AFP y AP. 15 febrero
El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, durante el anuncio de elecciones legislativas anticipadas que hizo este viernes 15 de febrero del 2019 en el palacio de la Moncloa, en Madrid.
El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, durante el anuncio de elecciones legislativas anticipadas que hizo este viernes 15 de febrero del 2019 en el palacio de la Moncloa, en Madrid.

Madrid. España celebrará elecciones legislativas anticipadas el 28 de abril, anunció este viernes el presidente del Gobierno, el socialista Pedro Sánchez, dos días después de que el Parlamento hundió su proyecto de presupuestos para el 2019 y en un contexto de crisis candente en Cataluña.

"Les anuncio que (...) he propuesto la disolución de las cámaras y la convocatoria de elecciones generales para el día 28 de abril", dijo en Madrid el mandatario, al frente del gobierno más minoritario en 40 años de democracia en España.

Las legislativas, que serán las terceras en tres años y medio, tendrán lugar cuatro semanas antes del domingo 26 de mayo, cuando están previstos en España comicios municipales, regionales y europeos.

“Entre no hacer nada y continuar sin presupuestos, o dar la palabra a los españoles, España debe continuar progresando, excluyendo la política de la crispación, creando empleo de calidad, ampliando los derechos y libertades, garantizando la protección social” , manifestó en una aparición televisada desde el palacio de la Moncloa, sede del Gobierno, después de una reunión urgente con su gabinete.

La legislatura expiraba en principio en junio del 2020. Sin embargo, Sánchez se vio forzado a este adelanto tras desmoronársele la heteróclita base que hace ocho meses y medio lo llevó al poder en una exitosa moción de censura contra su predecesor conservador, Mariano Rajoy.

Pero la mayoría simple de socialistas y partidos antiausteridad y nacionalistas regionales que se unieron en su momento contra Rajoy se desmoronó en la última semana después de que Sánchez rehusó aceptar un diálogo respecto a la autodeterminación de Cataluña como parte de las negociaciones actuales con los separatistas.

En un ambiente tenso por el juicio a 12 líderes separatistas en Madrid, los partidos independentistas catalanes, junto con la oposición de derecha, tumbaron el miércoles unos presupuestos que el ejecutivo había defendido como los más sociales de la última década.

Sin hacer mención de Cataluña, Sánchez afirmó que continúa comprometido con el diálogo con las regiones en tanto mantengan sus reclamos “dentro de la Constitución y la legalidad” , y culpó a los conservadores de no respaldar las negociaciones.

Agregó: “Por desgracia, en estos ocho meses de gobierno no hemos contado con la lealtad, no al gobierno, sino al Estado, de la oposición conservadora”.

El sucesor de Rajoy al frente del PP, Pablo Casado, festejó lo que llamó la “derrota” de los socialistas y atacó a Sánchez por ceder a algunos de los reclamos de los separatistas catalanes.

“Nos toca decidir si España quiere seguir siendo rehén de los partidos que quieren destruirla, o un liderazgo del Partido Popular”, manifestó.

Socialistas en campaña

La maquinaria socialista en cualquier caso ya está en modo campaña. En su comparecencia este viernes, Sánchez defendió largamente su balance, y garantizó que pese a no haber presupuestos, están garantizadas algunas medidas estrella, como el aumento del salario mínimo en un 22% o el incremento del sueldo de los funcionarios este año.

Al mismo tiempo, acusó a la oposición de derechas de bloquear en el Parlamento la despenalización de la eutanasia o leyes contra la brecha salarial entre hombres y mujeres y contra la pobreza energética.

"Todo esto se ha paralizado (...) por el filibusterismo parlamentario del Partido Popular y de Ciudadanos", aseveró.

España irá a elecciones anticipadas el 28 de abril

“Obviamente representa el fin de una legislatura atípica, convulsa”, comentó la politóloga Paloma Román, de la Universidad Complutense de Madrid.

Panorama cambiante

Desde el 2015, la política española ha vivido una formidable aceleración: estallido del bipartidismo, tentativa de secesión de Cataluña seguida de una suspensión temporal de su autonomía, caída de Rajoy en una inédita moción de censura exitosa...

Todo ello unido a un Parlamento fragmentado, en el que la acción legislativa se ha visto muy dificultada por la divergencia de intereses de los partidos.

Las encuestas de intención de voto indican que es poco probable que las elecciones produzcan a un claro ganador, situación muy lejana a la política bipartidista que dominó la escena política española durante décadas.

Aunque el partido de Sánchez parece tener ventaja, el PP y los centroderechistas de Ciudadanos podrían reeditar la coalición que les permitió destronar recientemente a los socialistas en Andalucía con ayuda del grupo ultraderechista Vox.

Este partido registró el primer triunfo significativo de la ultraderecha en la España posdictadura franquista y los sondeos anticipan que obtendrán una buena cantidad de bancas en el Parlamento nacional.

“España, otra vez, ha sido más fuerte que sus enemigos”, tuiteó el líder de Vox, Santiago Abascal.

Prometió aprovechar la elección para “reconquistar” el futuro, un término que suele utilizar para aludir a la derrota de los musulmanes en España por los reyes católicos en el siglo XV.

Es poco probable que los socialistas sean capaces de rebasar el umbral, incluso si llegan a un acuerdo con el partido antisistema Podemos, por lo que sería necesario una tercera agrupación.

Sánchez tiene escasas opciones. Un acuerdo con Ciudadanos parece poco probable y la perspectiva de que los nacionalistas catalanes se sumen a una coalición bien podría estrellarse contra el hecho de que 12 políticos y activistas de la región están siendo juzgados por su papel en el intento separatista de hace dos años.