Keyna Calderón, Carlos Arguedas C.. 28 abril
La abuela y el tío de colegial, señalado por amenazas en el colegio de San Luis Gonzaga, negaron que el adolescente sea el responsable de ese hecho. Foto de Keyna Calderón.
La abuela y el tío de colegial, señalado por amenazas en el colegio de San Luis Gonzaga, negaron que el adolescente sea el responsable de ese hecho. Foto de Keyna Calderón.

“El allanamiento fue terrible, mi chiquito estaba en la acera y ahí no más lo atrapan, lo tiran al suelo. Yo no lo vi, pero él sí lo dice. Lo que sí vi fue el atropello cruel como lo hacen con cualquier narco o criminal”.

“Me enojé bastante y les pregunté por qué entraron así a mi casa. Estaba furiosa, ellos me calmaban. La manera como entraron fue excesiva. Era un menor de edad que estaba indefenso en la grada de su casa. No era necesaria tanta grosería, no era un delincuente, él estaba desarmado”.

La abuela del colegial señalado como sospechoso de enviar mensajes por redes sociales, amenazando con realizar un tiroteo en el colegio San Luis Gonzaga, en Cartago, sostiene que su nieto es inocente. Afirma que él le hizo un comentario sobre la amenaza que alguien puso en redes sociales y que ella le sugirió ponerle un comentario.

Esta mujer de 61 años, cuyo nombre no se publica para proteger la identidad del joven de 14 años, negó que su nieto sea la persona que envió las intimidaciones por redes sociales.

Esta ama de casa, , vecina de Aguacaliente de Cartago, conversó con La Nación este sábado en la tarde sobre los hechos del martes y esta es la entrevista:

–¿Consideran que ese momento de la detención se convirtió en un show?

–Claro que sí, eso fue un show. Una cacería de brujas. Cuando a él se lo llevaron detenido como sospechoso, no nos permitieron acompañarlo siendo él menor de edad y, cuando quedó libre, le manifestó a los oficiales que se podía ir solo. Tampoco nos avisaron cuando quedó en libertad.

–¿Ustedes estaban enterados de todo lo que estaba transcurriendo en redes sociales sobre las amenazas en el San Luis Gonzaga?

–Estábamos enterados porque mi mismo nieto me dijo: ‘Abuelita, ¿no ve lo que pone un loco o no sé quién en el celular?’. Le digo ‘léamelo’ y me lo lee y le digo: ‘Santísima Trinidad, ese muchacho está bien mal’.

"Yo cometo el error y le digo póngale: ‘Mae tranquilo, a mí me hacen bullying, eso no es nada, ¿cómo vas a matar a 30? Calmate’. Yo cometí el error de decirle eso a mi nieto. No sé si de ahí inventan que fue él.

–¿Desde ese miércoles santo, que él le contó, hasta el día que llegó el OIJ, alguién le advirtió que él era el sospechoso?

–No. Yo le decía: ‘Papi enséñeme lo que puso el muchacho desquiciado, ese que está poniendo eso en las redes’ y me dice ‘diay no abuelita, ya lo borró’.

"Le digo: ‘Pobrecito ese muchacho, no ve que eso lo llevan a la Corte. Pobrecito, yo no le deseo el mal. No quisiera que me llegue la policía a la casa’. Inocentemente, yo le decía eso a mi nieto. Mi hija me decía: ‘Mami que mañana no hay clases’. Y yo decía: ‘Qué vago más vago el que inventó eso. Con nada es un docente para no ir a trabajar’.

“Lo que menos me esperaba era ver ese carro ahí que estaba vigilando a mi nieto, no a mí ni a mi familia, sino que a mi nieto”.

–¿Que piensa de todo lo que dice la gente en redes sociales?

–Lo que digan las redes, si es para bien, muchas gracias, y si es para mal, la lengua cuando no tiene freno dice lo que le da la gana. En especial, las personas resentidas son las que dicen esas barbaridades. No tengo nada en contra de las redes sociales, lo que sí da tristeza es que a un inocente, al que están (señalando), una criatura que nadie sabe cómo es.

–¿Cómo describe a su nieto?

–Es un muchacho que va y viene del colegio, que está con abuelita todo el día. Metido en su celular, porque eso es lo que hacen los jóvenes de ahora. Hace caso a lo que uno le dice, callado. A él lo ofenden y él no levantaba la mano porque yo lo considero pendejillo.

–¿Alguna vez le manifestó si recibía algún tipo de bullying?

–Él me dijo, cuando estaba como en sétimo u octavo, ‘abuelita ahí a uno le hacen bullying’. Yo le dije ‘ignórelos’. Él es una persona callada y no cuenta todo. En el aula, sí es un poquillo fogocillo. Él se integraba al grupo, no lo hacían de lado, pero la burla era directa y, aun así, decía que seguía siendo amigo de ellos.

–¿Cómo es académicamente?

–Es bueno, pero en estos primeros exámenes salió un poco bajo. Yo sí he notado que, este año, ha estado apagado con el estudio. Hay algo como que no lo deja.

–¿La gente por medio de las redes sociales ya tiene una definición de lo que más o menos ha pasado, ustedes como familia qué opinan al respecto?

–En las redes sociales, hay personas muy ignorantes que no saben lo que dicen y, respecto al caso, nadie sabe nada. Sencillamente se está investigando. En eso hay gente que le hackean a otro para hacer daño.

–¿Entonces, ustedes están seguros de que él no tuvo participación en eso?

–Lo apoyamos 100% y él sostiene que no hizo nada. Yo le dije al comando que me mandaron aquí: ‘¿Qué?, ¿encontraron armas?, si él va y viene del colegio y se la pasa encerrado’. Él pasa solo. Él no es de pandillas. Ese comando que mandaron aquí que eran 15 personas, en el momento fue muy feo, pero los policías (de la Fuerza Pública) fueron muy amables. Ellos me calmaban y decían que estaban cumpliendo con su trabajo, pero yo no lograba entender el por qué. A mí me indignó la agresión con que actuaron. Yo seré pobre pero honrada, decente, mi nombre jamás ha tenido una mancha.

–¿Cómo ha tomado esto la mamá de él?

–Gracias a Dios que ella no estaba ese día porque, si no, se hubiera atacado en llanto. En este momento, se encuentra tranquila y dice que va a ir hablar con el director para que él regrese a clases. El MEP exige que los muchachos vuelvan a clases. No contamos con asesoría legal, sólo la defensora que tuvimos en la Corte. Estamos buscando para ver si a él hay que defenderlo por aparte, pero creo que no va a ser necesario porque mi nieto no ha hecho nada.

“Uno es pobre y quién sabe cuánto nos cobraría. Yo espero que conforme pasen los días, esto se calme y mi muchachito va a poder regresar a clases. El director va a ser consciente, va a ver y analizar que a él hay que ayudarlo, porque ocuparía un psicólogo por el daño que me le están haciendo ahorita, por como lo trataron mal en la acera”.

El entorno

El menor habita en la casa con su madre, la abuela y un tío. El papá no se ha hecho responsable del menor, indicaron los familiares.

El tío, que también se encontraba durante la entrevista, agregó que su sobrino desea continuar estudiando.

Se quejó porque los funcionarios del San Luis Gonzaga no han llamado para darles acompañamiento.

“Esta semana que viene nos vamos a presentar (al colegio), pero voy a pedir que así como mandaron ese comando, manden un policía que proteja a mi nieto en el camino porque alguien puede estar escondido y le pueden hacer un daño”, agregó.

El pariente del colegial dijo que los funcionarios judiciales le recomendaron que el muchacho permanezca en la casa durante un mes con la supervisión de la familia.

“En los medios de comunicación, escuché de boca del presidente de la junta del colegio que eran 10 días de amonestación. Mi sobrino tiene voluntad de continuar en el colegio, tiene derecho de estudiar” concluyó.