicios del 2019, como "temerosos, conflictivos, despreocupados, sin compromiso y desmotivados, que no fortalecen un ambiente ético en procura de la eficacia de objetivos institucionales”.

El viceministro Administrativo del Ministerio de Educación Pública (MEP), Steven González, quien lideró la reorganización de la DIEE, afirma que no todos los funcionarios son así, como los describe la Auditoría.

González cree que la reestructuración va a funcionar porque toca no solo la estructura si no viene acompañada de un proceso de definición de metodologías y de procedimientos que se traducirán en una mejora del clima organizacional actual que la Auditoría calificó como “decadente”.

–¿Cual será el papel de las Juntas de Educación y Administrativas en la nueva estructura?

–Van a seguir teniendo un rol muy importante en los proyectos de un mantenimiento menor, en aquellos donde no se requiere la firma de un ingeniero o arquitecto, y en proyectos menores a ¢350 millones. Los proyectos más grandes los seguirá contratando el MEP por Proveeduría, aún se debe definir si a partir de este año o 2021 porque en el presupuesto 2020, como se formuló desde mayo, ya estaba toda la partida de transferencias a las juntas.

¿Qué va a pasar con los proyectos que estaban con el anterior modelo, qué va a pasar con la ejecución de los ¢124.000 millones que actualmente tienen las juntas depositados?

–La idea es no retrasar los procesos que ya iniciaron para que no haya una afectación en la ejecución de las obras. Los proyectos que tienen un grado importante de avance van a terminar (con el modelo anterior) para no atrasarlos.

“Los proyectos que aún no tienen una empresa constructora contratada o que no han iniciado ni siquiera el proceso de contratación de la obra tenemos que valorar qué tan adelantados están para ver que es lo más conveniente o rápido ya sea sacarla en un solo paquete junto con otras juntas o que siga su proceso. Viene durante este proceso de implementación un análisis muy fino casi que uno por uno de los casos para ver que es lo más conveniente en el centro educativo”.

¿Funcionará una reestructuración con los mismos funcionarios de siempre?

–Si bien la Auditoría hace esa observación (calificó a los funcionarios de la DIEE como “temerosos, conflictivos, despreocupados, sin compromiso y desmotivados”) no se puede generalizar que todos los funcionarios de la DIEE tienen mala actitud hacia el trabajo.

“Cuando los procesos no son claros, cuando las funciones no están bien definidas eso propicia conflictos de clima organizacional que creemos que se verían solucionados con esta claridad que ofrece la nueva estructura. La reestructuración creo que va a funcionar porque toca no solo la estructura si no viene acompañada de un proceso de definición de metodologías de procedimientos y creo que a los funcionarios cuando se tiene esa claridad sí se da una mejora del clima”.

“Creemos que el enfoque está en los procesos, aún con los mismos funcionarios, si cambian las metodologías y procesos ellos tendrán que adaptarse y, además si se da un reforzamiento del control interno, pues tendrán la oportunidad de mostrar que son funcionarios valiosos. Su desempeño va a ser medido de manera también más rigurosa”.

–¿Cómo va a cambiar la mala actitud de estos funcionarios?

–Creemos que el primer paso es esta reorganización, ponerlos a ejecutar las labores para las que están capacitados en los diferentes departamentos, posterior a eso se puede hacer un trabajo de clima organizacional. Técnicamente no es lo más recomendable hacer un trabajo de clima en medio de una reorganización pero luego podemos entrar a hacer un trabajo más detallado de clima organizacional, eso requiere algún tiempo pero sí creemos que el enfoque es procesos y metodologías. Los funcionarios tendrán que adaptarse.

–¿Qué va a pasar con los funcionarios que no den los resultados esperados?

–La Ley 9635 (Ley de Fortalecimiento de las Finanzas Públicas) que aprobó la Asamblea en diciembre del 2018 claramente indica que hay un nuevo proceso de evaluación del desempeño y que la consecuencia de no alcanzar una nota de “excelente” es no contar con la anualidad, entonces ahí hay una motivación económica para cumplir las metas y, por otro lado, si hay personas abiertamente incumpliendo órdenes saltándose procedimientos cuando están debidamente establecidos ahí si pueden haber consecuencias disciplinarias. Hoy les fue presentado a la DIEE la nueva estructura y refleja la voluntad de mejora de la mayoría de los funcionarios.

–¿Cuándo habrá eficiencia en la construcción de escuelas?

–El primer semestre es un tiempo de adaptación, de implementar la nueva estructura, uno de los principales hallazgos es que la capacidad operativa de este modelo es de ¢50.000 millones al año. Ese es el reto, levantar esa cantidad de obra al año y pasar al 2021 a un monto bastante superior a los ¢50.000 millones y en 2022 aún más. Yo pienso que si eso se logra se puede afirmar con toda claridad que la reestructuración fue exitosa.

–¿La reestructuración mejorará el establecimiento de los responsabilidad de los funcionarios en caso de irregularidades?

–En el mercado hay herramientas tecnológicas que permiten tener mayor trazabilidad de los procesos entonces, en definitiva, va a mejorar la trazabilidad identificar cuál funcionario es responsable de cada uno de los procesos.