AFP. 27 diciembre, 2018
Ibrahim al-Assaf, ministro de Finanzas, es ahora el nuevo responsable de la diplomacia de Arabia Saudí.

Riad. El rey Salmán de Arabia Saudí relevó este jueves al ministro de Relaciones Exteriores en la primera remodelación gubernamental desde el escándalo internacional causado por el asesinato del periodista Jamal Khashoggi, crítico con Riad.

Ibrahim al Asaf, hasta ahora ministro de Finanzas, fue nombrado al frente de la diplomacia de la monarquía wahabita, en lugar de Adel al Jubeir, a quien había nombrado el difunto rey Abdallah.

Jubeir, que fungió como diplomático en Estados Unidos y tiene un perfecto dominio del inglés, quedó relegado al puesto de ministro adjunto de Relaciones Exteriores.

Durante los últimos meses, Jubeir defendió al príncipe heredero, Mohamed Bin Salmán, en el caso Khashoggi, que salpicó la imagen del régimen saudí tras el asesinato de este periodista el 2 de octubre en el consulado en Estambul.

Arabia Saudí defiende que Jamal Khashoggi fue asesinado en una operación que se produjo “fuera del dominio” de las autoridades del reino y en la que estuvieron implicados el jefe adjunto de los servicios secretos saudíes, Ahmad al Asiri, y el consejero de la corte real, Saud al Qahtani, que fueron destituidos.

Riad niega cualquier implicación del príncipe heredero en este asesinato, aunque la Agencia Central de Inteligencia (CIA) estadounidense, la prensa turca y la de Estados Unidos sospechan que fue él quien lo encargó.

Ajustes en el engranaje

La designación de Ibrahim al Asaf forma parte de una remodelación del gobierno saudita anunciada de forma inesperada este jueves, en la que no se han visto afectados los otros ministerios más importantes.

El príncipe heredero y también ministro de Defensa Mohamed Bin Salmán no cambia de cartera, al igual que el titular de Interior, Nayef ben Abdel Aziz.Muchos otros ministros, incluidos los de Energía, Jaled al Faleh, y Finanzas, Mohamed al Jadaan, también siguen en sus funciones.

En cambio, el responsable de Educación, Ahmed al Isa, fue reemplazado por Hamad al Cheij. El de Información, Awwad al Awwad, por Turki al Shabana.

El embajador en Londres, el príncipe Mohamed ben Nayef, fue nombrado como asesor real, en tanto el príncipe Sultán Bin Salmán, antiguo astronauta que estaba a cargo del turismo, fue nombrado con rango de ministro para dirigir la agencia espacial del país, de reciente creación.

El ministro de Finanzas saudí, Ibrahim al-Assaf, acompañado por la directora-gerenta del FMI, Christine Lagarde, en Riad, el 26 de octubre del 2016.

Turki al Cheij, pariente del príncipe heredero, fue transferido de la dirección de la agencia deportiva a la de ocio.

El rey Salmán también cambió a muchos gobernadores provinciales y altos funcionarios. Además, sustituyó a varios miembros del Majlis al Shoura, una asamblea consultiva.

Los cambios en el gobierno no afectaron ningún cargo relacionado con la gestión de la economía.

Esta remodelación se produce tras la presentación el 18 de diciembre del presupuesto del 2019, en el que la monarquía wahabita registrará un déficit público de $35.000 millones, el sexto año consecutivo en que este rico país cierra sus cuentas en números rojos a causa de la caída del precio del petróleo.

Riad, cuya economía depende de las exportaciones de crudo, prevé unos ingresos totales de $260.000 millones.

Las autoridadesesperan lograr un crecimiento del 2,3% del PIB en el 2018, una mejora significativa respecto al 0,9% del 2017. El ejecutivo confía en mantener esta mejora en 2019, con un crecimiento del 2,6%.

Sin embargo, un informe del gabinete de expertos Capital Economics cuestionó que la economía del reino alcance estos objetivos.Según el informe, estas previsiones dependen de que el precio del barril de petróleo aumente hasta los $80 y de momento su coste oscila entre los $50 y $60 el barril.