AFP. 20 noviembre, 2018
Los miembros de la Presidencia tripartita de Bosnia-Herzegovina Milorad Dodik (centro), Zeljko Komsic (izquierda), Sefik Dzaferovic se saludaron este martes 20 de noviembre del 2018 en Sarajevo.
Los miembros de la Presidencia tripartita de Bosnia-Herzegovina Milorad Dodik (centro), Zeljko Komsic (izquierda), Sefik Dzaferovic se saludaron este martes 20 de noviembre del 2018 en Sarajevo.

Sarajevo. Tres copresidentes prestan juramento el martes en Bosnia-Herzegovina, incluido el nacionalista serbio prorruso Milorad Dodik, en un país paralizado por las profundas divisiones comunitarias un cuarto de siglo después de la guerra.

Esta situación política supone un desafío más para las frágiles instituciones de este pequeño país empobrecido de los Balcanes, presa del clientelismo, la corrupción, el desempleo (entre un 20% y un tercio de la población, según los criterios de cálculo) y del que emigraron desde hace casi cinco años 170.000 personas, según las ONG.

Frente al consulado de Eslovenia, donde vino a pedir un visado de trabajo, Almir Korjenic, de 32 años, resumía la víspera del juramento del cargo, la desilusión de muchos compatriotas suyos."Aquí ya no hay nada que esperar. Se pelean antes de las elecciones para estar mejor posicionados después y retomar el saqueo del país".

Previsto por los acuerdos de paz de Dayton que pusieron fin al conflicto de 1992-1995 (100.000 muertos), esta Presidencia de tres miembros fruto de las elecciones del 7 de octubre debe representar a las tres principales comunidades: los bosnios musulmanes (cerca de la mitad de los 3,5 millones de habitantes), los serbios ortodoxos (un tercio) y los croatas católicos (15%).

Las dos primeras comunidades están representadas por nacionalistas: Los bosnios musulmanes por el conservador Sefik Dzaferovic, de 61 años, cuyo partido (SDA) se muestra próximo al presidente turco, Recep Tayyip Erdogan; Milorad Dodik, de 59 años, quien reivindica su amistad con Vladimir Putin, representa a los serbios ortodoxos y ejercerá la presidencia rotatoria en primer lugar, durante ocho meses.

Junto a ellos, el socialdemócrata Zeljko Komsic, de 54 años, asegura querer construir una “Bosnia de los ciudadanos” que trascienda a las comunidades.Pero su legitimidad fue cuestionada por el principal partido croata (HDZ, nacionalista), que lo acusa de deber su puesto a los votos bosnios y de haber traicionado a los suyos.

Los diputados del HDZ podrían bloquear el trabajo del parlamentario.

Poder disperso

Una de las consecuencias de estas divisiones es una burocracia inmensa.

Bosnia está formada por dos grandes entidades dotadas de una amplia autonomía, la República Serbia (Republika Srpska) y la federación croato-bosnia, dividida a su vez en una decena de cantones.

En total, hay 13 gobiernos (y 180 ministros), cinco parlamentos y 212.000 funcionarios, cuyos sueldos absorben casi un tercio de los ingresos fiscales.

La amplia victoria de Milorad Dodik entre los serbios parece un golpe adicional contra las débiles instituciones centrales que él siempre menospreció. “Mi política no cambia, es solo mi lugar de trabajo el que cambia”, declaró el lunes el hasta ahora presidente de la entidad serbia, la Republika Srpska.

Begija Smajic, dirigente política musulmana de Bosnia-Herzegovina, asistió este martes 20 de noviembre del 2018 al inicio de sesiones del Parlamento serbobosnio en la ciudad de Banja Luka.
Begija Smajic, dirigente política musulmana de Bosnia-Herzegovina, asistió este martes 20 de noviembre del 2018 al inicio de sesiones del Parlamento serbobosnio en la ciudad de Banja Luka.

Con todo, ha moderado su retórica y deseado una cooperación “en el interés de todo el mundo” para construir una Bosnia “exitosa y mejor” y acelerar la marcha hacia la Unión Europea.

“Todavía es difícil decir si Dodik será constructivo o si trabajará en el interés del Estado”, pero “me parece que tiende la mano en un gesto conciliador”, señaló la analista política independiente Tanja Topic.

Dodik fue un protegido de los occidentales, a quienes debe su ascensión fulgurante antes de darles la espalda.

Ha recalcado su voluntad de exigir la salida del alto representante de la comunidad internacional, garante de Dayton, un puesto que desde el 2009 ocupa el austriaco Valentín Inzko. También quiere que sean destituidos los tres jueces internacionales que forman parte de la Corte Constitucional, junto a bosnios, serbios y croatas.