AFP. 17 abril
 El expresidente sudanés Omar el-Bashir saludó a sus partidarios durante una feria en Jartum, Sudán, el 1.° de mayo del 2010. Foto: AP
El expresidente sudanés Omar el-Bashir saludó a sus partidarios durante una feria en Jartum, Sudán, el 1.° de mayo del 2010. Foto: AP

Jartum. Los manifestantes seguían el miércoles reclamando delante del cuartel general del Ejército en Jartum una rápida transición a un gobierno civil en Sudán, incluso después del traslado a la cárcel del expresidente Omar al Bashir, principal blanco de las protestas.

Un allegado de Bashir, de 75 años, declaró que el exmandatario, hasta ahora detenido en un lugar desconocido, había sido trasladado durante la noche a una cárcel del norte de la capital, Jartum.

Horas después, el Consejo Militar de transición, que sucedió a Bashir, anunció la detención de dos de los cinco hermanos del presidente depuesto, Abdalá y Abás. Ambos empresarios, no tenían ninguna función oficial.

La detención de Bashir no sosegó, sin embargo, a los manifestantes, quienes protestan desde diciembre en contra del gobierno y que llevan días acampando delante del cuartel general del ejército en Jartum.

Los militares hicieron algunas concesiones a los manifestantes, entre ellas la destitución –el martes– del fiscal general, Omer Ahmed Mohamed. Pero los manifestantes seguían determinados a presionar.

“Enfrentamos gases lacrimógenos, muchos de nosotros fuimos detenidos. Nos dispararon y muchos murieron. Todo esto porque dijimos lo que queríamos”, dijo Fadia Jalaf.

Las autoridades indicaron que al menos 65 personas murieron durante las protestas desde diciembre.

“Tememos que nos roben nuestra revolución, es por ello que estamos aquí, hasta que nuestras demandas se satisfagan”, expresó Jalaf.

Esta semana testigos indicaron que varios vehículos militares rodearon el área y que las tropas removieron barricadas que montaron los manifestantes.

Al tomar el poder, los militares anunciaron que un Consejo Militar gobernaría el país durante dos años, lo que suscitó reacciones negativas de los líderes de las protestas que pidieron la disolución del Consejo.

Un día después el exministro de Defensa, Awad Ibn Ouf, dimitió como jefe de la junta, lo que la calle celebró.

Su reemplazante, el general Abdel Fatah al Burhan, inició el fin de semana conversaciones con los partidos políticos, pero no llegaron a nada.

Alto al fuego

Entre las medidas tomadas por el Consejo Militar figuraba un alto el fuego en el país, donde existen varias rebeliones.

Un alto responsable rebelde de Sudán ordenó el miércoles la suspensión de las hostilidades hasta el fin de julio en los estados meridionales del Nilo Azul y Kordofán Sur, donde sus hombres combaten contra las fuerzas gubernamentales.

Manifestantes del sindicato de médicos participaron en una sentada dentro de la plaza de las Fuerzas Armadas, en Jartum, Sudán, el 17 de abril de 2019 Foto: AP
Manifestantes del sindicato de médicos participaron en una sentada dentro de la plaza de las Fuerzas Armadas, en Jartum, Sudán, el 17 de abril de 2019 Foto: AP

Abdelaziz Al Hilu, jefe del Movimiento Popular de Liberación de Sudán Norte (SPLM-N), afirmó que se trataba de una “muestra de buena voluntad (...) para dar una posibilidad a la transferencia inmediata del poder a los civiles”.

El Consejo Militar envió a un representante a la sede de la Unión Africana (UA) en Adís Abeba, pero el bloque regional amenazó con suspender a Sudán por el golpe de Estado.

Los 55 miembros de la UA dieron a los militares 15 días para entregar el poder a un gobierno civil, mientras que la Organización de Naciones Unidas (ONU) designó un nuevo enviado para trabajar junto al bloque regional en una mediación para terminar la crisis.

Respecto al futuro de Bashir, sobre quien pesa una orden de arresto de la Corte Penal Internacional (CPI) por "genocidio" en la provincia de Darfur (oeste), su extradición parece incierta.

Al principio, el poder militar se negó a extraditarlo. Después, según declaró el lunes el general Jalaluddin Sheikh, la decisión sería tomada “por un gobierno popular elegido y no por el Consejo Militar”.

Omar al Bashir “deber ser entregado inmediatamente a la CPI”, exigió por su parte el miércoles Amnistía Internacional en un comunicado.

“Su caso no debe ser juzgado de forma precipitada por el sistema judicial sudanés, notoriamente disfuncional”, agregó la ONG.