AFP. 17 abril
El presidente israelí, Reuven Rivlin (centro), y el primer ministro, Benjamín Netanyahu (izquierda), ingresaban a la residencia oficial del primero, en Jerusalén, este miércoles 17 de abril del 2019.
El presidente israelí, Reuven Rivlin (centro), y el primer ministro, Benjamín Netanyahu (izquierda), ingresaban a la residencia oficial del primero, en Jerusalén, este miércoles 17 de abril del 2019.

Jerusalén. Benjamín Netanyahu recibió este miércoles el encargo de formar el próximo gobierno israelí, en un contexto de problemas judiciales para el primer ministro y de probable iniciativa estadounidense para resolver el conflicto con los palestinos.

El presidente Reuven Rivlin entregó al veterano político conservador su nombramiento como primer ministro.

Consultados todos los partidos con representación parlamentaria, una mayoría de 65 diputados de los 120 de la cámara “le recomendaron a usted” para dirigir el gobierno, dijo Rivlin a Netanyahu, según la ceremonia televisada.

Su principal adversario, Benny Gantz, líder de la lista de centroderecha Azul y Blanco que obtuvo 35 escaños, no está en condiciones de obtener el apoyo de la mayoría de los legisladores.

La hipótesis más probable es que Netanyahu dirija una coalición gubernamental de partidos de derecha, más o menos extremistas y religiosos, y de partidos ultraortodoxos, que proponen un respeto estricto de las reglas de judaísmo.

Si lo consigue, Netanyahu, de 69 años, figura dominante de la política israelí al punto de parecer invencible, iniciaría su quinto mandato. Ya está en el poder de forma ininterrumpida desde el 2009, y suma 13 años en total si se cuenta su anterior jefatura de gobierno entre 1996 y 1999, con lo que superaría el récord de longevidad de David Ben Gurion, padre fundador del Estado de Israel.

“Seré el primer ministro de todos”, prometió el martes por la noche, usando un tono conciliador, durante una reunión con militantes de su partido, el Likud.

Condiciones para apoyarlo

Avigdor Lieberman, jefe del partido nacionalista y laico Israel Beiteinou, anunció condiciones previas que podrían complicar el trabajo de Netanyahu.

Demandó, casi a modo de ultimátum, que se adopte una ley sobre el servicio militar de los ultraortodoxos tal y como la propuso cuando era ministro de Defensa en el anterior gobierno.

Esta ley anularía la exención sistemática del servicio militar de la que se benefician decenas de miles de estudiantes de las escuelas talmúdicas.

Gran parte de la población considera que esta exención es injusta. En cambio, es una línea roja para los partidos ultraortodoxos, que representan al 10% de la población, y que no temen provocar nuevas elecciones.

Los radicales de la Derecha unida, alianza de partidos nacionalistas religiosos, exigen los ministerios de Educación y Justicia, lo que les abriría un amplio campo de acción ideológica.

Otro de los temas planteados es saber en qué medida los problemas judiciales de Netanyahu pueden interferir en estas negociaciones políticas.

Uno de sus potenciales aliados, Bezalel Smotrich, se declaró abiertamente favorable a una iniciativa legal para proteger a un primer ministro en ejercicio contra acciones judiciales.

Estos casos alimentan especulaciones sobre una moneda de cambio que garantizaría a Netanyahu que sus aliados no lo abandonen si es encausado en el ejercicio de sus funciones.

Netanyahu dijo durante su campaña electoral que empezaría a anexar las colonias israelies en Cisjordania, territorio palestino ocupado por Israel. Muchos miembros de su potencial mayoría de gobierno apoyan esta anexión, al menos parcial.

Los primeros pasos del gobierno israelí podrían además coincidir con la presentación de un plan diplomático que desde hace meses está preparando la administración del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, gran aliado de Netanyahu.

Su contenido se guarda celosamente secreto. Los palestinos han reiterado hasta la saciedad que no esperaban nada positivo de una administración estadounidense que ha tomado, según ellos, una actitud claramente parcial en favor de Israel.