AFP.   2 enero
El canciller de Brasil, Ernesto Araújo (izquierda), y su homólogo estadounidense, Mike Pompeo (enfrente), encabezaron las delegaciones de su países durante una reunión, este miércoles 2 de enero del 2019, en el palacio de Itamaraty, en Brasilia.

Brasilia. El nuevo canciller brasileño, Ernesto Araújo, y el secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo, se comprometieron este miércoles a construir una “asociación mucho más intensa” entre sus países y a luchar juntos contra “regímenes autoritarios”, como los de Cuba y Venezuela.

La reunión entre ambos dirigentes tuvo lugar en Brasilia y forma parte de los nuevos alineamientos geopolíticos del gobierno del ultraderechista Bolsonaro, que incluyen acercamientos con otros gobiernos conservadores como Israel, Italia o Hungría.

Tras el encuentro, Pompeo fue recibido por Bolsonaro en el palacio de Planalto (sede del Gobierno), donde el martes recibió la banda presidencial de manos de su antecesor, Michel Temer.

“Ha habido una larga tradición en Brasil de elegir presidentes que por alguna razón eran enemigos” de Estados Unidos, manifestó Bolsonaro a periodistas estadounidenses luego de esa reunión. “Ahora es todo lo contrario, somos amigos”, celebró.

Previamente, Araújo, quien se confiesa gran admirador del mandatario estadounidense, Donald Trump, recalcó el cambio en la diplomacia de su país: “Vamos construir una asociación mucho más intensa, mucho más elevada entre Brasil y Estados Unidos (...) Estamos iniciando una etapa que será muy productiva”.

Dijo que la nueva relación con Estados Unidos es consecuencia de un “realineamiento interno de Brasil”.

El canciller explicó, tras reunirse con Pompeo, que las dos mayores economías del hemisferio trabajan “por un orden internacional diferente”. Señaló que Brasil “se está realineando consigo mismo, con sus propios ideales”, rompiendo con décadas de búsqueda de equidistancia de las grandes potencias y de refuerzo de las relaciones Sur-Sur.

Consultado sobre si esta relación con el gobierno de Trump podría representar riesgos comerciales con otros países -en alusión indirecta a China- respondió: “Un país grande no necesita renunciar a sus ideas para crear oportunidades económicas”.

Durante la campaña, Bolsonaro acusó a Pekín, principal socio comercial del país, de estar “comprando a Brasil”.

Los cancilleres Ernesto Araújo (derecha) y Mike Pompeo ofrecieron una conferencia de prensa en el palacio de Itamaraty, en Brasilia, el miércoles 2 de enero del 2019.

Pompeo afirmó, por su parte, que este acercamiento con la principal potencia latinoamericana es “una oportunidad transformadora para las dos naciones”, en el ámbito de los negocios y la seguridad.

“Y es una oportunidad para trabajar juntos contra los regímenes autoritarios de todo el mundo”, como Cuba, Venezuela y Nicaragua, agregó.

En setiembre, en el marco de la Asamblea General de las Naciones Unidas, Trump aseguró que “todas las opciones están sobre la mesa” en el caso venezolano, “las fuertes y las menos fuertes”.El presidente venezolano, Nicolás Maduro, acusó por su parte a Estados Unidos de ser coordinador de un complot para generar incidentes armados en las fronteras de Venezuela con Colombia y Brasil, y justificar una intervención militar.

Tierras indígenas

En el plano interno, el nuevo gobierno decidió entregar la demarcación de las tierras indígenas al Ministerio de Agricultura, representante de los intereses del pujante sector del agronegocio, uno de los principales aliados del presidente de ultraderecha.

El cambio, que deja sin la atribución a la FUNAI (Fundación Nacional del Indio), desató las críticas de los opositores del exmilitar -conocido por sus enfrentamientos con el sector ambientalista o de trabajadores sin tierra- y era uno de los asuntos más comentados en el Twitter brasileño.

“Teníamos en nuestro plan de gobierno colocar dentro de la cartera de Agricultura todo lo que, de una u otra manera, gira en torno al agronegocio, que es el gran punto de sustento de la economía brasileña”, afirmó el ministro jefe de la Casa Civil (jefe de Gobierno), Onyx Lorenzoni.

Bolsonaro despejó cualquier posible duda sobre su voluntad de cumplir con sus promesas de campaña, recordando en Twitter el rumbo que pretende dar a un mandato que debe extenderse hasta el 31 de diciembre del 2022.

“Nuestro discurso de asunción es nuestro eje de gobierno”, escribió en la mañana del miércoles, junto a un video de su intervención la víspera frente al palacio de Planalto, donde dijo que el 1.° de enero del 2019 sería recordado como “el día en que el pueblo empezó a liberarse del socialismo, de la inversión de valores, del gigantismo estatal y de lo políticamente correcto”.

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Volvió a publicar además un comentario en el que se dice determinado a extirpar "la basura marxista" del sistema educativo.

Lorenzoni ve en la llegada al poder de Bolsonaro, cuyo segundo nombre es Messias, un designio divino.

“Muchos son llamados, son elegidos. Y Jair Messias Bolsonaro fue llamado por Dios y elegido por el pueblo brasileño”, afirmó al asumir formalmente su cargo.