AFP.   10 noviembre
El primer ministro español y candidato del PSOE para la reelección, Pedro Sánchez, emite su voto en un colegio electoral en Pozuelo de Alarcón, el 10 de noviembre del 2019. Foto: AFP

Madrid. Los españoles acudían a las urnas este domingo por cuarta vez en cuatro años, en un ambiente crispado por el bloqueo político crónico y una crisis catalana que ha alimentado a la extrema derecha de Vox.

Seis meses después de las legislativas de abril, que ganó sin mayoría absoluta, el presidente socialista Pedro Sánchez volvió a pedir la confianza de los 37 millones de electores para poner fin a cuatro años de inestabilidad.

Tras votar en Pozuelo, noroeste de Madrid, Sánchez animó “a todos los ciudadanos a votar para que a partir del día de mañana podamos tener la estabilidad necesaria para poder formar gobierno y poder poner a España en marcha”.

Sin embargo, los sondeos apuntan a que volverá a ganar pero quedándose muy lejos de la mayoría absoluta, necesitando de los apoyos de otros partidos para ser investido y luego sacar adelante las leyes.

En esta jornada electoral, que discurrirá hasta el cierre de los colegios a las 7 p.m. (hora local), el conservador Partido Popular (PP) espera recuperarse del descalabro de abril (66 escaños, su peor resultado), y la gran sorpresa sería la extrema derecha de Vox, que podría erigirse como tercer grupo parlamentario, duplicando los 24 asientos actuales.

En un ambiente de fragmentación y polarización creciente, las encuestas no le dan mayoría ni a las derechas (PP, Ciudadanos y Vox) ni a las izquierdas (PSOE, Podemos y su escisión Más País), y sus líderes no han aclarado cómo piensan resolver el bloqueo.

“He votado a la derecha, porque las cosas más importantes son la unidad de España y (garantizar) las pensiones”, indicó Rafael García, de 84 años, en el madrileño barrio de Hortaleza, donde las ventanas se adornan con banderas españolas.

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Mucha Cataluña

Una de las dominantes de la campaña fue la situación en Cataluña, donde sigue vivo el pulso del separatismo contra el Estado, y donde los comicios se desarrollan bajo fuerte vigilancia policial.

La temperatura se disparó con la condena en octubre de nueve líderes independentistas a penas de prisión de entre 9 y 13 años de cárcel, por su papel en el fracasado intento de secesión del 2017. La sentencia dio paso a una semana de disturbios en Cataluña.

"Me planteé no votar, otra vez, ¡qué pesadilla!, pero luego me habría disgustado si gana la derecha con la ultraderecha", dijo Mari Carmen López, 25 años, luego de dar su voto en el barrio barcelonés de Sant Andreu a Podemos, pese a estar "decepcionada" porque la formación no logró tras los comicios de abril un acuerdo para gobernar con el PSOE, abocando al país a estos nuevas legislativas.

El principal beneficiado de la crisis catalana parece ser Vox, cuyo líder, Santiago Abascal, propugna "soluciones drásticas": suspender la autonomía catalana, ilegalizar a los partidos soberanistas, y detener al presidente de la región, Quim Torra.

Al mismo tiempo, Abascal hizo una virulenta campaña contra la inmigración ilegal, a la que vincula con un supuesto aumento de la delincuencia.

Sánchez no dejó de acusar a PP y Ciudadanos de tener un discurso "colonizado" por Vox, gracias al cual gobiernan en algunas regiones y ciudades, como Madrid.

Y poca economía

Durante la campaña, Sánchez cumplió una de sus promesas realizadas al poco de llegar al poder en junio del 2018: exhumar los restos del dictador Francisco Franco del mausoleo donde descansaba desde su fallecimiento en 1975.

Poco se habló en cambio de economía, pese a los recientes indicadores que apuntan a una ralentización en la cuarta potencia del euro.

Por ejemplo, la Comisión Europea recortó esta semana cuatro décimas las previsiones de crecimiento para el 2019 y el 2020, a 1,9% y 1,5%.

El crecimiento del producto interno bruto (PIB) español seguirá no obstante por encima de la media de la Eurozona, aunque el analista Holger Schmieding, del banco alemán Berenberg, advierte de que esa ventaja “va camino de reducirse en los próximos trimestres, a menos que un nuevo gobierno consiga al fin desactivar el problema catalán y retomar las reformas favorables al crecimiento”, algo “improbable” por ahora.

Actualmente España sigue con los presupuestos prorrogados del 2018, elaborados por el anterior gobierno del PP.