Por: Agencia AFP.   14 marzo

Washington. El despido de Rex Tillerson del Departamento de Estado estadounidense podría significar la sentencia de muerte del acuerdo nuclear de Irán, e incluso tensar aún más las ya difíciles relaciones entre Estados Unidos y sus aliados europeos, partidarios de salvar el histórico texto.

Para justificar el cese, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, recurrió a un desacuerdo con su secretario de Asuntos Exteriores. “El acuerdo con Irán pensé que era terrible, él pensó que estaba bien”.

“Trabajamos con nuestros aliados y socios para bloquear el camino de Irán hacia las armas atómicas y luchamos contra su apoyo al terrorismo”, aseguró más tarde el mandatario. “Donde sea que vayamos en Oriente Medio, se nos dice que Irán, Irán, Irán”.

Trump anunciará el 12 de mayo si, como ya ha insinuado repetidas veces, su país sale del acuerdo y restaura el régimen de sanciones contra la república islámica.

El acuerdo fue alcanzado en julio del 2015 entre Irán y las grandes potencias: Estados Unidos, China, Francia, Rusia y Reino Unido, además de Alemania. El texto estipula la detención del programa nuclear de Teherán e inspecciones internacionales en varias instalaciones a cambio del levantamiento de las sanciones económicas que asfixiaban al país.

El secretario de Estado, Rex Tillerson, dio declaraciones en el Departamento de Estado en Washington, el 13 de marzo del 2018.
El secretario de Estado, Rex Tillerson, dio declaraciones en el Departamento de Estado en Washington, el 13 de marzo del 2018.

El resto de los firmantes ven el texto como una victoria histórica para la no proliferación de armas nucleares, tras un década de tensión. Irán asegura que nunca intentó dotarse de este tipo de armamento, pero advirtió que el país podría reanudar rápidamente el enriquecimiento de uranio si se abandona el acuerdo.

El presidente de Estados Unidos lanzó un ultimátum a sus aliados europeos para llegar a un acuerdo con Irán que “remedie las terribles lagunas” que contiene el texto. Trump pide más inspecciones y, sobre todo, la negativa a extender la duración de las restricciones a la producción de combustible nuclear.

Apoyado por el secretario de Defensa, Jim Mattis, Tillerson y su equipo pidieron a Trump que escuchara a los europeos, que tratan de preservar el acuerdo mientras lo refuerzan.

Sin embargo, después del nombramiento al frente del Departamento de Estado del jefe de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) Mike Pompeo, un “halcón” en el tema iraní, el multimillonario republicano parece más dispuesto a seguir sus instintos.

Esta decisión tendría consecuencias “catastróficas” para la seguridad nacional, advierten desde el centro Diplomacy Works, fundado por los consejeros de John Kerry, exjefe de la diplomacia durante la gestión de Barack Obama, que negoció y firmó el acuerdo del 2015.

Mark Dubowitz, de la conservadora Fundación para la Defensa de las Democracias que rara vez coincide con los diplomáticos de la era Obama, está de acuerdo: la llegada del señor Pompeo es un mal presagio para la supervivencia del acuerdo.

“Para los europeos (y estadounidenses) que piensan que Trump realmente no habla en serio sobre abandonar (el acuerdo) el 12 de mayo si no se alcanza un acuerdo para mejorarlo, aquí está la primera prueba: el próximo secretario de Estado, Mike Pompeo”, tuiteó.

Antes de la ceremonia de confirmación de Pompeo en el cargo en el Senado, que tendrá lugar en abril, la diplomacia sigue funcionando.

El director de estrategia de Tillerson, Brian Hook, se reúne el jueves con funcionarios franceses, británicos y alemanes en Berlín para analizar los cambios del texto original, dijeron fuentes del Departamento de Estado a la AFP.

Se podrían incluir restricciones en el programa balístico iraní y el fin de las restricciones temporales. Los representantes europeos prefieren estos “suplementos” al texto siempre que el alma del acuerdo permanezca intacta. Aún así, Teherán y Washington tendrían que aceptar las nuevas clausulas.

Barak David, periodista de Canal 10 de Israel, aseguró recientemente que el presidente Trump prometió al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, crítico feroz del acuerdo con Irán, que se negaría a aceptar un texto adicional.

El presidente estadounidense rechaza los “cambios cosméticos” y quiere una redacción nueva del texto, afirmó, citando fuentes del gobierno. Lo que significaría la muerte del acuerdo.