AFP. 17 mayo
Andreas Kalbitz, líder de la bancada de la AfD en el Parlamento de Brandenburgo, fue purgado del partido.
Andreas Kalbitz, líder de la bancada de la AfD en el Parlamento de Brandenburgo, fue purgado del partido.

Berlín. Después de registrar un crecimiento espectacular, la extrema derecha alemana se debilita por sus ajustes de cuentas internos entre moderados y partidarios del movimiento neonazi, mientras su bestia negra, Ángela Merkel, recupera popularidad por su gestión del coronavirus.

Esta guerra de corrientes, que se ha ido larvando en los últimos meses con la definición de la dirección política del movimiento, saltó a la luz este fin de semana con la decisión de la directiva de Alternativa para Alemania (AfD) de excluir a uno de sus dirigentes, Andreas Kalbitz.

El motivo oficial es que el responsable en la región de Brandenburgo, que rodea Berlín, escondió que había pertenecido a un grupúsculo neonazi, los "Jóvenes alemanes fieles a la patria", cuando se afilió al partido.

Esta expulsión la promovió la corriente moderada que lidera uno de los dos presidentes del partido, Jörg Meuthen, partidario de una estrategia de “desdiabolización” -comparable a la que realizó en su día Marine Le Pen en el Frente Nacional en Francia- con la esperanza de convertir a la AfD en la principal fuerza política en la derecha del tablero en Alemania.

“Somos un partido conservador tradicional. Tenemos que dar muestras de cohesión, pero debemos alejarnos claramente de las posiciones de extrema derecha”, declaró Meuthen, un profesor de Economía, a la cadena de televisión ARD.

Radicales, furiosos

Andreas Kalbitz calificó su exclusión de “error político” y prometió recurrir la decisión. “Si esta decisión estuviera motivada por la esperanza de ser aceptado por los partidos tradicionales y nuestros rivales políticos, fracasará”, advirtió.

Su exclusión ha provocado la reacción del ala más radical del AfD, aglutinada en torno a su heraldo Björn Höcke, que representa, según las estimaciones, cerca de un tercio de los adherentes y tiene el viento en popa desde hace varios meses.

Recurriendo a un vocabulario que recuerda las horas más oscuras de Alemania, Höcke acusó en un mensaje de vídeo a sus rivales del buró político de la AfD de "traición al partido".

El colíder de la fracción de Alternativa para Alemania (AfD) en el Bundestag, Alexánder Gauland, revisaba documentos poco antes del inicio de una sesión, el 13 de mayo del 2020, en Berlín.
El colíder de la fracción de Alternativa para Alemania (AfD) en el Bundestag, Alexánder Gauland, revisaba documentos poco antes del inicio de una sesión, el 13 de mayo del 2020, en Berlín.

Y reprochó en particular a Jörg Meuthen y a una responsable de AfD de Berlín, Beatrix von Storch, de aburguesar el movimiento, impidiéndole ser una "alternativa" real.

"No permitiré que dividan y hagan desaparecer a nuestro partido", bramó Björn Höcke.

El conflicto interno se agravó tras la decisión, en marzo, de las autoridades federales de colocar este grupo radical, conocido como "El Ala", bajo vigilancia policial debido a su cercanía con el movimiento neonazi y por representar una "amenaza" para la democracia.

Desde entonces, temiendo que la opinión pública los meta a todos en el mismo saco, los moderados no han cesado en debilitarlo.

A principios de abril, Meuthen habló abiertamente de una escisión del partido, pero tuvo que dar marcha atrás ante la indignación interna que provocó.

Marcha atrás

A nivel nacional, la extrema derecha se estanca, o incluso empieza a decaer. Más allá del este del país, en lo que fue la antigua República Democrática Alemana, más atrasado económicamente, donde ha encontrado su caldo de cultivo, en el resto del país tiene dificultades para crecer.

Tras su irrupción espectacular en las elecciones legislativas del 2017 a raíz de la crisis migratoria, donde recabó el 12,6% de los votos, convirtiéndose en la principal fuerza de oposición en la Cámara de Diputados (Bundestag), el partido obtenía el 10% en un sondeo de la cadena ZDF divulgado el viernes.

La pandemia del nuevo coronavirus ha relegado sus temas tradicionales contra la inmigración a un segundo plano, mientras su objetivo político de predilección, Ángela Merkel, ve aumentar su popularidad a niveles récord por su gestión de la pandemia del nuevo coronavirus.

No obstante, AfD busca recuperar el terreno perdido apoyando a los manifestantes contra las restricciones del confinamiento para frenar los contagios. Varios miles de personas se manifestaron el sábado.

Policías detuvieron el sábado 16 de mayo del 2020, en Berlín, a un hombre durante una protesta contra las medidas restrictivas para prevenir la propagación del coronavirus en Alemania.
Policías detuvieron el sábado 16 de mayo del 2020, en Berlín, a un hombre durante una protesta contra las medidas restrictivas para prevenir la propagación del coronavirus en Alemania.

“Observamos una tendencia que muestra que los extremistas, y particularmente los de derecha, instrumentalizan las manifestaciones”, dijo el domingo el jefe de inteligencia interna, Thomas Haldenwang, al diario Die Welt.