AFP. 31 diciembre, 2019
Socorristas trasladaban a una herida en el atentado con coche bomba que ocurrió el 28 de diciembre del 2019 en Mogadiscio.
Socorristas trasladaban a una herida en el atentado con coche bomba que ocurrió el 28 de diciembre del 2019 en Mogadiscio.

Mogadiscio. En la última década los Al Shebab perdieron territorio, enfrentaron deserciones y sufrieron varios ataques aéreos de Estados Unidos. Pero para los analistas, el grupo islamista, que beneficia de la debilidad del poder central somalí, continúa siendo una fuerte amenaza.

A pesar de los costosos esfuerzos internacionales para combatirlos, el sábado los Al Shebab llevaron a cabo uno de los ataques más mortíferos de la última década en Somalia, causando 81 muertos en la explosión de un vehículo bomba en Mogadiscio.

“La verdadera marca de los shebab es su resiliencia”, explic Matt Bryden, director del grupo de reflexión especializado Sahan, con sede en Nairobi.

“Los líderes del movimiento murieron en ataques con drones y ataques comandos y, sin embargo, los Al Shebab siguen liderando una guerrilla convencional contra las fuerzas enemigas, fabricando bombas y construyendo una eficiente infraestructura financiera y administrativa”, añadió.

Según el experto, la capacidad para hacer daño de este grupo -afiliado a Al Qaida-, en Somalia y en la región reside en la fragilidad del gobierno central, minado por las disputas.

Los shebab ("los jóvenes" en árabe) dirigen una insurrección armada en este país sumido en el caos desde la caída del autócrata Siad Barre en 1991.

Atentado mortal en la capital de Somalia

A principios del 2010, se encontraban en la cumbre de su poder, cundo controlaban varios centros urbanos y algunos barrios de Mogadiscio, mientras que el gobierno, apoyado por la comunidad internacional, se aferraba a algunos sectores de territorio en la capital.

Sin embargo, un año después, en el 2011, fueron expulsados de Mogadiscio y perdieron la mayor parte de sus bastiones bajo la presión de la fuerza de la Unión Africana en Somalia (Amisom).

Presencia activa

Los insurgentes frenaron este declive manteniendo su control sobre vastas zonas rurales gracias a una red de inteligencia muy desarrollada, que les permite llevar a cabo operaciones de guerrilla y atentados suicidas.

“Reciben apoyo a través de la cooptación y la coacción. Sus necesidades financieras son satisfechas constantemente por una red de tributación y extorsión”, subrayó Murithi Mutiga, investigador del International Crisis Group (ICG).

En noviembre, un informe de expertos de las Naciones Unidas sobre Somalia llegó a la conclusión que el sistema de impuestos "mafiosos" de los shebab les permitía generar ingresos, incluso en zonas que no controlan, como el puerto de Mogadiscio.

Los Al Shebab también comenzaron a fabricar sus propios explosivos, lo que explica sus ataques mortíferos en los últimos años; como la explosión en el 2017 de un camión bomba, que causó 500 muertos en Mogadiscio.

Un soldado somalí patrullaba en la localidad de Afgooye, unos 30 kilómetros al sur de Mogadiscio, el 18 de octubre del 2016.
Un soldado somalí patrullaba en la localidad de Afgooye, unos 30 kilómetros al sur de Mogadiscio, el 18 de octubre del 2016.

Además, lograron ampliar sus operaciones a países vecinos, en particular a Kenia, que sufrió varios ataques devastadores en respuesta a su decisión de enviar tropas a Somalia en el 2011. La más reciente, en enero 2019, llevada a cabo por un shebab de origen keniano contra un complejo de oficinas y el Hotel Dusit en Nairobi, que se saldó con la muerte de 21 personas.

Se espera que los 20.000 soldados de Amisom abandonen el país en el 2021. Sin embargo, el ejército nacional somalí, formado de manera dispersa por el Reino Unido, Turquía y la Unión Europea, no está en condiciones de sustituirlos.

“No vemos emerger ninguna fuerza de seguridad coherente que pueda oponerse de manera creíble a los shebab, especialmente si las tropas se retiran”, señaló Matt Bryden.

Pero, para él, el principal obstáculo en la lucha contra los insurgentes es que ésta no es una prioridad para el gobierno central.

En lugar de ello, los dirigentes somalíes están participando en una lucha de influencia con Estados regionales para tratar de aumentar sus posibilidades de ser reelegidos, en vísperas de las elecciones legislativas previstas para el 2020 y las presidenciales del 2021.

Miembros de la milicia Al Shabab que se rindieron el 22 de setiembre del 2012 ante el contingente de la Unión Africana desplegado en Somalia.
Miembros de la milicia Al Shabab que se rindieron el 22 de setiembre del 2012 ante el contingente de la Unión Africana desplegado en Somalia.