Política

Candidato ultraderechista a la presidencia francesa promete ‘reconquistar’ el país

En setiembre y octubre Zemmour aparecía bien posicionado en los sondeos, pero ha perdido fuerza desde entonces

París. En su primer mitin como candidato a la presidencia francesa el domingo, el ultraderechista Éric Zemmour llamó a sus seguidores a “cambiar el rumbo de la historia” y les prometió “la reconquista” de Francia, nombre oficial de su movimiento.

“¡Hoy son 15.000! 15.000 franceses que han desafiado lo políticamente correcto, las amenazas de la extrema izquierda y el odio de los medios de comunicación”, dijo el expolemista, de 63 años, a sus seguidores, quienes agitaban banderas francesas y gritaban “¡Zemmour presidente!”

“El reto es inmenso, si gano, será el inicio de la reconquista del país más bonito del mundo”, prometió el candidato, quien lleva meses construyendo su discurso sobre el rechazo a la inmigración y al islam, que según él amenaza a “un pueblo francés que lleva aquí mil años y que quiere seguir siendo dueño de su casa”.

El candidato, que llegó más de una hora tarde, hizo una entrada triunfal en la actividad, al son de una música grandilocuente. “Escucharon decir que soy fascista, racista, misógino”, dijo Zemmour, condenado dos veces por incitación al odio racial y que ahora se presenta como una persona perseguida por una “jauría de políticos, periodistas y yihadistas”.

El sábado, el equipo de Zemmour desveló su eslogan oficial de campaña: “Imposible no es francés”, una cita atribuida a Napoléon. Su partido fue presentado oficialmente el domingo con el nombre de “¡Reconquista!”.

Empujones

Cuando llegó el candidato, se registraron varios empujones en la inmensa sala del Parque de Exposiciones de Villepinte, al norte de París. Un grupo de activistas de SOS Racismo, que llevaban a cabo una acción “no violenta”, fueron agredidos por los participantes en el mitin, constataron periodistas de la AFP. Al menos dos de ellos sangraban.

Un gran dispositivo de seguridad rodeó el lugar del mitin y más de un centenar de manifestantes anti– Zemmour que protestaban contra el “racismo, el negacionismo y la homofobia” del candidato fueron dispersados por la policía. Horas antes, también hubo una manifestación en París en contra del candidato presidencial. Según la Policía, la protesta congregó a 2.200 personas. Pero los organizadores (sindicatos, partidos y asociaciones) afirman que hubo 10.000 asistentes.

El mitin de Zemmour llega apenas cinco días después de que este mediático escritor confirmara su candidatura a las presidenciales del 2022 con un video de campaña lleno de aciagas alertas sobre el futuro del país, que quiere “salvar”.

Maria, una jubilada que vive en la región parisina y que acudió al mitin, explicó a la AFP que apoya a Zemmour para luchar contra el “Gran reemplazo”, una teoría según la cual las poblaciones africanas y musulmanas reemplazarán a los pueblos europeos.

“En mi calle solo se habla árabe. Hay que salvaguardar nuestras tradiciones, no estar sumergidos por la cultura musulmana”, dice esta mujer polaca que llegó a Francia hace 20 años. Insiste en que es “francesa por matrimonio”, “refugiada de un país comunista” y que se “integró sin pedir nada”.

François, por su parte, asegura que el candidato “tiene un amor por Francia que no siento en otros candidatos”. Este director financiero de una empresa emergente cree que Zemmour “tiene convicciones fuertes y no está formateado”.

Apoyos

Zemmour busca rebasar a la histórica líder de la extrema derecha de Marine Le Pen y esperaba una fuerte afluencia este domingo para demostrar que es un serio contendiente para destronar al presidente centrista y liberal, Emmanuel Macron. El evento estaba inicialmente previsto en París pero lo desplazaron por motivos de seguridad, entre otros.

El polemista también quiere recabar apoyos entre los votantes más conservadores del partido tradicional de la derecha francesa, Los Republicanos, que escogieron el sábado a la moderada Valerie Pecresse para la carrera presidencial.

Zemmour esperó varios meses antes de declarar oficialmente su candidatura mientras desplegaba una especie de campaña virtual promoviendo su último libro por todo el país. En setiembre y octubre aparecía bien posicionado en los sondeos, pero ha perdido fuerza desde entonces. El video de lanzamiento de su campaña, esta misma semana, fue criticado por todo el espectro político.

Y ha tenido una serie de traspiés. Una organización británica le canceló un acto en Londres y cientos de manifestantes protestaron contra él recientemente en Ginebra. En casa también recibió una hostil bienvenida en la ciudad portuaria de Marsella, donde las manifestaciones contrarias le obligaron a modificar su agenda.

Para apoyarle este domingo, los líderes de dos pequeños partidos identitarios y la derecha católica tradicional asistieron al mitin.

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