AFP . 24 marzo
Simpatizantes del partido de oposición Pheu Thai, mientras observaban la transmisión televisiva de los resultados de la elección. Foto: AP.
Simpatizantes del partido de oposición Pheu Thai, mientras observaban la transmisión televisiva de los resultados de la elección. Foto: AP.

Bangkok. El partido de la junta militar tailandesa encabezaba los resultados de las elecciones legislativas de este domingo, las primeras desde el golpe de 2014, dejando a los militares más cerca de conservar el poder a expensas del campo monárquico prodemocrático.

Con el 90% de votos escrutados, el Palang Pracharat, el partido de la junta, obtenía 7,3 millones de votos (de un total de 50 millones), mientras que el principal partido de la oposición, el Pheu Thai, lograba 6,8 millones.

Las elecciones se llevaron a cabo bajo las nuevas reglas escritas por la propia junta para suavizar su conversión en gobierno civil, pero aún así, los analistas no esperaban que el partido se impusiera en número de votos, dada la popularidad de la que goza el Pheu Thai, el partido del ex primer ministro Thaksin Shinawatra.

Desde hace años Tailandia está profundamente dividida entre facciones favorables a la influyente familia Shinawatra (llamados los “rojos”) y una élite conservadora alineada con el ejército (los “amarillos”), que se considera el único garante de la estabilidad y la protección de la monarquía.

La comisión electoral explicó que los resultados definitivos estarán listos el lunes, e incluirán la traducción en diputados de las cifras de este domingo.

Más de siete millones de nuevos electores, de entre 18 y 25 años, estaban inscritos para votar y había nuevas listas, como la de Future Forward, del multimillonario Thanathorn Juangroongruangkit.

El sábado por la noche el rey de Tailandia, Rama X (Maha Vajiralongkorn), que casi nunca habla en público, pidió “apoyar a las personas correctas” para “evitar sembrar el caos”.

Se trata de las mismas palabras que su padre Bhumibol Adulyadej, adorado por los tailandeses y fallecido en 2016, usó en 1969.

El mensaje Rama X, cuya influencia es enorme en el país, fue difundido varias veces en televisión antes de la apertura de los centros electorales.

Este domingo los votantes acudieron en masa a los templos, escuelas o administraciones habilitadas para votar.

“Desde hace cinco años no hemos tenido la posibilidad de decidir por nosotros mismos (...) Este momento es muy importante para nuestro país”, dijo Wasa Anupant, un médico de 28 años.

“Quiero que Tailandia sea más democrática, que se atenúen las desigualdades sociales”, dijo Pattrapong Waschiyapong, empleado de una compañía de seguros.

Las elecciones enfrentan a los que apoyan al ejército en el poder y a los que reclaman más democracia.

Soldados hacen fila para emitir su sufragio en un centro de votación en Bangkok. Foto: AP.
Soldados hacen fila para emitir su sufragio en un centro de votación en Bangkok. Foto: AP.

Las nuevas reglas electorales limitan la posibilidad de que un solo partido tenga una amplia mayoría en el parlamento, por lo que los observadores temen un posible bloqueo.

Prayut Chan-O-Cha, el jefe de junta, dispone de la constitución, aprobada en 2016, que da a los militares el poder de nombrar a los 250 miembros del Senado.

Por eso basta con que el Phalang Pracharat, el partido pro-junta, obtenga 126 escaños de los 500 que tiene la cámara de representantes para conservar el control del país.

Los otros movimientos políticos tendrían que ganar 376 escaños para poder gobernar.

“Todos los que quieren democracia tienen que ir a las urnas para que [el voto] sea transparente y para ayudar al desarrollo del país”, dijo Prayut Chan-O-Cha tras votar.

Oficiales electorales cuentan papeletas luego de que cerraran los centros de votación en Bangkok. Foto: AP.
Oficiales electorales cuentan papeletas luego de que cerraran los centros de votación en Bangkok. Foto: AP.

El partido Pheu Thai, cercano a los “camisas rojas”, necesitaba un gran apoyo en las zonas rurales y pobres del norte y el noreste del país.

Los partidos pro-rojos ganaron todas las elecciones desde 2011 pero ahora no disponen de dos de sus figuras emblemáticas: Thaksin Shinawatra, derrocado en 2006 y en el exilio, y su hermana Yingluck, apartada en 2014.

También fue un duro golpe para el clan Shinawatra la disolución en febrero por parte de la Corte Constitucional del partido Thai Raksat Chart, cercano a ellos.

Sus líderes fueron condenados a estar diez años apartados de la vida política tras ser declarados culpables de actos “hostiles hacia la monarquía” cuando propusieron a la hermana del rey, la princesa Ubolratana, como candidata a primera ministra.