AFP.   10 septiembre
Jimmie Akesson, líder de Demócratas de Suecia (ultraderecha), dio su criterio sobre los reultados de las elecciones legislativas, el domingo 9 de setiembre, en un restaurante en Estocolmo.

Estocolmo. Suecia se adentró este lunes en un periodo de incertidumbre luego de las elecciones legislativas que confirmaron el avance de la extrema derecha de Jimmie Åkesson, los Demócratas de Suecia (SD), y dejan interrogantes sobre quién ganó, quién va a gobernar y con quién.

Por lo general, el líder del partido que sumó más votos o el que tiene más posibilidades de formar un gobierno se convierte en primer ministro.

Pero el tablero político sueco cada vez más fragmentado complica todos los cálculos.

Ninguno de los dos bloques que dominan la arena política obtuvo la mayoría y la extrema derecha volvió a crecer, aunque menos de lo que se pensaba.

El bloque "rojo-verde" saliente tiene una ínfima ventaja, apenas un escaño, sobre la oposición de centro y de derecha. Y aún falta escrutar los votos en el exterior, en general favorables a la derecha. El resultado definitivo se conocerá recién el miércoles.

Los socialdemócratas perdieron 2,8 puntos en comparación con el 2014, y registraron su peor resultado en más de un siglo.

“Somos el primer partido de Suecia”, se ufanó no obstante el domingo Stefan Löfven, antes de reconocer públicamente la situación en la que se encuentra y de tender la mano a la oposición.

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“Esta elección debe marcar el entierro de la política de bloques (...). Nadie obtuvo la mayoría. Es, por lo tanto, natural lanzar una colaboración entre los bloques”, declaró.

Los dirigentes de la oposición respondieron al unísono.

"Se terminó el tiempo para este gobierno. Debe dimitir", dijo Ulf Kristersson, líder de los Moderados (conservadores) a sus partidarios.

¿Con quién gobernar?

La izquierda se muestra determinada a intentar formar gobierno para un nuevo mandato. ¿Pero con quién?

Stefan Löfven puede intentar nuevamente lo que hizo en el 2014: formar un gobierno minoritario con los ecologistas y obtener el apoyo del Partido de Izquierda (excomunistas) en el Parlamento, ya que enfrente son aún más minoritarios.

Bajo esta hipótesis estaría permanentemente bajo la amenaza de la oposición, al acecho para impedir legislar y tumbar al gobierno en la primera ocasión con los votos de la extrema derecha.

También podría apostar por la apertura e invitar a los liberales y centristas a la mesa de negociación, pero seguiría siendo un gobierno minoritario.

Todo se jugará en el equilibrio de fuerzas final.

“Aunque el bloque izquierda-verde sea más importante, el centro y los liberales tienen la clave y ya no Jimmie Åkesson”, el dirigente de la ultraderecha, estimó a la radio SR Mikael Gilliam, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad de Goteburgo.

Pero, de momento, eso es solo ciencia ficción ya que los liberales y los centristas son miembros de la alianza del centro y de la derecha, con los conservadores y los demócrata cristianos.

El objetivo de la alianza es formar juntos un gobierno como fue el caso entre el 2006 y el 2014, liderado esta vez por el conservador Ulf Kristersson.

Sin embargo, el asunto se anuncia difícil ya que necesitan los votos de la extrema derecha y ello no será gratis.

Los resultados de los comicios legislativos de la víspera acapararon -este lunes 10 de setiembre del 2018- las portadas de los diarios de Suecia.

“Tenemos 62 bancas, eso quiere decir que no podremos obtener todo lo que queremos, pero espero una influencia proporcional a nuestro tamaño”, anunció Åkesson en la radio SR.

Kristersson privilegia más bien compromisos con los socialdemócratas, como fue el caso los últimos cuatro años con la firma de 26 acuerdos, sobre inmigración, energía o el clima.

En caso de que se confirmase la derrota de la centro derecha, esta continuidad sería la solución menos mala para él, estimó David Ahlin, director de opinión del instituto Ipsos.

No obstante, “la situación es incierta. Solo 30.000 votos separan los dos bloques y el miércoles se contarán los 200.000 votos de suecos del extranjero”, recuerda. “Lo más probable es que la Alianza se constituya en coalición e intente obtener un apoyo del otro lado de la línea de los bloques”.

Jimmie Åkesson, cuyo partido alcanzó 17,6% de los votos, un alza de casi cinco puntos, dijo estar listo a hacer compromisos.