AFP. 17 septiembre
 Kais Saied, candidato presidencial, ofreció una conferencia de prensa este martes 17 de setiembre del 2019 en la ciudad de Túnez.
Kais Saied, candidato presidencial, ofreció una conferencia de prensa este martes 17 de setiembre del 2019 en la ciudad de Túnez.

Túnez. Los resultados oficiales confirmaron el martes la celebración de una sorprendente segunda vuelta de las elecciones presidenciales en Túnez entre dos candidatos críticos de la política tradicional: el austero jurista Kais Saied y el controvertido magnate de telecomunicaciones, Nabil Karoui, encarcelado por presunto blanqueo de dinero.

Saieb, de 61 años (con 18,4% de los votos), y Karoui, de 56 (con 15,58%), disputarán la segunda vuelta en fecha aún por fijar, posiblemente el 6 o el 13 de octubre.

Eliminados quedan los representantes del poder en Túnez de los últimos años: por ejemplo, la agrupación islamista Ennahdha, principal fuerza del Parlamento, que presentó por primera vez un candidato, Abdelfattah Mourou, que solo obtuvo el tercer lugar con 12,88% de votos, o el primer ministro saliente Youssef Chahed, quien acabó en una muy modesta quinta posición (7,4%).

En Túnez, único país indemne de la Primavera Árabe, la misión de la Unión Europea aseguró el martes que esta primera vuelta de la presidencial había sido “transparente”.

El resultado de la segunda vuelta se anuncia muy indeciso sobre todo porque los dos candidatos, aunque muy diferentes, coinciden en su vocación antisistema.

“Con esta elección presidencial, retornamos a la situación del 2011 (inicio en Túnez de la Primavera Árabe), la del dégagisme, la de “sacamos a todos los antiguos políticos, y ya veremos” qué ocurre, comentó Mohamed Marzouk, presidente de una asociación de la sociedad civil, Mourabikoun, que analiza todo el proceso electoral.

El desempleo, que sigue afectando al 15% de la población, sobre todo a jóvenes diplomados; la inflación que merma el ya bajo poder adquisitivo o el progresivo deterioro de los servicios públicos han alimentado, según los observadores, el resentimiento hacia quienes ocuparon el poder desde la revolución del 2011.

Crisis y desencanto

En efecto, las elecciones --en las que hubo 26 candidatos-- se llevaron a cabo en un contexto de crisis social y económica, y en medio de una tendencia de rechazo a las élites políticas.

Saied, universitario independiente, propone un cambio de sistema al modificar las instituciones: reforma de la Constitución y de los modos de escrutinio, así como una descentralización para que “la voluntad del pueblo llegue al poder central y ponga fin a la corrupción”, según anunció en su campaña.

Este profesor universitario, que suele estar rodeado de jóvenes estudiantes, y que hizo una atípica campaña puerta a puerta, sin mítines, defiende posiciones socialmente muy conservadoras.

Su adversario en la segunda vuelta, Karoui, de 56 años, está detenido desde el 23 de agosto por “blanqueo de dinero”, y la Justicia le ha denegado tres veces sus pedidos de liberación.

Nabil Karoui asistió a una audiencia judicial en un tribunal de la ciudad de Túnez, el 19 de abril del 2012.
Nabil Karoui asistió a una audiencia judicial en un tribunal de la ciudad de Túnez, el 19 de abril del 2012.

Desde su encarcelamiento, Nabil Karoui, quien lidera un nuevo partido -Qalb Tounes (“en el corazón de Túnez”)-, ha exhibido gran combatividad y denunciado una “intentona de golpe de Estado”, además de presentarse como un “preso político” e iniciar desde el jueves una huelga de hambre.

Mientras ninguna condena lo prive de sus derechos civiles, Karoui sigue siendo elegible, según ha reiterado la autoridad electoral tunecina.

Comicios legislativos

Además de la elección presidencial en curso, Túnez celebra el 6 de octubre unas cruciales elecciones legislativas, ya que el país tiene un sistema parlamentario mixto.

Esos comicios se celebran en un contexto de rechazo a los partidos tradicionales y de gran fragmentación entre los movimientos políticos.

Dada esta fragmentación, “es posible que no surja ninguna mayoría para formar gobierno en los plazos previstos por la Constitución”, según analizó el International Crisis Group (ICG) en un informe divulgado antes de estas elecciones.