AFP. 16 septiembre
El primer ministro español, Pedro Sánchez, se reúne con decenas de residentes el 14 de setiembre del 2019, en la ciudad de Orihuela. Foto: AFP
El primer ministro español, Pedro Sánchez, se reúne con decenas de residentes el 14 de setiembre del 2019, en la ciudad de Orihuela. Foto: AFP

Madrid. El rey Felipe VI de España inició este lunes una ronda de consultas con los líderes políticos en un último intento de evitar unas nuevas elecciones, en tanto los liberales abrieron la puerta a facilitar un gobierno de Pedro Sánchez.

Muy crítico hasta ahora con el jefe de gobierno en funciones, el partido centrista Ciudadanos movió ficha ofreciendo una abstención bajo ciertas condiciones a Sánchez que permita su investidura.

Ganador de las elecciones del 28 de abril, el actual jefe de gobierno es el único candidato con posibilidades de ser escogido, pero necesita apoyos externos al haber obtenido solo 123 diputados de 350.

Durante meses reclamó sin éxito el respaldo de la izquierda radical de Podemos y la abstención de Ciudadanos o el conservador Partido Popular (PP), segunda fuerza del país.

Ahora el tiempo se agota: si no logra la investidura antes del 23 de setiembre, el país deberá celebrar nuevas elecciones el 10 de noviembre.

Serían las cuartas en cuatro años, muestra de la inestabilidad política imperante desde diciembre del 2015, cuando se rompió el bipartidismo del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y el Partido Popular (PP) por la emergencia de Podemos y Ciudadanos.

Esos comicios ya llevaron a diez meses de bloqueo y a una repetición electoral hasta que el conservador Mariano Rajoy consiguió ser reinvestido en octubre del 2016.

En este contexto, el rey Felipe VI programó para el lunes y el martes dos días de consultas con los líderes de los diferentes partidos en el Congreso, de menor a mayor representación.

Así, los contactos comenzaron este lunes con pequeños partidos regionales y no será hasta el martes por la tarde que departa con los principales líderes del país, terminando con Pedro Sánchez.

El objetivo de estas consultas es analizar si el monarca puede proponer un candidato para formar gobierno con apoyos suficientes en el Congreso o, por contra, deberá disolver el Parlamento y convocar nuevas elecciones.

Los liberales mueven ficha

El rey encargó en julio formar gobierno a Sánchez, pero éste perdió dos votaciones de investidura en el Congreso porque Podemos consideró insuficiente la oferta de coalición presentada por el PSOE.

Aliados hace un año, cuando unieron fuerzas en una moción de censura que desbancó a Mariano Rajoy para encumbrar a Pedro Sánchez, en junio del 2018, la confianza entre ambas formaciones está bajo mínimos.

Si en julio aceptaron a regañadientes que Podemos entrara al gobierno, el PSOE rechaza ahora cualquier coalición y se limitan a ofrecer un pacto de programa con Podemos.

Con las negociaciones congeladas con la izquierda, la oferta del líder de Ciudadanos Albert Rivera abrió una mínima oportunidad en la derecha.

Para aprovecharla, Sánchez debería comprometerse a romper el pacto con los nacionalistas en el gobierno regional de Navarra, a no subir impuestos a familias y autónomos y a no indultar a los dirigentes catalanes si son condenados por el Tribunal Supremo por su papel en el intento de secesión de octubre del 2017.

Así, "los separatistas y los populistas no marcarán más la agenda política y económica del país", dijo Rivera, quien se reunirá el lunes por la tarde con el líder del PP, Pablo Casado, con quien mantiene alianzas en numerosas regiones.

La propuesta sorprendió a Sánchez visitando las zonas afectadas por las lluvias y las inundaciones que causaron 6 muertos y numerosos destrozos en el sureste del país.

“No hay ningún obstáculo real para que el PP y Ciudadanos se abstengan”, dijo el dirigente ante la prensa.

Según las encuestas, el partido de Sánchez sería el principal beneficiado en caso de unas nuevas elecciones, aunque seguiría quedándose lejos de la mayoría absoluta y necesitaría acuerdos externos para gobernar.

Además, la repetición electoral llevaría a que España afrontara con un gobierno en funciones retos como un posible brexit duro a finales de octubre, o la sentencia contra los independentistas catalanes que podría generar fuertes protestas en esta región nororiental.