AFP. 27 octubre
El papa Francisco durante la oración del ángelus, el domingo 25 de octubre del 2020, en Ciudad del Vaticano. AFP
El papa Francisco durante la oración del ángelus, el domingo 25 de octubre del 2020, en Ciudad del Vaticano. AFP

Ciudad del Vaticano. El papa Francisco aseguró que sueña una “Europa sanamente laica, donde Dios y el César sean distintos pero no contrapuestos”, escribió en una carta divulgada por el Vaticano y dirigida a los dirigentes de la iglesia católica del Viejo Continente.

“Sueño una Europa sanamente laica. Una tierra abierta a la trascendencia, donde el que es creyente sea libre de profesar públicamente la fe y de proponer el propio punto de vista en la sociedad”, añadió en la misiva dirigida al Secretario de Estado de la Santa Sede, cardenal Pietro Parolin, en representación de las iglesias.

El número dos del Vaticano tenía previsto viajar a Bruselas del 28 al 30 de octubre para participar en la conmemoración de varios aniversarios vinculados a la iglesia católica y la Unión Europea, pero la cita fue cancelada por el nuevo brote de coronavirus en todo el continente.

“Sueño, entonces, una Europa amiga de la persona y de las personas. Una tierra donde sea respetada la dignidad de todos, donde la persona sea un valor en sí y no el objeto de un cálculo económico o una mercancía”, subrayó el jefe de la iglesia católica.

“Europa es una auténtica familia de pueblos, distintos entre sí, pero sin embargo unidos por una historia y un destino común. Los últimos años, y aún más la pandemia, han demostrado que nadie puede salir adelante solo y que un cierto modo individualista de entender la vida y la sociedad lleva solamente al desánimo y a la soledad”, manifestó.

“Una Europa comunidad, solidaria y fraterna, sabrá aprovechar las diferencias y el aporte de cada uno para afrontar juntos las cuestiones que le esperan, comenzando por la pandemia, pero también por el desafío ecológico, que no se limita solo a la protección de los recursos naturales y a la calidad del ambiente en que vivimos”, reiteró.

“Se trata de elegir entre un modelo de vida que descarta personas y cosas, y uno inclusivo que valora lo creado y a las criaturas”, concluyó.