AFP.   6 junio
El rey Felipe VI (derecha)dio la bienvenida al líder del PSOE, Pedro Sánchez, con quien se reunió este jueves 6 de junio del 2019 en el palacio de la Zarzuela para encargarle la formación de gobierno.

Madrid. El socialista Pedro Sánchez recibió este jueves el encargo del rey de España de formar un nuevo ejecutivo tras su victoria electoral, pero deberá negociar con numerosas fuerzas políticas para ser revalidado como presidente del Gobierno.

El rey Felipe VI decidió “proponer a Pedro Sánchez como candidato a la Presidencia del Gobierno”, anunció la titular del Congreso de los Diputados, la socialista Meritxell Batet, ante periodistas.

Su declaración se produjo luego de una reunión entre Sánchez y el monarca, quien desde el miércoles recibió en el palacio real a los jefes de las fuerzas políticas de la Cámara Baja.

La investidura de Sánchez para un mandato de cuatro años, que debería producirse a principios de julio, se da por descontada, toda vez que ningún rival cuenta con los votos suficientes en el hemiciclo para aspirar al cargo.

A su derecha, los conservadores del Partido Popular (PP), los liberales de Ciudadanos y la extrema derecha de Vox se resignan a estar en la oposición, aunque prometiendo desde allí complicarle la vida.

Sánchez “se beneficia de que tiene una oposición muy fragmentada frente a él, que no puede articular una mayoría de gobierno diferente”, explicó Pablo Simón, politólogo de la Universidad Carlos III de Madrid.

Llegado al poder en junio del 2018 gracias a una moción de censura que desalojó del poder a su antecesor Mariano Rajoy del PP, Sánchez tiene esta vez que obtener directamente la confianza de la Cámara, lo cual intentó sin éxito en marzo del 2016.

El jefe socialista, de 47 años, necesita una mayoría absoluta de 176 apoyos sobre 350 en el voto de investidura.

Si no tiene éxito, en una segunda votación dos días más tarde le bastará tener más síes que noes.

Congreso muy dividido

Vencedor de las elecciones legislativas del 28 de abril con 123 diputados, el Partido Socialista (PSOE) tendrá que negociar con otras fuerzas políticas en un contexto muy fraccionado: 17 partidos están representados en la cámara.

La coalición de izquierda radical Unidas Podemos, con 42 diputados, está dispuesta a darle sus votos, pero a cambio de entrar en el gobierno.

“Sería lo más sensato que en España hubiera un gobierno de coalición progresista (...) que garantice la estabilidad política en los próximos cuatro años”, manifestó su dirigente Pablo Iglesias.

De todas maneras, para alcanzar una mayoría simple de diputados que le permita ser elegido en una segunda votación, Sánchez necesita el apoyo de Podemos y de varios partidos regionalistas, aunque intentará evitar el de los separatistas catalanes y vascos, que puede granjearle acusaciones de liquidar la unidad de España.

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“La fragmentación hace que el gobierno vaya a tener que pelear cada apoyo”, comentó Pablo Simón.

Una vez superada la investidura, los problemas para Pedro Sánchez no habrán terminado: tendrá que esforzarse para conseguir los votos para cada ley, incluida la de los presupuestos del 2019, aún en el aire, mientras el espinoso asunto del independentismo catalán promete envenenar su mandato de cuatro años.

Fuertes condenas en otoño contra 12 dirigentes independentistas juzgados en el Tribunal Supremo por la fracasada secesión de España en octubre del 2017 podrían endurecer aún más la posición de los separatistas catalanes que obtuvieron 22 diputados.

Cuatro de ellos, en prisión provisional mientras dura el juicio, fueron suspendidos en sus funciones por la mesa de la cámara.

Desde que comenzó el proceso, los separatistas que gobiernan Cataluña multiplican sus gestos de desafío frente a los socialistas: precipitaron la convocatoria de elecciones anticipadas cuando hicieron caer los presupuestos del Estado y a mediados de mayo bloquearon la elección en la presidencia del Senado de un catalán cercano a Sánchez.