AFP. 23 marzo
Los israelíes sostienen banderas nacionales durante una protesta contra el primer ministro Benjamin Netanyahu frente al Parlamento, en Jerusalén, el lunes 23 del marzo del 2020. Foto: AP
Los israelíes sostienen banderas nacionales durante una protesta contra el primer ministro Benjamin Netanyahu frente al Parlamento, en Jerusalén, el lunes 23 del marzo del 2020. Foto: AP

Jerusalén. El partido del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y sus aliados conservadores anunciaron que boicotearán la reanudación de la actividad parlamentaria este lunes y denunciaron una conducta “dictatorial” por parte de sus rivales de centro, en un país sumido en la peor crisis política de su historia.

Desde hace un año y tres elecciones después, Israel sigue con un gobierno interino. A la parálisis política, se añade ahora la crisis sanitaria que plantea el nuevo coronavirus, con 1.238 casos declarados y un deceso en el país.

Tras las legislativas del 2 de marzo, las últimas, el presidente israelí encargó al candidato de centro Benny Gantz, principal rival de Netanyahu, la tarea de formar gobierno, al haber recibido el apoyo de 62 diputados, cuatro más que el primer ministro saliente.

Sin embargo, con un panorama político fragmentado, nada asegura que Gantz, líder de la formación “Azul-blanco”, logre formar una coalición estable, ni siquiera con el respaldo de todos los adversarios de Netanyahu.

Netanyahu ha reclamado incesantemente la formación de un gobierno de unión en el que él y Gantz se irían alternando en el poder.

Sin embargo, Gantz no quiere que el gobierno tenga al frente a alguien inculpado por la justicia, mientras que Netanyahu está siendo investigado por corrupción en tres casos distintos.

Y en una muestra más de la crisis política que atraviesa el país, el pasado 16 de marzo se suspendió la actividad del hemiciclo, por una semana, después de que los diputados no consiguieran formar un comité estratégico encargado de constituir las comisiones parlamentarias.

El comité suele constituirse a partir de las negociaciones de todos los partidos pero como en esta ocasión estas no dieron frutos, "Azul-blanco" dijo que se realizaría una votación.

El bloque de derecha, liderado por el Likud, acusó al partido de centro de querer acceder al poder por la fuerza expulsando a Netanyahu, con el pretexto de la urgencia que plantea la crisis del nuevo coronavirus.

"Desde que Israel existe y bajo las 22 legislaturas precedentes, nunca se había sometido la creación del comité y de las comisiones a votaciones plenarias sin acuerdos" entre partidos, denunció el lunes el Likud en un comunicado.

El partido conservador y sus aliados "decidieron boicotear las discusiones plenarias y no formar parte de este proceso vergonzoso", declaró, acusando a "Azul-blanco" de "conducta dictatorial y destructora, alentada por el odio".

Corte Suprema, interpelada

En cuanto el Parlamento haya retomado su actividad, uno de los objetivos de los rivales de Netanyahu es que apruebe una ley que prohíba que un inculpado pueda acceder al cargo de primer ministro.

Sin embargo, para que se pueda votar esa ley, necesitan que el presidente del Parlamento sea uno de los suyos y no del Likud como ocurre ahora.

El Likud, por su parte, afirma que no se puede nombrar a un nuevo presidente hasta que no se forme gobierno.

"Azul-blanco", que quiere que su diputado Meir Cohen sea el nuevo presidente de la cámara, recurrió a la Corte Suprema para que se pronuncie.

El tribunal, en un fallo no vinculante publicado el lunes, invitó al presidente del Parlamento a organizar una votación antes del miércoles para que se designe un sucesor.

En otro caso, la Corte Suprema dio de plazo hasta el martes a los diputados para que pongan en marcha la comisión de Relaciones Exteriores y de Defensa.

Esta se encargará de controlar la aplicación de la medida de emergencia, aprobada la semana pasada por el gobierno, que autoriza a los servicios de seguridad interna (Shin Beth) a recabar datos de los ciudadanos para combatir la propagación del nuevo coronavirus.

La “Lista Unida” de los partidos árabes (tercera fuerza política del país) y varias organizaciones por los derechos civiles habían presentado un recurso contra esta medida, mientras que el partido de Gantz denunció “una decisión peligrosa”, pues se tomó sin el control habitual de una comisión parlamentaria.