AFP. 25 agosto, 2020
El secretario de Estado estadounidense, Mike Pompeo (derecha), fue recibido en Jartum -este martes 25 de agosto del 2020- por parte de funcionarios sudaneses. AFP
El secretario de Estado estadounidense, Mike Pompeo (derecha), fue recibido en Jartum -este martes 25 de agosto del 2020- por parte de funcionarios sudaneses. AFP

Jartum. Sudán descartó este martes el reconocimiento de Israel antes de las elecciones del 2022, ya que el mandato del gobierno de transicion no permite esas decisiones, informó el primer ministro Abdalá Hamdok al secretario de Estado estadounidense, Mike Pompeo.

Pompeo realiza en Jartum la primera visita en 15 años de un jefe de la diplomacia estadounidense. Sudán es, después de Israel, la segunda etapa de su actual gira por Oriente Medio, que lo llevará a Baréin y Emiratos Árabes Unidos.

La transición en Sudán tiene “una agenda específica que pretende (...) instaurar la paz y la estabilidad hasta las elecciones libres (en el 2022). El gobierno de transición no tiene mandato más allá de estas tareas para decidir la normalización con Israel”, precisó Hamdok a Pompeo.

Una coalición de partidos políticos, Fuerzas para la Libertad y el Cambio (FLC), refrendó lo afirmado por Hamdok.

Este destacó “la necesidad de disociar la eliminación de Sudán de la lista de países que apoyan al terrorismo de la cuestión de la normalización con Israel”, según la fuente.

Pompeo se entrevistó en Jartum además con el general Abdel Fatah al Burhan, jefe del Consejo Soberano, que monitorea la transición al poder civil.

El secretario de Estado llegó a la capital sudanesa, donde se reforzaron las medidas de seguridad, a bordo del “primer vuelo oficial directo” entre Tel Aviv y Jartum, dos países que nunca han mantenido relaciones diplomáticas.

Inclusive, se encuentran técnicamente en guerra y, durante los 30 años en el poder de Omar al Bashir, derrocado en el 2019, Sudán acogió a islamistas radicales, entre ellos al líder de Al Qaida, Osama bin Laden, desde 1993 hasta 1996.

Para penalizarlo por estas “malas compañías”, Estados Unidos le impuso sanciones a Sudán desde la década de 1990 y lo incluyó en su lista de países que apoyan al terrorismo.

Tras la caída de Bashir bajo la presión de la protesta popular, se han instaurado nuevas autoridades de transición a partir de setiembre del 2019, con el objetivo de preparar unas elecciones generales.

Washington apoyó a las nuevas autoridades y reenvió a su embajador a Jartum en enero.

Eliminar a Sudán de la lista negra estadounidense es clave para encarrilar su economía en crisis. Las sanciones bloquean toda inversión en este país.

La inflación alcanzó el 143% interanual, y la moneda continúa devaluándose frente al dólar, en un contexto económico mundial deprimido a causa de la pandemia de covid-19.

Después de una reunión en febrero con el general Burhan en Uganda, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, dijo que había acordado “comenzar una cooperación que normalizará las relaciones entre ambos países”. Pero el gobierno sudanés negó que se hubiera abordado la cuestión de la “normalización”.