Juan Diego Córdoba. 28 octubre
En conjunto, los comedores de las escuelas de León XIII, Rincón Grande de Pavas y la Carpio atienden a 4.000 estudiantes. Fotografía: Adrián Soto.
En conjunto, los comedores de las escuelas de León XIII, Rincón Grande de Pavas y la Carpio atienden a 4.000 estudiantes. Fotografía: Adrián Soto.

Al menos tres escuelas de barrios vulnerables de San José, libran un pulso con el Ministerio de Educación Pública (MEP) para quedar libradas de comprarle alimentos al Consejo Nacional de Producción (CNP), como lo exige la ley.

En la lista, que publica la entidad estatal todos los años, meses antes del curso lectivo, aparecen nuevamente los comedores escolares de las escuelas de León XIII, La Carpio y Rincón Grande de Pavas, en donde estudian y se alimentan poco más de 4.000 niños.

Anteriormente esos centros educativos tuvieron la obligación de comprarle los productos al Consejo; sin embargo, la entidad pública dejó de atenderlos durante unos años porque no tenía la capacidad para hacerlo, por lo que contrataron proveedores privados.

Las malas experiencias que tuvieron con el proveedor público durante esos años, provoca que ahora se opongan a ajustarse nuevamente a la medida.

Marco Flores, director de la Escuela León XIII, afirma que los productos llegaban constantemente tarde, lo que complicaba el servicio de alimentación para los estudiantes de este barrio ubicado en Tibás.

“Por darle un ejemplo; Aquí se gastan entre 40 y 60 baguette en las mañanas y tiene que estar aquí a las 7:00 a.m. porque a esa hora se les empieza a dar desayunos, pero a veces los chiquitos comían sin pan porque venían llegando como a las 11:00 a.m. ¿a esa hora para qué?. En ocasiones dábamos garbanzos con pollo y solo nos llegaban los garbanzos, entonces teníamos que darles los garbanzos con arroz”, afirmó Flores.

El director también explicó que las personas que realizaban la entrega revolvían en una misma bolsa el queso con las legumbres, y eso contaminaba los alimentos.

“Estamos apelando para decirles que las escuelas de atención prioritaria como las de Pavas, La Carpio y León XIII, no pueden ni deben ser atendidas por el CNP, porque nosotros necesitamos que nos cumplan en tiempo y forma con productos frescos”, señaló Flores.

En la oficina de Programas de Equidad del MEP sostienen que para este tipo de inquietudes se creó una comisión en conjunto con el Consejo Nacional de Producción, para atender de forma inmediata los problemas que puedan surgir.

Por su parte, el presidente ejecutivo del CNP, Rogis Bermúdez, aceptó que la entidad brindaba un mal servicio años anteriores; sin embargo, afirma que eso ha cambiado “significativamente”.

“Le voy a decir algo con toda honestidad, el CNP hoy no es el CNP de los años que los atendieron a ellos, son dos cosas totalmente diferentes.

“Ahora tenemos un departamento de control de calidad e inocuidad de los alimentos que revisa las agroempresas que entregan productos para asegurarnos de que sean de calidad, no somos perfectos y siempre hay detalles que debemos corregir, esto es dinámico y de todo el tiempo”, señaló Bermúdez.

Pero el director de la Escuela de la Carpio, Miguel Aguilar, sostiene que es mucha la desconfianza por el mal servicio brindado en años anteriores.

“Es más la incertidumbre de que nos vuelva a pasar lo mismo. Ellos manejan productos con diferentes rutas y por decirle un ejemplo, en aquel entonces nos llegaba el cereal un día y la leche hasta el día siguiente”, señaló Aguilar.

Los directores también expresaron su preocupación, pues actualmente sus proveedores privados los visitan diariamente para entregarles las carnes. Caso contrario, según dijeron, el CNP los visitaría una o dos veces por semana y no tienen para guardar proteína para esa cantidad de estudiantes.

En la Asamblea Legislativa avanza un proyecto de ley del diputado Wagner Jiménez del Partido Liberación Nacional (PLN) que permitiría a las escuelas elegir entre un proveedor privado o el CNP para abastecer sus comedores escolares.

Las juntas educativas que evidencien el mal servicio, también pueden tramitar mediante el MEP, el rompimiento de contrato con la entidad estatal y así adquirir los alimentos a través de productores locales o supermercados, como lo hacen las escuelas que no aparecen en la lista que publica el CNP.