Daniela Cerdas E.. 20 julio
Emmanuel González, nuevo rector de la UTN. Foto cortesía
Emmanuel González, nuevo rector de la UTN. Foto cortesía

Los hermanos Francisco González Alvarado, de 50 años, y Emmanuel González Alvarado, de 59, no solo se verán en las reuniones familiares en su natal Alajuela.

Ahora también compartirán juntos cada vez que haya una reunión a lo interno de la Comisión Nacional de Rectores (Conare). También discutirán entre ellos decisiones sobre el futuro de las universidades públicas.

Francisco y Emanuel fueron electos recientemente como rectores de la Universidad Nacional (UNA) y de la Universidad Técnica Nacional (UTN), respectivamente, durante un período de cuatro años. La elección de cada uno de ellos se dio con 17 días de diferencia.

Ellos, sin dudarlo, lo atribuyen a la casualidad ya que, afirman, cada uno desarrolló por separado su carrera en cada una de las universidades hasta que llegaron a la rectoría.

Francisco es el menor de cinco hermanos y tiene una hija; Emmanuel es el mayor y es padre de dos hombres.

El primero es historiador y educador y el segundo tiene una formación académica que está ligada a la salud ocupacional y al ambiente.

“La evolución mía en la UTN es completamente aparte de la evolución de Francisco en la UNA, que la historia nos juntara es un tema independiente de la carrera universitaria que llevamos. Todo fue meramente casual, lo que más nos sorprendió es que las fechas en que se iban a hacer las elecciones”, contó el rector de la UTN, quien fue electo el pasado 5 de junio.

“La vida empuja a eso, la historia de las instituciones y personas empuja a esas casualidades. Nos parece esto una posibilidad de seguir mejorando la universidad pública y compartimos esa misión. Es importante decir que fuimos electos por comunidades y universidades absolutamente independientes”, agregó por su lado, el rector de la UNA quien fue electo el 22 de junio.

Carreras
Francisco González, nuevo rector de la UNA. Foto cortesía
Francisco González, nuevo rector de la UNA. Foto cortesía

El rector de la UTN contó que su historia en esa universidad comenzó cuando tenía 17 años siendo alumno del Colegio Universitario de Alajuela (CUNA), que luego se fusionó con otros colegios universitarios para formar la UTN en 2008. Salió graduado en Salud Ocupacional, en 1982, y se quedó laborando allí como profesor.

En 1986 asume como director de carrera de Salud Ocupacional y luego, en el 2002, fungió como representante de los docentes ante el Consejo Directivo del CUNA y asumió la presidencia de ese órgano. En 2008 lideró, junto al exrector y actual ministro de la presidencia, Marcelo Prieto, la creación de la UTN. En 2011, lo nombran cómo decano de la sede central de la universidad , en Alajuela y en 2020 llegó a la rectoría.

En tanto, el rector de la UNA tiene relación con este centro de estudios desde 1995. Se desempeñó como subdirector de la División de Educología del Centro de Investigación y Docencia en Educación (CIDE) y como vicerrector académico en el periodo 2010- 2015.

A partir del 2015, siguió en la vida académica y luego fue electo como rector.

Mismo objetivo

Estos dos hermanos comparten el mismo objetivo en la UTN y la UNA: lograr la sostenibilidad financiera en estos centros de enseñanza superior. Ambos asumen en medio de una pandemia, con restricciones presupuestarias por una crisis fiscal, problemas financieros a los interno de las universidades, además de críticas públicas por el manejo presupuestario en estos centros y por los altos salarios.

“Es urgente atender la sostenibilidad financiera, hacer ajustes para lograr esa estabilidad financiera. La prioridad es la sostenibilidad y la generación de ingresos a través de alianzas internacionales y empresariales” dijo el nuevo jerarca de la UTN que cuenta con 16.000 alumnos.

Mientras que el responsable de la Universidad Nacional afirmó que este centro debe revisarse a lo interno pero en el marco de su autonomía.

“Uno de los compromisos urgentes es la sostenibilidad financiera, lo que sí está claro es que hay una ecuación que no nos favorece como la disminución del FEES (Fondo Especial para la Educación Superior) y el crecimiento de la masa salarial. Sin duda tenemos que entrar a revisar el componente del crecimiento de la masa salarial”, expresó Francisco.

Ambos hermanos consideran que el mandato constitucional respecto al presupuesto y autonomía "debe ser respetado".

“La posición mía es la posicion constitucionalista, se tiene que respetar el artículo 84 y 85 de la Constitución, no podemos alejarnos del principio constitucional. Al FEES no se le puede otorgar menos que el año anterior más inflación. Dejar de invertir en educación es el peor error de un gobierno”, subrayó Emmanuel González.

“El tema de los salarios hay que abordarlo, es prioritario, pero esa no debería ser la excusa para limitar el presupuesto al nivel que se está limitando. En una universidad el pago de salarios no puede ser mismo de una empresa cualquiera, ni una institución cualquiera, debe ser más. El principal activo de una universidad son los académicos, lo que producimos es conocimiento; eso no significa llegar a límites extremos como los que tenemos algunas universidades”, dijo por su lado, Francisco González.