AFP. 5 marzo
Migrantes caminan cerca de Pazarkule en la frontera turco-griega, el jueves 5 de marzo del 2020. Foto: AFP
Migrantes caminan cerca de Pazarkule en la frontera turco-griega, el jueves 5 de marzo del 2020. Foto: AFP

Kastanies. Devolución hacia Turquía, utilización de gases lacrimógenos, confiscación de bienes: Grecia es acusada de recurrir a la mano dura con los migrantes que intentan acceder a Europa, en tanto Ankara le atribuye la muerte de tres de ellos.

“Los soldados griegos (...) nos quitaron nuestro dinero, nuestros teléfonos. Lo mismo les ocurrió a nuestros amigos”, cuenta Resul, un joven afgano que encontró la AFP en la extensa frontera de 200 kilómetros que separa Turquía de Grecia.

Al igual que éste, hay muchos otros testimonios retomados por la prensa griega de migrantes rechazados y obligados a regresar a Turquía, tras haber sido interceptados por la Policía de Grecia.

Otros desafortunados candidatos al exilio encontrados en las carreteras afirman que fueron golpeados por las fuerzas del orden helenas, ya señaladas por utilizar granadas de gases lacrimógenos, potencialmente letales.

Desde que el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, ordenara abrir sus fronteras para permitir pasar a los migrantes que quieren acceder a la Unión Europea, Atenas es blanco de duras críticas, en tanto el gobierno griego cerró los pasos terrestres y desplegó más fuerzas a lo largo del río Evros.

‘Push-back’

Estas presuntas prácticas de push-back, que consisten en rechazar a las personas que quieren entrar a un territorio, han sido denunciadas por varios organismos, que acusan al gobierno griego de violar las leyes internacionales y europeas al suspender las solicitudes de asilo durante un mes.

Es “el principio fundamental de no devolución”, que estipula que “nadie puede ser devuelto hacia un país donde su vida o su libertad puedan correr peligro”, destacó el martes Stella Nanou, una responsable de la agencia del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur), en una visita al puesto fronterizo griego de Kastanies (Pazarkule del lado turco).

Una niña se encuentra en un campamento de migrantes en la isla de Lesbos, el 5 de marzo del 2020. Foto: AFP
Una niña se encuentra en un campamento de migrantes en la isla de Lesbos, el 5 de marzo del 2020. Foto: AFP

La organización alemana de defensa de los derechos de los refugiados Pro Asyl también fustigó a las autoridades griegas, considerando “ilegales” las devoluciones hacia Turquía “sin iniciar los procedimientos de solicitud de asilo”.

Estado de sitio

Esta frontera, una remota región de tierras agrícolas y pueblos inactivos ofrece el espectáculo de una zona en estado de sitio: camiones militares y vehículos policiales rastrillan el área de norte a sur y de este a oeste.

Turquía acusa además a los guardias de frontera griegos de haber matado a tres migrantes durante enfrentamientos, lo que Atenas niega con firmeza, tildándolo de "información falsa".

Periodistas de la AFP han visto a lo largo de la frontera soldados griegos encapuchados embarcando a migrantes en vehículos militares. Algunos refugiados también eran subidos en furgonetas sin matrícula.

Tanto la Policía como el Ejército se niegan de manera sistemática a señalar el destino de las personas detenidas.

“Los entregamos a la Justicia por haber entrado ilegalmente al territorio”, se limita a decir un policía que se niega a brindar su identidad, en Tychero, un poblado pegado a la frontera.

También se sospecha que las fuerzas del orden griegas han despojado a los refugiados de sus bienes personales.

En Tychero se apilan pares de zapatos embarrados junto a la entrada de la comisaría de policía, así como teléfonos móviles. Del otro lado de la frontera, los migrantes marchan descalzos y afirman que la policía griega los despojó de su calzado.

Estas sospechas tienen lugar en medio de un clima de creciente hostilidad por parte de los habitantes lugareños. Cuando logran ingresar a Grecia, los migrantes deben valerse por sí mismos, errando en medio del frío invernal (boreal) y sin contar con ninguna ayuda.

A diferencia de lo que ocurre en las islas del mar Egeo, ninguna organización humanitaria está desplegada en este vasto territorio.