AFP. 22 noviembre, 2019
Madres y familiares de opositores presos salen de una camioneta a su llegada a Managua, luego de ser detenidos por la Policía y devueltos a la capital del país, el 22 de noviembre del 2019. Foto: AFP
Madres y familiares de opositores presos salen de una camioneta a su llegada a Managua, luego de ser detenidos por la Policía y devueltos a la capital del país, el 22 de noviembre del 2019. Foto: AFP

Managua. La Policía de Nicaragua retuvo este viernes a 13 opositores cuando se dirigían a la ciudad sureña de Masaya a llevar agua a un grupo de mujeres en huelga de hambre en una iglesia sitiada por la policía, informaron fuentes políticas.

Los opositores, que salieron en autobús de Managua, fueron detenidos por la policía a la entrada a Masaya, 30 kilómetros al sur de la capital, confirmó Silvia Gutiérrez, vocera del bloque opositor Unidad Nacional Azul y Blanco (UNAB).

Posteriormente, fueron liberados en Managua, sin que se les permitiera llevar la ayuda a las once huelguistas que protestan desde hace ocho días contra el gobierno de Daniel Ortega y demandan la liberación de más de 150 "presos políticos".

"Las botellas y galones de agua que llevábamos nos los confiscaron como si fueran armas de destrucción masiva", denunció Mario Hurtado, uno de los que viajaba a Masaya y hermano de una de las mujeres en huelga de hambre.

Estudiantes de la Universidad Centroamericana (UCA) de la capital tomaron sus predios para protestar contra el gobierno de Ortega.

Ataviados algunos en disfraces alusivos a Ortega y su esposa, la vicepresidenta Rosario Murillo, demandaron el retiro de la Policía de la iglesia de Masaya.

El nuncio apostólico, Stanislaw Waldemar, dijo estar "preocupado" por la situación en la parroquia San Miguel, donde ayunan las mujeres.

El templo está rodeado por policías que impiden el acceso de agua y asistencia médica, así como de alimentos para el sacerdote Edwin Román, un crítico del gobierno que se quedó en el interior como gesto de solidaridad.

La oposición urgió abrir un canal humanitario para asistir a las huelguistas.

Entre las personas detenidas temporalmente por la policía figuraban dos dirigentes de la UNAB, Juan Sebastián Chamorro y Violeta Granera, quienes tras ser interceptados por la policía fueron llevados a una estación de Masaya.

Poco después, el grupo fue escoltado por la policía hasta Managua, donde se los dejó en libertad.

Con el grupo se encontraban algunas madres de opositores presos, entre ellas Tamara Zamora, madre de la líder estudiantil de origen belga Amaya Coppens, quien ya había sido detenida junto a 15 activistas el pasado 14 de noviembre después de intentar abastecer de agua a las mujeres en huelga.

“¡No tenemos miedo, estamos siguiendo la lucha de nuestros hijos y no vamos a parar!”, exclamó indignada Zamora en conferencia de prensa.