AFP. 25 septiembre, 2019
El presidente israelí, Reuven Rivlin (derecha), y el primer ministro en funciones, Benjamín Netanyahu, se reunieron este miércoles 25 de setiembre del 2019 en Jerusalén.
El presidente israelí, Reuven Rivlin (derecha), y el primer ministro en funciones, Benjamín Netanyahu, se reunieron este miércoles 25 de setiembre del 2019 en Jerusalén.

Jerusalén. El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, recibió este miércoles el encargo de formar un nuevo gobierno, pero su hipotético socio en una coalición, el centrista Benny Gantz, anunció que rechaza la oferta de un gabinete de unidad nacional.

El presidente Reuven Rivlin escogió a Netanyahu para que trate de sacar al país del bloqueo en que se encuentra después de las elecciones legislativas de setiembre que no dejaron un vencedor claro.

Netanyahu sufrió de inmediato un nuevo revés: Gantz rechazó participar en un gobierno que esté dirigido por un primer ministro que enfrenta una acusación por corrupción.

“El partido Azul-Blanco que yo dirijo no aceptará participar en un gobierno con un líder que se enfrenta a una grave inculpación”, explicó en un comunicado.

Netanyahu hizo el llamado ante periodistas tras aceptar el encargo del jefe del Estado, pero ambas partes parecen bastante distanciadas, inclusive sobre el tema de quién es el que debería encabezar el gobierno de unidad.

En las votaciones legislativas ambos empataron. Netanyahu tiene 32 escaños y con sus aliados de derecha y de los partidos ultraortodoxos, alcanza los 55, en tanto Gantz, cuyo partido logró 33 bancas, llegaría a 54 a en total con todo el arco parlamentario de izquierda, incluidas las agrupaciones de árabes israelíes.

Las partes discutían desde el lunes por la noche, pero sin lograr un acuerdo. Pero tras un encuentro con Netanyahu y Gantz, el miércoles por la noche en Jerusalén, el presidente Rivlin se adelantó y confió a Netanyahu la tarea de formar gobierno.

Su misión será tratar de lograr al menos 61 diputados para alcanzar el umbral de la mayoría en la Kneset (Parlamento).

“El que tiene más posibilidades es Netanyahu, apoyado por 55 diputados, mientras Gantz solo tiene 54, pero 10 de ellos anunciaron que no participarían en el gobierno”, argumentó Rivlin en conferencia de prensa al lado de Netanyahu.

Diez diputados la Lista Arabe Unida, convertida en la tercera fuerza política en Israel después de los comicios, apoyaron la candidatura de Gantz al puesto de primer ministro, pero sin comprometerse a participar en el próximo gobierno.

"Haré todo lo que esté en mi poder para formar un gobierno de unidad con una dirección conjunta", declaró Netanyahu, refiriéndose a un "liderazgo conjunto, un gobierno paritario", con "dos personas dirigiéndolo".

Sombra de corrupción

Estas elecciones eran cruciales para Netanyahu, quien comparecerá ante la Justicia el 3 de octubre para declarar sobre varios escándalos que lo salpican y por los que podría ser formalmente acusado de corrupción, malversación y cohecho. El primer ministro desea obtener la inmunidad parlamentaria que le blinda mientras siga en el cargo.

Si logra formar gobierno, Netanyahu no sería obligado a renunciar si es condenado y mientras se agoten todos los recursos.

Por ahora, el mandato que hereda Netanyahu no le garantiza seguir en el poder, sino solo convertirse en el encargado de reunir los votos para sacar al país del bloqueo.

Gantz no ha cerrado la puerta a un acercamiento con el Likud de Netanyahu, sino solo a un gobierno dirigido por este último, en el poder desde hace diez años sin interrupción.

Tras las elecciones de abril, que no lograron desempatar entre Gantz y Netanyahu, el presidente Rivlin ya había pedido al primer ministro formar gobierno.

Pero como no pudo, Netanyahu prefirió disolver el Kneset y convocar nuevas elecciones, las del 17 de setiembre, antes que dejar al presidente confiar el mandato a Benny Gantz.

Esta vez, Netanyahu aseguró que permitiría a Gantz probar suerte para lograr un gobierno si él fracasa de nuevo en el intento.