Daniela Cerdas E..   7 mayo
12/04/2018 Los nuevos menús del MEP incluyen un vaso con agua en vez de refresco. Foto: Rafael Pacheco

De los más de 5.000 centros educativos que existen en el país, solo 1.350 (27%) han decidido implementar el nuevo menú saludable que el Ministerio de Educación Pública (MEP) anunció a finales del año pasado.

Rosario Ruiz, secretaria general del Sindicato de Trabajadoras de Comedores Escolares y Afines (Sitracome), dijo que las causas de que no se ponga en marcha el nuevo menú son que este representa "mucha carga de trabajo" para las cocineras, que el presupuesto no alcanza y que los estudiantes no lo asimilan.

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Además, afirma que hay muchos reportes de que los niños quedan con hambre y que las quejas contra el nuevo menú son de todos los días.

Según la sindicalista, están esperando que el nuevo ministro de Educación, Édgar Mora, se acomode en su silla para ir a solicitarle que elimine este menú e implemente el anterior o bien lo modifique.

"Hay escuelas que han comenzado a implementarlo, pero luego mejor regresan al viejo menú por los problemas que este genera. Las compañeras dicen que el dinero no les alcanza y muchos chiquitos quedan con hambre, pues solo comen lo que les damos en el comedor y es muy poco. Hay mucha ensalada y se desperdicia, porque los alumnos no se la comen", explicó Ruiz.

En diciembre, la ministra Sonia Marta Mora, anunció que, paulatinamente, a partir del 2018, se iba a implementar un nuevo menú en el que a los alumnos se les serviría la porción que les corresponde de acuerdo con su edad y que también habría un menú diferenciado para alumnos de preescolar, de primaria, para adolescentes y para adultos. Además, en vez de bebidas azucaradas, se les sirve agua, y todos los días se les da una fruta.

Jorge Leiva, director de la Escuela República de Honduras: "Lo que a los chiquillos no les gusta es el agua, se quejan de que por qué agua. Los chiquillos aceptan bien el complemento y el almuerzo; en teoría, deben quedar llenos. En otras escuelas se les da solo el complemento, eso es algo pequeño".

Ruiz comentó en febrero a La Nación que están negociando un aumento en el salario a las trabajadoras de los comedores por la "carga de trabajo" que para ellas representa el nuevo menú.

Implementación

En la circular DVM-A-01-2018, del 9 de febrero, el MEP recordó que los centros educativos implementarán el nuevo menú en el transcurso del 2018, cuando hayan realizado los ajustes necesarios para el cambio.

Sin embargo, Rosa Adolio, directora del Programa de Equidad del MEP, dijo que ahora hay tres fechas más para que entre a regir: agosto del 2018, febrero del 2019 y agosto del 2019.

"El nuevo menú requiere una mayor elaboración de cada uno de los platos. Los centros hacen un análisis y, conforme a la realidad de cada uno, indicarán en qué fecha lo implementarán", indicó.

Se ofrecerán cinco tiempos de comida de acuerdo con el horario del estudiante. Los alumnos que solo tienen clases en la mañana recibirán, entre 8: 30 a. m. y 10 a. m., un tiempo llamado complemento que aporta más energía que una merienda. Es el caso, por ejemplo, de un burrito (carbohidrato, ensalada y proteína).

Si el alumno va a clases hasta las 2 p. m., tiene derecho a recibir el almuerzo, que es una comida completa.

Habrá un segundo complemento, entre 2 p. m. y 3 p. m. para los alumnos que estén en el horario de la tarde, y para aquellos que vayan a clases de noche, habrá cena, que se servirá entre 6 p. m. y 7 p. m.

Rosario Ruiz, de Sitracome, insiste en que los estudiantes quedan con hambre. Sin embargo, en la circular DVM-A-01-2018, el MEP recordó que los directores deben identificar a los estudiantes en riesgo social que requieren un tiempo adicional de comida, justamente para que queden satisfechos.

El MEP hizo cambios en el menú de los comedores escolares
Experiencias

Jorge Leiva, director de la Escuela República de Honduras, en San Miguel de Desamparados, contó que les ha ido "bien" con la implementación del nuevo menú. Los 145 niños de este centro educativo cursan clases hasta las 2 p. m., por lo cual tienen derecho a recibir un complemento.

"Lo que a los chiquillos no les gusta es el agua, se quejan de que por qué agua. Los chiquillos aceptan bien el complemento y el almuerzo; en teoría, deben quedar llenos. En otras escuelas se les da solo el complemento; eso es algo pequeño", dijo Leiva.

Iván Mena, subdirector del Liceo San Antonio de Desamparados, manifestó que los estudiantes han asimilado "perfectamente" el almuerzo. Empero, también sostuvo que no les gusta que la bebida sea agua.

"Algunos estudiantes traen su refresco, pero la mayoría almuerza con su vasito de agua", indicó Mena.

En el Colegio Técnico Profesional Santa Lucía, en Cartago, el nuevo menú entró a regir en abril de este año, pero Lilliana Chaves, presidente de la Junta de Educación, envió al MEP una circular indicando que se iba a preparar el menú anterior. Esto, porque no se realizó el ajuste de dinero para cubrir el gasto que estos alimentos implican, lo cual ocasionó un sobregiro del presupuesto que se tenía para mayo.

El Ministerio indicó que el menú es equilibrado pero más caro que el anterior. La institución invierte este año en comedores ¢38.000 millones más que en el 2017, cuando el presupuesto fue de ¢74.000 millones; este año asciende a ¢112.600 millones.

En el Colegio Técnico Profesional Ricardo Castro Beer, en Orotina, el nuevo menú se va a implementar hasta el otro año. Rubén Salas, director de ese centro educativo, explicó que esto se debe a que requieren más tiempo para poder preparar el cambio.

Salas aseguró que requieren más cocineras, mejores equipos y realizar una ampliación de la infraestructura.