AFP.   9 septiembre
El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, en la reunión semanal del gabinete, en Jerusalén, el domingo l 8 de setiembre del 2019.

Jerusalem. La campaña electoral se intensifica en Israel a una semana de unas elecciones legislativas claves para el futuro de su primer ministro Benjamín Netanyahu, omnipresente en la prensa y en las calles con fotografías gigantes en las que aparece acompañado por sus aliados Donald Trump y Vladimir Putin.

Después de un agosto más centrado en los intercambios de disparos en el límite con la franja de Gaza y posteriormente en la frontera libanesa, los políticos israelíes entran en el esprint final de una campaña que determinará el destino de Netanyahu, el más longevo de los jefes de gobierno israelíes.

En los últimos días de esta campaña, el jefe de Gobierno está intentando convencer a los diputados de autorizar la presencia de cámaras en las oficinas de votación con el fin de evitar “fraudes” y garantizar la “transparencia” del voto.

Pero, para sus adversarios, se trata más bien de un intento de intimidación de los electores que se oponen a su candidatura, sobre todo la población árabe de Israel, e incluso de una estrategia para poner en entredicho un resultado que no le sería favorable.

Un comité parlamentario intentaba que este polémico proyecto de ley sea debatido en la Knesset, el Parlamento israelí, este lunes.

“El único fraude en nuestro sistema político es Netanyahu”. Benny Gantz, líder del partido de centro-derecha Azul-Blanco.

“Estas elecciones no giran en torno a las cámaras, sino en torno a la independencia de la Justicia”, recalcó, refiriéndose a las acusaciones que salpican al primer ministro.

Sombra de corrupción

En octubre, Netanyahu debe prestar declaración ante la Justicia por presuntos delitos de “corrupción”, “fraude”, “malversación” y “cohecho” en diferentes casos.

En uno de estos escándalos que lo salpican, la Policía sospecha que Netanyahu y su esposa recibieron un millón de shequels ($283.000 dó) en costosos regalos como tabaco, alcohol y joyas a cambio de favores financieros y personales.

Si es acusado formalmente, Netanyahu no tendrá la obligación de dimitir, pero sí deberá dejar el cargo si es declarado culpable.

Gantz rechaza la posibilidad de participar en una coalición de gobierno con Netanyahu si este es inculpado tras estas elecciones, cuyo resultado se prevé muy ajustado.

Los aliados políticos de Netanyahu desean que luego de los comicios se apruebe una ley que le conceda inmunidad y por eso la victoria del jefe de Gobierno en estas elecciones es crucial.

Según los sondeos de intención de vioto, el Likud, el partido de Netanyahu (derecha), y Azul-Blanco obtendrían unos 30 escaños cada uno en un Parlamento que se compone de 120.

Propaganda electoral en Tel Aviv muestra al primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu (derecha) junto al presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

Tanto Netanyahu como Gantz cuentan con aliados indispensables: partidos religiosos y de derecha en el caso del Likud, y formaciones laicas y de izquierda en lo tocante a Azul-Blanco.

Paralelamente, una figura como Avigdor Lieberman, exministro de Netanyahu que lidera el partido Israel Beiteinu, sueña con convertirse en árbitro de esta disputa electoral.

‘Vamos Putin, vamos Trump’

En las grandes avenidas de Jerusalén y Tel Aviv los partidos han colocado grandes afiches con las fotografías de sus candidatos para intentar convencer a los ciudadanos indecisos.

En algunas, Netanyahu aparece estrechando la mano del presidente de Rusia, Vladimir Putin, o el de Estados Unidos, Donald Trump, que reconoció Jerusalén como capital de Israel y también la soberanía israelí sobre los Altos del Golán, ocupados por Israel desde 1967.

“Vamos Putin, vamos Trump, vengan a Jerusalén. El ejército es muy, muy fuerte por aire, tierra y mar. Mañana los partidarios del Likud correrán a las oficinas de votación”, dice una publicidad del partido de Netanyahu, mostrando al jefe de gobierno israelí bailando rodeado de jóvenes.