AP. 14 noviembre
Seguidores del expresidente Evo Morales protestaron en La Paz, este jueves 14 de noviembre del 2018.
Seguidores del expresidente Evo Morales protestaron en La Paz, este jueves 14 de noviembre del 2018.

La Paz. La presidenta interina de Bolivia, Jeanine Áñez, anunció el jueves que el exmandatario Evo Morales no está habilitado para participar en las nuevas elecciones que convocará su gobierno.

En una rueda de prensa, Áñez dijo que “toda la convulsión social” que atraviesa Bolivia es consecuencia de la insistencia de Morales de postularse a un cuarto mandato y aconsejó al Movimiento al Socialismo (MAS), el partido del exgobernante ahora asilado en México, que busque otro candidato.

“El MAS tiene todo el derecho para participar en elecciones, que busquen candidatos. Evo y (el ex vicepresidente Álvaro) García Linera no pueden participar, no están inhabilitados”, reiteró Áñez.

Morales quedó habilitado para participar en las elecciones del 20 de octubre, calificadas de fraudulentas por la oposición, gracias a un fallo constitucional después de perder un referendo que le dijo no a su postulación no autorizada por la Constitución. Áñez declaró la víspera que hará gestiones para anular ese fallo.

Más temprano, acusó a Morales de avivar las protestas desde su exilio y anticipó que presentará una queja a la administración del presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador.

“México debe hacer respetar el protocolo de refugiado con Evo Morales”, expresó Áñez, y aseveró que el exmandatario se ha dado a la tarea de “hacer descalificaciones”.

Morales se asiló en México tras renunciar acorralado por las protestas sociales y la presión de las Fuerzas Armadas y la Policía luego de s las elecciones. En una rueda de prensa en México la víspera, llamó a un acuerdo nacional para pacificar a Bolivia con el apoyo de países “amigos”, y afirmó que está dispuesto a volver si el pueblo se lo pide.

Su partida no aplacó las protestas que primero fueron en contra el fraude electoral y que ahora protagonizan partidarios de Morales que no reconocen a Áñez.

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El nuevo ministro de Gobierno, Arturo Murillo, acusó a Juan Ramón Quintana, brazo derecho de Morales, de estar activando las protestas. “Vamos a ir a la cacería de Quintana. ¿Por qué es cacería? Porque es un animal que está matando gente”, declaró en referencia al polémico exministro de la Presidencia y exembajador en Cuba.

Desde que estallaron las protestas el 20 de octubre han muerto 10 personas, según la Fiscalía.

Cuotas de respaldo

Morales y su partido mantienen intacto su poder en alcaldías, sindicatos y organizaciones indígenas que han controlado en los 13 años y nueve meses que estuvo en el poder. Además, su mayoría legislativa ha comenzado a complicar la gestión de Áñez.

Los “masistas” aprobarán una ley para que los militares dejen de apoyar a la Policía en el control de la seguridad interna, indicó el diputado Sergio Choque.

Áñez, quien se autoproclamó presidenta interina, parece tener el respaldo de la Policía, el Ejército, la Iglesia y la oposición cívica y política.

La víspera se desataron violentos enfrentamientos entre leales a Morales y la Policía de La Paz que se extendieron hasta bien entrada la noche. Los seguidores del exmandatario también salieron a la calle en la vecina ciudad de El Alto, bastión de Morales, con la bandera indígena multicolor Wiphala y cantando “¡Ahora sí, guerra civil!”.

Transeúntes caminaban por una carretera bloqueada por seguidores del exmandatario Evo Morales en la ciudad de El Alto, este jueves 14 de noviembre del 2019.
Transeúntes caminaban por una carretera bloqueada por seguidores del exmandatario Evo Morales en la ciudad de El Alto, este jueves 14 de noviembre del 2019.

En el centro de La Paz los manifestantes arrojaron piedras, arrancaron placas de metal y tablones de madera de obras para usarlos como armas y algunos prendieron cartuchos de dinamita. Policías antimotines respondieron con gases lacrimógenos mientras aviones de combate rugían en vuelos bajos sobre la multitud en una demostración de fuerza.

Morales cambió la política de Bolivia, gobernada durante décadas por descendientes de europeos, al revertir la profunda desigualdad. La economía creció con fuerza gracias al aumento del precio de las materias primas y promulgó una nueva Constitución que creó un Congreso con escaños reservados para minorías indígenas, a la vez que permitió el autogobierno de las comunidades nativas.

Aunque algunos de sus seguidores se mostraron descontentos por su insistencia en aferrarse al poder, Morales sigue siendo una figura popular, especialmente entre los aymaras, el grupo étnico al que pertenece. Muchos de ellos están preocupados por la posible pérdida de los beneficios logrados.

“Nos han tratado de delincuentes. El que Evo se haya ido, eso no nos interesa, lo que nos interesa es el proceso de cambio. Estamos peleando por esos cambios. Han quemado la Wiphala y eso no lo podemos admitir porque representa a los indígenas”, puntualizó Teodoro Ulo, habitante de El Alto.

Hasta el momento Estados Unidos, Reino Unido, Brasil y Colombia han reconocido al gobierno de Áñez. También el presidente encargado de Venezuela, Juan Guaidó.