Daniela Cerdas E.. 10 mayo
En la imagen de archivo, Johnny Villalobos Chávez (izq), docente en mecánica de precisión, explica a estudiantes el funcionamiento de un comparador de carátula. Le escuchan Yeltsin Brown, Steven Esquivel, Mauricio Arias y Daniel Aguilar. Foto: Albert Marín.
En la imagen de archivo, Johnny Villalobos Chávez (izq), docente en mecánica de precisión, explica a estudiantes el funcionamiento de un comparador de carátula. Le escuchan Yeltsin Brown, Steven Esquivel, Mauricio Arias y Daniel Aguilar. Foto: Albert Marín.

Los ingresos del Instituto Nacional de Aprendizaje (INA) para este 2020 cayeron en un 20% producto de la crisis económica que sufre el sector productivo, por el coronavirus.

De los ¢132.000 millones que el INA prevía recibir para este año, casi ¢31.000 millones se esfumarán por la desaceleración económica, según una proyección elaborada por la propia entidad.

El 85% del presupuesto del Instituto de Aprendizaje proviene del aporte que le hacen los patronos privados y públicos, equivalente al 1,5% del costo de cada planillas.

Buena parte de esos aportes cayeron cuando la pandemia dejó miles de negocios cerrados y miles de personas sin empleo.

Solo en el sector de restaurantes, por ejemplo, al menos 7.980 negocios habían cerrado para finales de marzo, dejando 109.440 personas despedidas.

En el sector turismo, el cierre de fronteras y el distanciamiento social también provocó que la tasa promedio de ocupación hotelera cayera del 90% en enero al 15% en abril.

“La institución proyecta que, en mayo, se reflejarán los primeros efectos tras la reducción de las planillas de las empresas en el mes de marzo”, indicó el INA tras consultas de este medio.

Los recursos reales de cada mes se perciben con dos meses de diferencia, por ejemplo, los aportes hechos en febrero le llegan al INA en abril.

Este Instituto tambiénse financia con un aporte equivalente al 0,5 % de la planilla de las empresas agropecuarias con más de diez trabajadores.

Aparte de los aportes patronales, el otro 15% del presupuesto del INA proviene de ingresos por venta de productos, explotación de bienes y prestación de servicios, así como legados, donaciones y herencias

Esta institución brinda capacitación y formación profesional a las personas mayores de 15 años.

Además, ofrece asesoría a las pequeñas y medianas empresas (Pymes), tales como asistencia técnicas, innovación tecnológica, promoción y divulgación.

¿Cuáles acciones tuvieron que implementar ante la caída de sus ingresos?

Según informó la institución, desde el 1.° de abril se tomaron medidas para la contención del gasto y, con ello, reducir el impacto causado por la pandemia en las finanzas de la institución.

Dentro de las acciones de contención del gasto, se encuentran congelamiento de partidas presupuestarias dirigidas a transporte y viáticos en el exterior, suspensión de actividades protocolarias, suspensión alquiler de maquinaria y equipo, entre otras.

También, se realizó una revisión exhaustiva de los trámites de compra vigentes en las nueve unidades regionales para detener aquellos procesos de compra que puedan ser retomados posteriormente. Este ejercicio dio como resultado la contención de ȼ4.450 millones aproximadamente.

“Hemos actuado para congelar las inversiones que pueden posponerse, además de una serie de medidas adicionales para la contención del gasto y, de esa manera, aseguramos que el INA pueda continuar prestando servicios".

"El INA tiene un papel muy importante en esta situación, por lo que la crisis es un llamado a redoblar esfuerzos para responder de manera oportuna a las necesidades de las personas y las empresas del país”, dijo el presidente ejecutivo de la institución, Andrés Valenciano.

El INA agregó que la revisión del gasto es constánte y dinámica y que, en forma paralela, procuran adaptar la oferta de capacitación a las necesidades actuales del país, por ejemplo, mediante capacitaciones no presenciales.

Otros afectados

El INA no es la única institución afectada por la crisis económica de los patronos ante la pandemia de la covid-19.

La Caja Costarricense del Seguro Social estima pérdidas, para el periodo comprendido entre marzo y agosto de este año, de entre ¢190.000 millones y ¢303.000 millones, correspondientes a cuotas obrero patronales.

Lo anterior se explica por los despidos de trabajadores, suspensión de contratos laborales y disminución de salarios en el sector privado por la emergencia de la covid-19.

También, incluye la caída en los ingresos de los trabajadores independientes que cotizan y el aumento del desempleo este año.

Además, los efectos de la emergencia sobre las empresas y los empleos producirán una ola que pone en riesgo entre el 10% y 20% de los recursos que entran cada año al Fondo de Desarrollo Social y Asignaciones Familiares (Fodesaf) que tiene programas sociales que ayudan a 800.000 beneficiarios de familias pobres.

Fodesaf también se financia de los aportes mensuales de todos los patronos (públicos y privados). La baja en sus ingresos amenaza becas de estudiantes, comedores escolares, Red Nacional de Cuido, atención de adultos mayores y asistencia para personas con discapacidad.

También, incide en aportes para los Centros de Educación y Nutrición y Centros Infantiles de Atención Integral (Cen-Cinái), el Patronato Nacional de la Infancia, las formaciones para mujeres en condición de pobreza que imparte el Instituto Nacional de las Mujeres (Inamu), infraestructura para zonas indígenas y construcción de vivienda para hogares de escasos recursos, entre otros.