AFP. 18 junio
El ex primer ministro francés Manuel Valls (izquierda) y el líder de Ciuadadanos, Albert Rivera, durante una actividad cívica en Barcelona, el 18 de mayo del 2019. Vall y Ciudadanos rompieron por discrepancias por alianza del partido con la extrema derecha de Vox.
El ex primer ministro francés Manuel Valls (izquierda) y el líder de Ciuadadanos, Albert Rivera, durante una actividad cívica en Barcelona, el 18 de mayo del 2019. Vall y Ciudadanos rompieron por discrepancias por alianza del partido con la extrema derecha de Vox.

Madrid. Se presentaban como centristas, pero decidieron aceptar el respaldo de la extrema derecha de Vox para obtener poder a nivel local. Es la apuesta del partido liberal español Ciudadanos, arriesgada tanto a nivel nacional como internacional.

La formación dirigida por Albert Rivera entró con fuerza en el Parlamento español en el 2015, con la voluntad firme de superar el eje derecha-izquierda.

Al año siguiente probó una alianza con los socialistas de Pedro Sánchez para llevar a este al poder, pero no funcionó y meses más tarde acabó apoyando la investidura del conservador Mariano Rajoy como presidente del Gobierno.

Con las elecciones legislativas de abril se ha confirmado el cambio estratégico. Ciudadanos aumentó considerablemente su número de diputados (de 32 a 57), frente a un Partido Popular que perdió más de la mitad. A partir de ahí, la apuesta está clara para Ciudadanos: seguir ganando terreno a costa del más débil; eso es, los conservadores del PP.

"Es oportunismo en estado puro", sostiene Cristina Monge, politóloga de la Universidad de Zaragoza.

Según ella, Ciudadanos sabe que le sería “muy complicado robar votos al Partido Socialista”, claro vencedor de los comicios parlamentarios y de las europeas del 26 de mayo.

"Ciudadanos parte del convencimiento de que al PP le queda una travesía del desierto, y esperan ahí para convertirse en los líderes de la derecha". En ese afán, "no pueden pactar con la izquierda en ningún momento", añade.

El partido dirigido por Rivera desde su fundación en el 2006 ha descartado de entrada aliarse con Pedro Sánchez para formar una mayoría de gobierno. Tampoco se abstendrán en la investidura para facilitar que el socialista renueve mandato.

Alianza tripartita

Al mismo tiempo, tras las votaciones municipales y regionales de mayo, Ciudadanos no ha mostrado reparos en formar mayorías a nivel local con el PP y también con Vox, cuando el apoyo de estos últimos ha sido indispensable.

La alianza PP-Ciudadanos-Vox ya permitió en enero poner fin a cuatro décadas de hegemonía socialista en Andalucía, y este fin de semana, el partido de extrema derecha permitió con su apoyo que el PP recupere el Ayuntamiento de Madrid, con la ‘ciudadana’ Begoña Villacís como vicealcaldesa.

En las comunidades autónomas, dotadas de importantes competencias como sanidad y educación, se espera el mismo escenario en las regiones de Madrid y Murcia.

Ciudadanos se defiende asegurando que no ha cerrado ningún acuerdo con Vox, ya que en cada caso siempre es el PP el encargado de cerrar pactos con la formación nacionalpopulista.

Macron a disgusto

La explicación no parece contentar al entorno de Emmanuel Macron, cuando Ciudadanos se dispone a sentarse en el Parlamento Europeo junto a los eurodiputados del presidente francés, que conforman la principal delegación del grupo centrista Renew Europe.

"Una plataforma común entre Ciudadanos y la extrema derecha pondría en cuestión la cooperación política para construir un grupo centrista renovado en el seno de la Unión Europea", advirtió la presidencia francesa.

Apoyado por Ciudadanos en su candidatura como alcalde de Barcelona, el ex primer ministro francés Manuel Valls se desmarcó públicamente del partido de Rivera, al afirmar que cualquier alianza con Vox para hacerse con una región o una gran ciudad implicaría su “ruptura total y definitiva” con los liberales.

Finalmente fue el propio partido el que tomó la iniciativa de romper este lunes, después de que Valls permitió con su voto la reelección como alcaldesa de Barcelona de la izquierdista Ada Colau. Su objetivo era impedir así la investidura del candidato independentista Ernest Maragall, lo cual no bastó para la dirección de Ciudadanos, que considera a Colau cercana a algunas de las tesis separatistas.

Para el politólogo Pablo Simón, de la Universidad Carlos III de Madrid, la estrategia de Ciudadanos podría tener un "coste electoral", ya que "hay una parte de su electorado que no entiende este tipo de alianzas" con el PP y Vox.

Según un sondeo publicado este lunes por el diario digital El Español, los electores de Ciudadanos parecen oponerse claramente a este giro derechista, ya que el 80% de ellos está a favor de facilitar la investidura de Pedro Sánchez.

“Es una apuesta con mucho riesgo”, sostiene Cristina Monge, ya que el partido “corre el riesgo de quedarse sin socios europeos, corre el riesgo de dividirse internamente muchísimo y corre el riesgo de que el PP recupere en cuatro días la parte de votos que se le fue a Ciudadanos”.