AFP. 2 enero
Pere Aragonés, miembro de Izquierda Republicana de Cataluña (ERC) se saludó con su copartidario Gabriel Rufián (derecha), durante la reunión del Consejo Nacional, este jueves 2 de enero del 2020 en Barcelona.
Pere Aragonés, miembro de Izquierda Republicana de Cataluña (ERC) se saludó con su copartidario Gabriel Rufián (derecha), durante la reunión del Consejo Nacional, este jueves 2 de enero del 2020 en Barcelona.

Madrid. El partido independentista catalán ERC abrió este jueves la vía para la reconducción al poder la semana entrante del socialista Pedro Sánchez, lo que permitirá dejar atrás un largo periodo de parálisis política en España.

Reunido en Barcelona, el Consejo Nacional de Izquierda Republicana de Cataluña (ERC) decidió que sus 13 diputados se abstengan “en la investidura del candidato Pedro Sánchez en los próximos días”, declaró Pere Aragonès, vicepresidente catalán y dirigente de ERC.

Esta abstención permitiría al líder socialista obtener la confianza de la cámara baja en una segunda votación el martes próximo, cuando le basta que haya más síes que noes.

Cuarenta y ocho horas antes, Sánchez perderá una primera votación al no contar con una mayoría de 176 de los 350 diputados, en la sesión plenaria de investidura que comenzará el sábado, en pleno fin de semana de la Epifanía, una fiesta importante en el calendario español.

A cambio de su abstención, ERC obtuvo de los socialistas la instalación de "una mesa de negociación entre gobiernos (el central y el regional catalán) y una futura consulta en Cataluña sobre los acuerdos que se alcancen", señaló en un comunicado el partido separatista.

Según los socialistas, esta mesa de diálogo que se instalará en 15 días y que tendrá lugar dentro del "respeto a los instrumentos y a los principios que rigen el ordenamiento jurídico democrático", incluida la Constitución, buscará "desbloquear y encauzar el conflicto político sobre el futuro de Cataluña y establecer las bases para su resolución".

A este acuerdo se llegó tras semanas de arduas negociaciones para diluir los recelos de ERC, cuyo líder, Oriol Junqueras, se encuentra en prisión condenado a 13 años de cárcel por sedición y malversación por su papel en el intento fallido de secesión de Cataluña de octubre del 2017.

Esta rica región de 7,5 millones de habitantes al noreste de España, cuyo gobierno controlan los independentistas, fue escenario en octubre de manifestaciones, a veces violentas, tras la condena por parte del Tribunal Supremo de Junqueras y de otros ocho independentistas a penas de prisión.

Vencedor de las elecciones legislativas del 10 de noviembre, Sánchez espera gobernar junto al partido de izquierda radical Podemos, con el cual pactó lo que sería el primer gobierno de coalición en España desde el fin de la dictadura de Francisco Franco en 1975.

Pedro Sánchez, líder socialista, firmó el acuerdo de coalición de gobierno con Podemos el 30 de diciembre del 2019 en Madrid.
Pedro Sánchez, líder socialista, firmó el acuerdo de coalición de gobierno con Podemos el 30 de diciembre del 2019 en Madrid.

Pero el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y Podemos disponen de solo 155 de los 350 diputados, por lo que necesitan el apoyo de otras formaciones.

En un Parlamento muy fragmentado, la abstención de los 13 diputados de ERC era condición indispensable para que el Congreso de los Diputados otorgue en la votación del martes su confianza a Sánchez, quien ya cuenta con el apoyo del Partido Nacionalista Vasco (PNV).

Salida del atolladero

La investidura de Sánchez como presidente del gobierno pondrá fin a meses de parálisis en un país sumido en la inestabilidad política desde el 2015.

Llegado al poder en junio del 2018 mediante una moción de censura que desbancó al conservador Mariano Rajoy, Sánchez tuvo que convocar elecciones en abril del 2019 al no poder aprobar los presupuestos por la negativa de los independentistas catalanes.

Salió vencedor, pero sus desavenencias con Podemos para formar un gobierno de coalición terminaron provocando nuevos comicios en noviembre, los cuartos en cuatro años.

La oposición de derecha y de extrema derecha acusa a Sánchez de convertirse en rehén de los independentistas catalanes al aceptar una abstención de ERC.

“Sánchez ha vendido España a cambio de seguir en el poder. A Sánchez solo le importa él mismo. (...) Todo lo que quieren los independentistas, Sánchez lo está cediendo”, aseveró este jueves Teodoro García Egea, número dos del Partido Popular (derecha).

ERC también ha sido criticado por otros sectores del separatismo catalán, como sus socios en el gobierno regional, Juntos por Cataluña (JXCat), la agrupación del expresidente regional Carles Puigdemont, que votarán en contra de la investidura de Sánchez.

La presidenta de la influyente asociación separatista ANC, Elisenda Paluzie, advirtió de "los riesgos" del acuerdo de ERC con los socialistas para "el proceso de autodeterminación de Cataluña".

“El mensaje que vamos a dar internacionalmente es que (el de Cataluña) es un conflicto interno que está en vías de resolverse”, señaló.