AFP. 23 noviembre, 2018
El primer ministro de España, Pedro Sánchez, habla en el Museo de la Ciudad, en La Habana, Cuba, el viernes 23 de noviembre de 2018. Hace 32 años que un líder español visitó la isla por última vez, aunque España es uno de los socios comerciales más importantes de Cuba. AP
El primer ministro de España, Pedro Sánchez, habla en el Museo de la Ciudad, en La Habana, Cuba, el viernes 23 de noviembre de 2018. Hace 32 años que un líder español visitó la isla por última vez, aunque España es uno de los socios comerciales más importantes de Cuba. AP

La Habana. España seguirá estimulando las inversiones en Cuba, dijo este viernes el jefe de gobierno español Pedro Sánchez en apoyo a la apertura económica de la isla socialista.

Primer mandatario español que visita oficialmente a Cuba en 32 años, Sánchez apuntó especialmente a las necesidades de inversión extranjera para encaminar el crecimiento económico de la isla.

"Ha pasado mucho tiempo, creo que demasiado, desde la última vez que un presidente de España ha venido a Cuba para mantener una reunión bilateral", dijo en el segundo día de su visita ante un foro de representantes de 200 empresas de ambos países, entre ellas la gigante de telecomunicaciones Telefónica y la aerolínea Iberia.

España es el tercer socio comercial de Cuba detrás de China y Venezuela con un intercambio de $1.300 millones en el 2017.

Empero “entre el 2017 y el 2018, España ganó mucho terreno (...) al punto que puede ocupar el lugar de Venezuela”, indicó el analista Arturo López Levy, profesor de la universidad estadounidense Gustavus Adolphus College.

"Somos el principal socio europeo de la isla, con una cuota del mercado cercana a 40%, dijo Sánchez. "El gobierno español va a seguir impulsando las inversiones en Cuba", añadió.

El gobernante dijo que buscará también "una solución al problema de los impagos" que sufren, entre otras, las empresas españolas.

De su lado Cuba precisa dinero fresco y aplicará desde febrero una nueva Constitución, más abierta al capital foráneo.

La isla sufre la debacle de Venezuela, que es también su proveedor de petróleo, y acaba de cancelar un programa de envío de médicos a Brasil que le reportaba unos $400 millones anuales, según una fuente diplomática.

Cuba recibió de brazos abiertos el renovado interés de España. "Se fortalecen las relaciones entre Cuba y España", escribió en Twitter el presidente cubano Miguel Díaz Canel, quien calificó de "cordial" la entrevista mantenida el jueves con Sánchez.

Ambos firmaron un protocolo de acuerdo para establecer consultas bilaterales y un acuerdo de cooperación cultural

Planes a corto y largo plazo

Pedro Sánchez también recorrió este viernes el hermoso casco colonial de La Habana, acompañado por Díaz-Canel y el historiador de la ciudad, Eusebio Leal, y entregó en préstamo la silla del héroe de la independencia contra España, Antonio Maceo, que fue llevada al país europeo como trofeo de guerra en 1896.

Tallada en un tronco de Palma Real (árbol nacional), la pieza, hasta ahora expuesta en Mallorca, simboliza “el reencuentro y el vínculo renovado entre países hermanados por una historia común”, dijo Sánchez.

Su presencia provocó gran revuelo en las callejuelas de La Habana Vieja, que fueron ocupadas por numerosos fotógrafos profesionales y aficionados, mientras turistas y habaneros corrían para saludarlo y conversar con él.

En Madrid, la portavoz del gobierno español Isabel Celaa, dijo que la visita a Cuba "es sin duda uno de los viajes más importantes realizados por el presidente" porque "España es puente de relaciones entre Cuba y la UE".

Ambos presidentes, dijo Celaa, mantuvieron “una amplia conversación sobre cambio climático y energías renovables para favorecer inversiones en la isla”.

Asimismo, hablaron de una posible visita oficial de la pareja real española en noviembre de 2019, cuando La Habana celebre sus 500 años.

Sobre el espinoso tema de los derechos humanos, Sánchez “ha alcanzado con el gobierno de Cuba un acuerdo para generar una comisión bilateral que va a reunirse” regularmente, agregó.

En ese tema, Sánchez se ubica en la línea de la Unión Europea (UE), que ha firmado un acuerdo de diálogo político y cooperación con Cuba y que promete ser intransigente sobre la libertad política y los derechos humanos.

Los europeos ocupan de esta forma el vacío dejado por Estados Unidos desde que el año pasado Donald Trump frenó el histórico deshielo de las relaciones con Cuba, impulsado por su antecesor Barack Obama.

Por capricho del destino, Sánchez aprovecha la existencia de un clima más apaciguado de la UE con Cuba justo cuando España amenaza bloquear el acuerdo sobre el brexit si no logra el derecho a veto en negociaciones futuras sobre el enclave británico de Gibraltar.

Su viaje, empero, no pasó desapercibido para la clase política española. El ex presidente del gobierno José María Aznar, partidario de la línea dura con La Habana, lo calificó de “lamentable”, porque Sánchez no tiene planeado reunirse con la disidencia cubana.