AFP. 26 septiembre
El juez Brett Kavanaugh testifica durante el segundo día de su audiencia de confirmación del Comité Judicial del Senado, en el Capitolio, Washington. Foto: AFP
El juez Brett Kavanaugh testifica durante el segundo día de su audiencia de confirmación del Comité Judicial del Senado, en el Capitolio, Washington. Foto: AFP

Washington. El caso del candidato del presidente estadounidense a la Corte Suprema de Estados Unidos dio otro vuelco este miércoles después que una nueva denunciante dijo que vio al juez Brett Kavanaugh mantener conductas de abuso sexual contra mujeres en la década de 1980.

Julie Swetnick señaló en un comunicado publicado por su abogado que vio a Kavanaugh "beber de forma excesiva y lanzarse en conductas muy inapropiadas", incluyendo tocamientos "sin la voluntad de las chicas", y agregó que fue violada en una fiesta en la que él estaba presente en la década de 1980.

El presidente estadounidense, Donald Trump, ha defendido a su candidato a la Corte Suprema pese a las acusaciones. Para Trump, colocar a un juez conservador en un cargo vitalicio en la alta corte sellaría su objetivo de dejar en minoría a los jueces progresistas o moderados durante muchos años.

Esa jurisdicción dirime cuestiones fundamentales de la sociedad estadounidense, como el derecho al aborto, a portar armas de fuego y los derechos de las minorías.

"Yo observé a Brett Kavanaugh beber excesivamente en muchas de estas fiestas y lanzarse en conductas de abuso y comportamientos agresivos hacia las chicas, incluyendo tocamientos e intentos de sacarles la ropa o arreglarla para exponer las partes privadas de las chicas", dijo Swetnick en un comunicado difundido por su abogado, Michael Avenatti, quien también defendió a la actriz porno Stormy Daniels en su litigio con Trump.

Trump entró de lleno en el debate político y denunció "acusaciones falsas" contra el juez.

“Avenatti es un abogado de tercera categoría que es bueno haciendo acusaciones falsas, como lo hizo conmigo”, dijo en Twitter el presidente estadounidense.

El martes Trump ya había cuestionado la credibilidad de Deborah Ramirez, una mujer que acusó a Kavanaugh de haberse sacado los pantalones y de haberle frotado los genitales en la cara en una fiesta con mucho alcohol de por medio en la Universidad de Yale hace 35 años.

Pese a la creciente controversia sobre la nominación de Brett Kavanaugh, la Comisión Judicial del Senado programó la votación para el viernes, una cita que peligra a medida que emergen nuevas acusaciones.

Las acusaciones contra Kavanaugh, desconocidas hace tan solo dos semanas, han incrementado la presión de la minoría demócrata en el Senado.

"Los demócratas están armando un timo. Ellos saben que es un timo", afirmó Trump.

"Hace 36 años, nadie sabía nada ni nadie tampoco había oído nada al respecto, y ahora aparecen nuevas denuncias", dijo. "La segunda acusadora no tiene nada. Ella piensa que podría haber sido él, tal vez no", dijo el mandatario a los periodistas. "Ella ha admitido que estaba borracha", agregó el presidente estadounidense.

El jueves, la Comisión Judicial tiene previsto escuchar el testimonio de la profesora universitaria Christine Blasey Ford, quien fue la primera mujer que acusó a Kavanaugh.

En un comunicado preparado para la audiencia ante la comisión, el juez negó las acusaciones de agresión sexual.

"Son pura y llanamente calumnias de último minuto", afirmó Kavanaugh.

Después de esa audiencia, si el voto en comisión el viernes prospera, el Senado tiene que declararle en una sesión plenaria.

Los republicanos han dicho que están decididos a impulsar la nominación en el Senado, donde tienen una mayoría de 51-49, que podrían perder después de las elecciones de noviembre, desestimando las peticiones de los demócratas de congelar el proceso de nombramiento hasta que el FBI investigue todas las acusaciones.

"¿Qué tipo de mensaje enviamos hoy en el 2018 y después del movimiento MeToo si el Senado apresura todo esto?", planteó la senadora demócrata Patty Murray.

Para la audiencia del jueves tampoco hay garantías de que los republicanos cierren filas.

Tras la eclosión del movimiento MeToo, en Estados Unidos ha habido una sensibilización sobre el tema de la violencia sexual, por lo que los senadores intentarán ser cuidadosos sobre la cuestión del abuso para no irritar al electorado femenino.

Prueba de ello es que los republicanos, cuyos miembros de la comisión son solo varones, decidieron nombrar a una delegada experta en violencia sexual para conducir la audiencia en su nombre.

“Yo me comprometo a que el lugar de la audiencia el jueves sea seguro, cómodo y digno, tanto para la doctora Ford como para el juez Kavanaugh”, dijo el presidente de la Comisión, Chuck Grassley.