José Andrés Céspedes. 22 junio
El nuevo rector de la UNA, Francisco González (izquierda) y la rectoría adjunta, Marianela Rojas (derecha). Foto: UNA Comunica
El nuevo rector de la UNA, Francisco González (izquierda) y la rectoría adjunta, Marianela Rojas (derecha). Foto: UNA Comunica

El historiador y educador Francisco González Alvarado, fue electo este lunes como nuevo rector de la Universidad Nacional (UNA), sin embargo, el Tribunal Electoral Universitario (Teuna) aclaró que el resultado es extraoficial y se declarará la fórmula ganadora hasta el próximo viernes, cuando sesione de forma ordinaria.

El padrón electoral estuvo conformado por 20.815 electores (821 académicos, 1.458 administrativos y 18.536 estudiantes). González Alvarado obtuvo 529 votos académicos, 811 administrativos y 3.743 estudiantiles (5.083 en total).

El historiador superó al economista Leiner Vargas Alfaro, quien aspiraba al cargo por tercera ocasión y obtuvo 2.632 votos, y al abogado Norman Solórzano Alfaro, quien obtuvo 993.

Tras agradecer el respaldo mayoritario de los tres estamentos de la comunidad universitaria, González indicó que interpreta el resultado como “una muestra de confianza a nuestro plan de trabajo y estilo de liderazgo”.

“Ahora nos arroparemos con solo una bandera, la de la Universidad Nacional; ya no hay fórmulas, hay solo una comunidad universitaria que esperamos liderar para enfrentar con sentido democrático los grandes desafíos que esperan a la universidad pública en general y a la UNA en particular”, comentó.

Agregó que no descansará en impulsar una universidad que cada día sea más pertinente para la sociedad costarricense.

Ante la consulta sobre posibles apelaciones del proceso electoral, se mostró sereno e indicó que desde el inicio del proceso ha “confiado en las instancias propias de la gobernanza institucional”.

En su propuesta de gobierno, González Alvarado propone tres pilares sobre los que se basará su gestión: la protección de la educación como un bien público y social, la defensa de la autonomía universitaria con autorresponsabilidad y el fortalecimiento del vínculo de la universidad con la sociedad, que responda a sus demandas y solución de problemas.

“No tengo ningún interés político. No tengo ningún interés diferente a dedicarme a la Universidad Nacional de alma, vida y corazón”, afirmó el educador a La Nación.

Sostenibilidad financiera de la universidad

Uno de los principales desafíos que tendrá González será buscar la sostenibilidad financiera de la universidad. En su plan de trabajo plantea cuatro aspectos centrales para atender la situación.

Primero, buscar una mayor eficiencia en la formulación y ejecución del presupuesto de la universidad. Segundo, generar mecanismos que permitan disminuir la generación del superávit de la institución y, especialmente, generar un portafolio único de inversión del superávit existente.

En tercer lugar ubica promover la generación de recursos propios, y en cuarto, en el marco de la convención colectiva, procurar una revisión integral del rubro laboral.

El educador también aseguró que, en este momento, la situación financiera de la Universidad Nacional “no admite una distribución del Fondo Especial para la Educación Superior (FEES) diferente a la que actualmente tiene”.

Sin embargo, destacó que se encuentra absolutamente abierto a revisar el tema de las finanzas de la universidad en conjunto con la Federación de Estudiantes de la UNA (Feuna), para llegar a acuerdos compartidos.

Luego de la salida del ex rector Alberto Salom, algunos vínculos entre grupos universitarios y la Rectoría quedaron deteriorados, pero el nuevo jerarca considera que cualquier conflicto existente puede resolverse por medio del diálogo.

“El modelo de gobernanza de la universidad, por estatuto, es esencialmente participativo. En ese sentido, procuraremos abrir los mayores canales de diálogo con toda la comunidad universitaria”, agregó.

Por otra parte, indicó que dentro de sus planes también se encuentra proponer una renovación curricular en la institución y realizar un diagnóstico riguroso sobre la adaptación de la universidad a las clases virtuales por la pandemia.

“Nosotros creemos que es importante cerrar este ciclo con un diagnóstico detallado en diferentes campos. El primer campo tiene que ver con el acceso que han tenido los estudiantes a las plataformas digitales y a las conexiones a través de Internet. El segundo diagnóstico será ver cómo nos fue con los estudiantes, cuántos ganaron, cuántos perdieron, cuántos tuvieron que retirar los cursos.

“El tercero, ver cómo estamos con las capacidades que han demostrado los docentes para enfrentar esta situación y a partir de allí proponer una estrategia que nos permita avanzar en el segundo ciclo con más pertinencia, con más claridad. Y pensar en un tercer ciclo sin cursos de verano que nos ayude también a equilibrar las eventuales situaciones que tengamos que equilibrar”, concluyó.

Tercer historiador en la Rectoría

De ser ratificado como el nuevo rector, González Alvarado se convertiría en el tercer historiador en llegar a la Rectoría de la UNA. Esta misma formación la tuvieron Edwin León Villalobos (1983-1985) y Carlos Araya Pochet (1985-1989).

Francisco González es bachiller en Historia, licenciado en Estudios Sociales y máster en Docencia universitaria. En la UNA se ha desempeñado como subdirector de la División de Educología del Centro de Investigación y Docencia en Educación (Cide) y como vicerrector académico en el periodo 2010-2015.

En su gestión lo acompañaría, en la Rectoría Adjunta, Marianela Rojas Garbanzo, quien posee un doctorado en Biomedicina-Salud Pública y sendas maestrías en Salud Laboral y Salud Ocupacional con Énfasis en Epidemiología Ocupacional. Es, además, psicóloga.