Patricia Recio.   24 septiembre, 2018
Normalmente, operan 4.571 comedores en centros educativos que dan alimentación a 800.000 estudiantes. Fotos: Mayela López/Archivo

Las Juntas de Educación de escuelas y colegios deberán garantizar la alimentación de los estudiantes, en caso de que se mantenga la huelga durante esta semana.

El director de Programas de Equidad, Leonardo Sánchez, explicó que las Juntas reciben los pagos correspondientes a cocineras y alimentos, por lo que los integrantes de estas agrupaciones tienen la obligación de tener los comedores abiertos, aunque las funcionaras estén unidas al paro de labores.

“Las Juntas tienen la obligación de tener los comedores abiertos porque nosotros pagamos continuamente mes a mes. Independientemente de si hay huelga o no, es responsabilidad de la Junta tener el servicio porque estamos pagando cerca de ¢450 millones diarios”, dijo.

El Ministerio prepara una circular en la que ordena garantizar al menos una comida al día en aquellos centros donde las cocineras se encuentran en huelga.

“El nuevo menú tiene la posibilidad de que no todos los alimentos que están ahí se deban preparar en una cocina (requieran cocción). Uno de los lineamientos que vamos a dar es que cuando el comedor esté cerrado y no haya cocineras se opte por comprar alimentos que están en el menú para garantizar al menos una comida al día a los niños”, añadió.

El funcionario detalló que se trata de alimentos que podrían adquirirse y brindarse directamente a los estudiantes sin necesidad de que estén presentes cocineras.

Consultado sobre si las juntas tendrían potestad de contratar trabajadoras o personal temporal de apoyo para esas gestiones, Sánchez dijo que es parte de lo que están analizando y se incluiría en los lineamientos que darán esta semana.

Además, dijo que han recibido información de muchos casos en los que solo hay una parte de las cocineras trabajando y por ende no dan abasto para alimentar poblaciones estudiantiles muy grandes.

“En centros grandes donde hay por ejemplo 10 cocineras y hay seis en huelga lo que vamos a recomendar es que con la capacidad que haya se generen alimentos que puedan elaborar rápidamente y se le brinde al menos esa alimentación al niño; el hecho de que no existan cocineras no es un condicionante para que no se le de alimentación”, insistió.

El MEP dio a conocer a mitad de la semana pasada que tenía reportes de unos 773 comedores cerrados a causa de la huelga.

Además estimaron que en total las pérdidas por esos cierres podrían rondar los ¢200 millones diarios.

El viernes, Sánchez aseguró que aunque sindicatos y docentes han refutado esa cifra alegando que si no hay personal no se hacen los pedidos, el monto obedece a que independientemente de los pedidos, el Ministerio gestiona el dinero que se debe girar a las juntas de educación.

La gestión se realiza con previo análisis de la cantidad de estudiantes y las características del centro educativo y a partir de eso se determina un subsidio diario de alimentación.

“Cada centro educativo de los 4.571 tiene uno, dos o hasta tres tiempos de comida dependiendo de las características del centro. Una vez que se determina el monto que se le va a pagar a cada centro que puede ser mensual, la Junta procede a hacer contratos formales con una serie de proveedores que brindan los insumos para preparar la alimentación. Usualmente son por un año, ahí se definen los productos, tiempos de entrega y dentro de esos están los famosos pedidos que se hacen semanales o quincenales”, explicó.

Sánchez dijo que muchos de esos productos son perecederos, además dijo, que el monto de pérdidas no obedece solo a esa comida desperdiciada, sino a salarios de las cocineras que se continúan pagando aunque estén en huelga.

La preocupación radica en que además de los fondos desaprovechados, la alimentación que se da en comedores de escuelas y colegios es en muchos casos de zonas vulnerables, la única opción de alimentación para niños y jóvenes.