19 marzo
La primera ministra de Nueva Zelanda, Jacinda Ardern dijo en el Parlamento:
La primera ministra de Nueva Zelanda, Jacinda Ardern dijo en el Parlamento: "se lo ruego: digan los nombres de quienes murieron en lugar del nombre del hombre que causó su muerte". Foto de AFP

Christchurch. AFP. La primera ministra de Nueva Zelanda, Jacinda Ardern, envió este martes un mensaje de paz a los musulmanes y prometió que jamás pronunciará el nombre del autor de los ataques contra dos mezquitas en Christchurch, el mismo día en que los cuerpos de seis víctimas fueron entregados a sus familias.

La policía advirtió sin embargo que muchos cuerpos todavía están sin identificar. El tiempo necesario para la investigación médico-legal agrava el dolor de las familias de las víctimas, que hubieran querido enterrar a los muertos según los ritos musulmanes, en 24 horas.

Ante una sesión especial del Parlamento, Ardern declaró que el supremacista blanco responsable de la matanza en Christchurch, ciudad de la Isla del Sur de Nueva Zelanda, estará sometido a las leyes más estrictas.

Cincuenta fieles fueron asesinados el viernes en el momento del rezo musulmán por un australiano de 28 años que difundió en directo las imágenes de su ataque, después de haber publicado un "manifiesto" racista.

"Con este acto terrorista buscaba varias cosas, entre ellas notoriedad, por eso nunca me escucharán decir su nombre", aseguró Ardern ante los diputados, reunidos en Wellington, la capital.

"Se lo ruego: digan los nombres de quienes murieron en lugar del nombre del hombre que causó su muerte", añadió. "Es un terrorista. Es un criminal. Es un extremista. Pero, cuando yo hable, no tendrá nombre".

Con este discurso, cargado de emoción, también lanzó un mensaje muy diferente a la comunidad musulmana. Vestida de negro y con gesto solemne, la jefa de gobierno, de 38 años, abrió la sesión con la expresión "salam aleikum" ("que la paz sea contigo", en árabe), habitual en el mundo musulmán.

"El viernes habrá pasado una semana desde el ataque y los miembros de la comunidad musulmana se reunirán para el rezo de ese día. Reconozcamos su dolor".

Se espera que decenas de familias de víctimas de todo el mundo lleguen a Christchurch para los funerales.

Pero la lentitud del proceso de identificación y las necesidades de las investigaciones médico-legales de momento impidieron las inhumaciones, agravando el dolor de los allegados de las víctimas.

La práctica musulmana prevé que el cuerpo se entierre en un plazo de 24 horas tras el deceso.

Javed Dadabhai, llegado desde Auckland para enterrar a su primo, explicó que las autoridades advirtieron a los allegados que "el proceso sería lento, muy exhaustivo".

"Algunas familias fueron invitadas a ir a ver a los suyos [...] a aquellos que son más fáciles de reconocer. Pero hablamos de tres o cuatro familias", dijo a la AFP. "La mayoría de la gente aún no tuvo la ocasión de ver a sus allegados".

Según una lista que circula entre las familias, las víctimas tenían entre tres y 77 años. Muchos era oriundos de la región, pero otros procedían de países tan lejanos como Egipto y Jordania.