1 febrero, 2016
El candidato republicano Ted Cruz participó en un acto de campaña en el restaurante North Star el sábado en Fenton, Iowa. | AFP
El candidato republicano Ted Cruz participó en un acto de campaña en el restaurante North Star el sábado en Fenton, Iowa. | AFP

Fenton. AFP. Que el candidato republicano Ted Cruz se tomara el trabajo de viajar hasta Fenton, con 263 habitantes y dos iglesias, es una muestra del peso del voto evangélico en Estados Unidos. En particular en Iowa, donde las primarias presidenciales comienzan este lunes.

En invierno, el noroeste del pequeño estado es una inmensidad blanca, de campos de maíz y soja congelados, salpicado por silos de granos. Los habitantes tienen la piel dura y 70 republicanos se apretujaron el sábado en el único restaurante del lugar para ver al candidato.

“Un espíritu de renovación cubre al país”, afirmó el senador de Texas.

Hace cuatro años, el campeón de la derecha religiosa Rick Santorum obtuvo uno de cada tres votos en este condado. En esta ocasión, Ted Cruz espera hacerlo mejor gracias a los electores evangélicos y enfrentar a Donald Trump y a otros diez candidatos republicanos.

Uno de cada cuatro estadounidenses es evangélico, según el Instituto Pew. Es la forma dominante del protestantismo en Estados Unidos y la primera familia religiosa del país, delante de los católicos (21%) y los protestantes tradicionales.

La diferencia principal con el protestantismo anglicano es que los evangélicos creen en cada palabra de la Biblia, no como una alegoría, sino como hechos reales. Las múltiples iglesias del movimiento son libres de toda estructura jerárquica, no tienen obispos ni papa.

El apoyo de los evangélicos, al menos parcial, es indispensable para ganar las primarias presidenciales republicanas . En Iowa, representaron el 57% de los votantes en 2012. En el sur, la proporción puede alcanzar los dos tercios.

En el 2008 y el 2012, los evangélicos ayudaron primero al expastor bautista Mike Huckabee y luego al exsenador católico Rick Santorum a ganar en Iowa, pero cada uno perdió después en la carrera por la investidura ante candidatos más moderados, como John McCain y Mitt Romney.

Este año, los patrones históricos se desplegaron. La contienda está liderada por Ted Cruz, representante de la derecha religiosa, y Donald Trump, el millonario que no tiene nada de moderado.