AFP. 9 noviembre

Londres. El secretario de Estado de Transportes británico, Jo Johnson, hermano del excanciller Boris Johnson, presentó este viernes su dimisión debido al brexit, asegurando que el acuerdo que se está ultimando “sería un terrible error” y pidiendo un segundo referendo.

Horas antes, el principal aliado político de Theresa May, el pequeño partido norirlandés DUP, de cuyos 10 diputados depende la primera ministra para tener mayoría en el parlamento, también había lanzado una advertencia contra un proyecto de acuerdo que calificó de "traición completa".

"Me parece cada vez más claro que el acuerdo de retirada, que está siendo ultimado en Bruselas y el Whitehall (sede del gobierno británico) ahora mismo, sería un terrible error", escribió el secretario de Estado de Transportes al presentar su renuncia.

Johnson, que en el referendo del 2016 votó por la permanencia del Reino Unido en la UE, se sitúa en el bando contrario a su hermano, acérrimo defensor del brexit que dimitió en julio también por su desacuerdo con May.

Jo Johnson visita la Comisión Europea, en Bruselas, el 28 de marzo del 2017. Foto: AP
Jo Johnson visita la Comisión Europea, en Bruselas, el 28 de marzo del 2017. Foto: AP

"Mi hermano Boris, que lideró la campaña por salir (de la Unión Europea), está descontento con la propuesta del gobierno y yo también", afirmó, considerando que los términos de retirada negociados con Bruselas son "sustancialmente peores que permanecer en la UE".

"En lugar de 'retomar el control', vamos a ceder el control a otros países europeos", denunció. "Las propuestas del gobierno nos convertirán en un país fuera de Europa pero aún dirigido por Europa, obligado a respetar unas reglas que habremos perdido la capacidad de modelar".

Londres y Bruselas intentan acelerar la conclusión de un acuerdo de divorcio que incluye un periodo de transición tras el brexit, previsto el próximo 29 de marzo, durante el cual Reino Unido se regirá por la reglamentación europea pero ya no participará en la toma de decisiones.

Considerando que "Gran Bretaña está al borde de su mayor crisis desde la Segunda Guerra Mundial", Jo Johnson pidió la convocatoria de una segunda consulta popular, una idea que el ejecutivo británico ha rechazado en innumerables ocasiones.

“El referendo del 2016 fue el mayor ejercicio democrático en la historia de este país. No tendremos bajo ninguna circunstancia un segundo referendo”, reiteró el viernes un vocero de Downing Street.

El conservador dimisionario recibió el apoyo entre otros del alcalde laborista de Londres Sadiq Khan, su hermano Boris y la diputada conservadora Anna Soubry, partidaria como él de que Reino Unido siga dentro de la UE.

También el centrista Partido Liberaldemócrata aplaudió su decisión, considerando que "May está entre la espada y la pared" tras la iracunda reacción el viernes del Partido Unionista Democrático norirlandés.

A menos de cinco meses de la fecha prevista del brexit, May intenta concluir rápidamente las negociaciones con Bruselas para que el parlamento británico pueda votar un acuerdo antes de las vacaciones de fin de año.

En una carta a los líderes del DUP, May explicó que la UE insiste en que la provincia británica de Irlanda del Norte conserve la misma regulación que la vecina Irlanda, país miembro del bloque, como medio para evitar reinstaurar una frontera entre ambas.

Esta solución, bautizada backstop o “red de seguridad”, se aplicaría hasta que el Reino Unido y la UE alcanzaran un acuerdo sobre su futura relación comercial.

“La carta de la primera ministra es una señal de alarma para quienes acuerdan importancia a la integridad de nuestra unión y para quienes desean un verdadero brexit para todo el Reino Unido”, tuiteó la líder del DUP, Arlene Foster, amenazando con retirarle el apoyo clave de sus diez diputados.

Más allá de la cuestión irlandesa, parece haber surgido otros puntos de fricción.

El diario Daily Telegraph aseguró el viernes que Bruselas pide, a cambio del backstop, que los pescadores europeos puedan seguir faenando en aguas británicas, lo que provocó la indignación de los pescadores del país, quienes votaron masivamente a favor del brexit con la esperanza de que Reino Unido retomase el control de sus aguas territoriales.