Por: Agencia AP.   13 enero
El Cristo del Pacífico, como fue bautizada la estatua, es una réplica del Cristo Redentor de Río de Janeiro. Así lucía este sábado. Foto: AP
El Cristo del Pacífico, como fue bautizada la estatua, es una réplica del Cristo Redentor de Río de Janeiro. Así lucía este sábado. Foto: AP

Una gigantesca estatua de Cristo que se alza frente a la costa de Lima, y que fue donada por una empresa constructora en el centro del mayor escándalo de corrupción de América Latina, se quemó parcialmente durante la madrugada del sábado, cinco días antes de la llegada del papa Francisco a Perú.

Más de 20 bomberos llegaron hasta una colina junto al Pacífico y controlaron el fuego, pero la parte posterior de la estatua Cristo del Pacifico quedó manchada de negro, según observaron periodistas de The Associated Press en el lugar.

La estatua de 21 metros de altura, recubierta con fibra de vidrio y de 70 toneladas de peso, es una réplica del Cristo Redentor de Río de Janeiro.

Un portavoz del cuerpo de bomberos peruano dijo a RPP Noticias que la causa aún está bajo investigación. Más tarde, la policía descartó cualquier acto de sabotaje, diciendo que la causa del incendio fue un cortocircuito activado por la humedad excesiva del área y la exposición al aire libre de los cables que brindan luz eléctrica a la estatua por la noche.

“La seguridad policial está garantizada para la visita del Santo Padre” , dijo a la agencia estatal Andina el coronel Manuel Rivera, jefe policial de la zona donde está la estatua, al rechazar la posibilidad de un posible sabotaje.

Sin embargo, la estatua peruana de Cristo, donada por la firma brasileña Odebrecht en 2011, ya ha sido atacada anteriormente.

La obra está localizada en la ciudad de Lima y es frecuentada a diario por turistas. Foto: AP
La obra está localizada en la ciudad de Lima y es frecuentada a diario por turistas. Foto: AP
Controversial visita

En un principio, el viaje del papa Francisco a Chile y Perú pondría de relieve los padecimientos de los pueblos indígenas y los problemas que encara el ecosistema de la Amazonia. Sin embargo, estos temas están pasando a segundo plano ante el malestar en torno a la débil respuesta de la iglesia católica a las denuncias de abusos sexuales de los curas en esas dos naciones y la agitación política en Perú.

Poco antes de que el sumo pontífice ponga un pie en tierras chilenas, el próximo lunes, vándalos tiraron bombas de incendio en tres iglesias de Santiago y le enviaron la advirtieron en un panfleto de que “la próxima bomba será en tu sotana” .

Fue una amenaza sin precedentes contra el papa, que podría ser blanco de las primeras protestas que le hacen durante un viaje al exterior.

El Vaticano aceptó incluir a Chile en la gira papal a sabiendas de que la iglesia local había perdido mucha de la autoridad moral que se ganó durante la dictadura de Augusto Pinochet, en la que condenó los abusos a los derechos humanos cuando ninguna otra institución se atrevía a hacerlo.

Ahora, sin embargo, la iglesia ha sido marginada mayormente, se la critica por estar fuera de tono con la juventud secular de hoy y se cuestiona su manejo de un sonado caso de un cura pedófilo.

En Perú, Francisco esperaba resaltar la necesidad de proteger la Amazonia y sus pueblos nativos. Pero encontrará un clima de agitación, con un presidente que a duras penas evitó un pedido de juicio político y que se ve envuelto en un escándalo de corrupción.