AFP. Hace 4 días
El presidente alemán, Frank-Walter Steinmeier, pronuncia un discurso mientras conmemora el 75.° aniversario del bombardeo de Dresde en Kulturpalast, el 13 de febrero del 2020. Foto: AFP
El presidente alemán, Frank-Walter Steinmeier, pronuncia un discurso mientras conmemora el 75.° aniversario del bombardeo de Dresde en Kulturpalast, el 13 de febrero del 2020. Foto: AFP

Berlín. El presidente alemán, Frank-Walter Steinmeier, advirtió enérgicamente contra los intentos de la extrema derecha de instrumentalizar los bombardeos en la ciudad de Dresde, cuyo 75.° aniversario conmemora Alemania este jueves.

Steinmeier llamó a los alemanes "como demócratas a desafiar en voz alta y decisiva a quien todavía hoy compara las muertes de Dresde y las de los muertos con Auschwitz (...), el que deliberadamente falsifica los hechos históricos".

La conmemoración del bombardeo aliado se realiza en un clima político tenso marcado por los intentos del partido de extrema derecha Alternativa para Alemania (AfD) de incrementar los balances de víctimas.

Tras su discurso, el presidente participó en una cadena humana en memoria de las 25.000 víctimas, esencialmente de la aviación británica, en los bombardeos que destruyeron gran parte de esta ciudad del este de Alemania entre el 13 y el 15 de febrero de 1945.

No obstante, este aniversario también es a cada año la oportunidad para que los neonazis desfilen en una “marcha fúnebre”, cultivando el mito de una “ciudad mártir”, injustamente sacrificada por los Aliados, olvidando que fue la Alemania nazi la que comenzó la Segunda Guerra Mundial y redujo a cenizas parte de Europa.

"Fueron alemanes quienes desencadenaron esta guerra terrible" y los nazis "cometieron el asesinato en masa de los judíos de Europa", recordó el presidente.

El desfile y las contra-manifestaciones organizadas para la ocasión se realizarán el sábado, con un importante despliegue policial.

Controversia de décadas

La Afd, que se ha fortalecido en la región oriental del país y logra sus mejores resultados en Sajonia –cuya capital es Dresde–, tiene un puesto de información en el plaza central.

El objetivo del AfD es exigir un homenaje "digno para las víctimas identificadas y no identificadas" de estos bombardeos.

En Dresde, la AfD asegura que el número de 25.000 víctimas de los bombardeo calculado por historiadores de renombre, está subestimado.

Para el copresidente del partido, Tino Chrupalla, la cifra es "alrededor de 100.000 víctimas".

En declaraciones al semanario Der Spiegel, Chrupalla dijo que confía en las historias de su abuela, su padre "y otros testigos" que le hablaron sobre "las montañas de cadáveres" que cubrían las calles de la ciudad en febrero de 1945.

El número de víctimas de estos bombardeos ha sido objeto de controversia durante décadas.

Sin embargo, una comisión de historiadores concluyó en el 2010, tras seis años de investigación, que 25.000 personas perecieron bajo las 650.000 bombas incendiarias lanzadas por aviones estadounidenses y británicos, menos que en Hamburgo y Colonia, otras ciudades alemanas que fueron casi reducidas a escombros.

Mito

“El mito de la ‘ciudad inocente’ se perpetúa”, apuntó el diario local Sächsische Zeitung, que acusa a la extrema derecha de usar este aniversario “para minimizar los crímenes de guerra alemanes”.

La AfD quiere aprovechar su reciente "golpe político" en la pequeña región vecina de Turingia, donde se impuso Annegret Kramp-Karrenbauer, la delfín de Angela Merkel en los conservadores.

El candidato del pequeño partido liberal FDP, Thomas Kemmerich, fue elegido allí hace una semana como líder con el apoyo de los demócratas cristianos de Merkel y de la AfD.

Se trata de una situación inédita en la Alemania de posguerra, ya que los partidos políticos de izquierda y derecha siempre han establecido un "cordón sanitario" con la extrema derecha.

Sin nombrarlos directamente, Steinmeier denunció a los que intentan "destruir la democracia desde dentro".

Las consecuencias de este vuelco político se sentirán por mucho tiempo, en particular porque fue causado por el ala más radical de AfD, que desafía la cultura del arrepentimiento alemán por crímenes nazis.

Su líder, el controvertido Björn Höcke, señaló que el monumento a los judíos de Europa asesinados por los nazis, instalado en Berlín, es un monumento a la "vergüenza".

Otro alto dirigente del AfD, Alexander Gauland, apuntó que el Tercer Reich fue apenas un “excremento de pájaro” en una milenaria historia germánica.