AFP. 11 octubre
Los aspirantes a la Presidencia de Túnez son Nabil Karoui (izquierda) y Kais Saied.
Los aspirantes a la Presidencia de Túnez son Nabil Karoui (izquierda) y Kais Saied.

Túnez. Los tunecinos elegirán el próximo domingo en las urnas a su nuevo presidente, entre un universitario hermético sin experiencia política y un hombre de negocios encarcelado por fraude fiscal, liberado cuatro días antes de la segunda vuelta.

Los siete millones de electores volverán a votar por tercera vez en un mes en las que son las segundas elecciones presidenciales por sufragio universal desde la revolución del 2011.

(Video) ¿En qué situación llega Túnez a las elecciones presidenciales?

En la primera vuelta, celebrada el 15 de setiembre, quedaron descartados todos los dirigentes salientes. Un especialista en derecho constitucional, Kais Saied, de 61 años, obtuvo el primer puesto con el 18,4% de los votos, después de una campaña que movilizó a los más jóvenes, al haber relanzado los ideales de la revolución de hace ocho años.

Su adversario es el magnate de los medios de comunicación Nabil Karoui, de 56 años, proveniente de la élite política, pero enemistado con una buena parte de los dirigentes. Su campaña se centró en los más desfavorecidos e hizo uso de la televisión que fundó, Nessma. Cosechó el 15,6% de los votos.

Cadena de comicios

La muerte del presidente Béji Caïd Essebsi en julio aceleró el calendario electoral, aunque Túnez vive desde hace meses inmerso en un ritmo electoralista. Desde junio, el gobierno intentó adoptar una polémica modificación del código electoral, que habría apartado a Karoui de las elecciones.

Este último, investigado por fraude fiscal y blanqueo desde 2017, fue encarcelado el 23 de agosto. Tanto la fecha como las modalidades de la detención dieron lugar a acusaciones de instrumentalización de la Justicia.

Saied intentó mostrar juego limpio con Karoui, ante su imposibilidad de hacer campaña en prisión, apartándose un tiempo del terreno. La campaña solo duró dos días.

"Esta presidencial es una telenovela de mal gusto", estimó Karoui poco después de su liberación, lamentando que los comicios no hubieran sido aplazados, tal y como solicitó. "No hay nada positivo que pueda llevar a la gente a elegir", declaró.

Por su parte, Saied hizo pocas apariciones públicas. Realizó dos entrevistas en televisión y se apoyó en la ley para relanzar la transición iniciada en el 2011 con la salida de Zine el Abidine Ben Ali.

El candidato presidencial Nabil Karoui recientemente liberado de prisión, saludó a sus simpatizantes en la ciudad norteña de Bizerte, en Túnez, este viernes 11 de octubre del 2019.
El candidato presidencial Nabil Karoui recientemente liberado de prisión, saludó a sus simpatizantes en la ciudad norteña de Bizerte, en Túnez, este viernes 11 de octubre del 2019.

Sus propuestas de "soberanía popular", de lucha contra la corrupción y de descentralización del poder, conquistaron a muchos jóvenes.

También defendió posiciones abiertamente conservadoras en el ámbito social, y rechazó hacer uso del islam para la política. Se opuso igualmente a la igualdad de sexos en materia de herencia y a la legalización de la homosexualidad.

Fuerzas en el Parlamento

Las elecciones coinciden con las conversaciones para establecer un gobierno, una semana después de los comicios legislativos que conformaron un Parlamento dominado por el partido de inspiración islamista Ennahdha, aunque quedó lejos del umbral de la mayoría, al haber conseguido 52 escaños de 217.

El partido de Karoui, Qalb Tounes, se colocó segundo con 38 escaños. Los dos partidos descartaron aliarse, pero las otras formaciones cuentan con un puñado de representantes.

Voluntarios distribuían volantes del candidato presidencial Kais Saied, en la ciudad de Fouchana, cerca de la capital de Túnez, el 8 de octubre del 2019.
Voluntarios distribuían volantes del candidato presidencial Kais Saied, en la ciudad de Fouchana, cerca de la capital de Túnez, el 8 de octubre del 2019.

El Parlamento tiene dos meses para ponerse de acuerdo, y el futuro presidente, que deberá prestar juramento a finales de octubre, deberá intervenir en caso de bloqueo.

Una inestabilidad política prolongada podría debilitar aún más la transición democrática en el único país de la Primavera Árabe que logró contener la amenaza terrorista, pero aún dañado por la inflación y el desempleo.