AFP. 23 marzo
El secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo (izq.), se reunió con Abdulá Abdulá, el principal rival político del presidente Ashraf Ghani, en el palacio Sepidar, en Kabul, Afganistán, el lunes 23 de marzo del 2020.
El secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo (izq.), se reunió con Abdulá Abdulá, el principal rival político del presidente Ashraf Ghani, en el palacio Sepidar, en Kabul, Afganistán, el lunes 23 de marzo del 2020.

Doha. El jefe de la diplomacia estadounidense, Mike Pompeo, llegó este lunes a Catar, tras haber realizado una visita sorpresa a Kabul previamente, para reunirse por primera vez con los talibanes en Doha con la esperanza de de encarrilar un proceso de paz amenazado.

En Catar, el secretario de Estado tiene previsto reunirse con "responsables talibanes", entre ellos el máximo negociador, mulá Baradar, "para presionarlos a fin de que cumplan el acuerdo firmado el mes pasado", declaró su portavoz, Morgan Ortagus.

Estados Unidos firmó el 29 de febrero en Doha un acuerdo histórico con los talibanes tras 18 años de guerra, que prevé la retirada progresiva a lo largo de 14 meses de todas las fuerzas estadounidenses y extranjeras de Afganistán, a condición de que los insurgentes cumplan su compromiso de garantizar la seguridad y se sienten a negociar directamente con el gobierno de Kabul.

Estas negociaciones interafganas, que iban a iniciarse el 10 de marzo, ya se han retrasado, así como los intercambios de prisioneros entre las dos partes en conflicto contemplados en el texto, mientras la violencia continúa en Afganistán.

En la capital afgana, el jefe de la diplomacia estadounidense intentó, durante ocho horas, resolver la crisis política que amenaza el diálogo entre el gobierno y los insurgentes.

Se reunió sucesivamente con el presidente Ashraf Ghani y con el ex jefe del ejecutivo Abdulá Abdulá, quien también se proclamó vencedor de la elección presidencial de 28 de setiembre de 2019, y después con los dos juntos.

“Hemos intentado (...) estas últimas semanas encontrar una fórmula y animarlos a llegar a un acuerdo”, declaró a la prensa un funcionario del Departamento de Estado, quien añadió que Pompeo “había venido para tratar de avanzar, alentar y comunicar nuestras expectativas”.

La idea es, según esa fuente, que los dirigentes formen un gobierno de unidad nacional capaz de negociar con los talibanes.

Diálogo interafgano

Esta doble visita sorpresa tiene lugar un día después de que el gobierno afgano y los talibanes se reunieron por primera vez -por videoconferencia debido a la pandemia de covid-19- para discutir los términos de los posibles intercambios de prisioneros, etapa crucial en el proceso de paz. Otros encuentros virtuales están previstos para superar los bloqueos.

El negociador estadounidense Zalmy Khalilzad tuiteó el domingo que era "urgente" concretar el intercambio de prisioneros, en un momento en que el coronavirus empeora las condiciones, y complica los intercambios diplomáticos.

El acuerdo, que no ha sido ratificado por Kabul, preveía la liberación de hasta 5.000 prisiones rebeldes contra 1.000 miembros de las fuerzas afganas.

El intercambio iba a tener lugar el 10 de marzo, antes de la fecha prevista para el inicio de negociaciones sobre el futuro de Afganistán, pero fue retrasada por desacuerdos entre los dos campos.

El presidente Ghani, opuesto a esa medida, propuso a cambio la liberación de 1.500 prisioneros talibanes antes de la apertura de las discusiones interafganas, y más tarde, a lo largo de varios meses y si la violencia disminuía, los 3.500 restantes.

Los talibanes se opusieron frontalmente a esa propuesta.

Pese al bloqueo, la partida de las tropas estadounidenses ya comenzó, pero se ha vuelto más lenta por la pandemia de nuevo coronavirus, que en Afganistán afecta por el momento a 40 personas y ya causó un muerto.

A cambio, los talibanes se comprometieron a combatir los grupos yihadistas como Al Qaida.

Los talibanes cesaron los ataques contra las tropas extranjeras, pero siguen hostigando a las fuerzas de seguridad afganas.

A los combates se suma el temor de una crisis sanitaria debido a la llegada en las últimas semanas de decenas de miles de afganos provenientes de Irán, uno de los países más golpeados por el nuevo coronavirus.