AP y AFP. 12 febrero
El papa Francisco se dirigía a un encuentro con los asistentes a su audiencia general semanal, este miércoles 12 de febrero del 2020 en el salón Pablo VI en el Vaticano.
El papa Francisco se dirigía a un encuentro con los asistentes a su audiencia general semanal, este miércoles 12 de febrero del 2020 en el salón Pablo VI en el Vaticano.

Cuidad del Vaticano. El papa Francisco declinó el miércoles aprobar la ordenación de hombres casados para hacer frente a la falta de sacerdotes en la Amazonia, esquivando un asunto espinoso que ha dominado el debate en la Iglesia católica implicando incluso al papa emérito Benedicto XVI.

En un esperado documento, el Pontífice no mencionó siquiera las recomendaciones de los obispos de la región para considerar la ordenación de hombres casados y mujeres como diáconos. En su lugar, instó a los religiosos a rezar por más vocaciones sacerdotales y a enviar misioneros a la región, donde los fieles viven en comunidades remotas y pueden estar meses, e incluso años, sin ir a misa.

Para Andrea Tornielli, director de comunicación del Vaticano, Francisco quiso evitar que la exhortación se convierta “en un referendo” sobre la posibilidad de ordenar curas a hombres casados.

La omisión del asunto por parte de Francisco decepcionó a los progresistas, que esperaban que al menos lo pusiera en estudio. Y alivió a los conservadores, que han empleado el debate sobre el celibato de los curas para fortalecer su oposición al Papa, a quien algunos han acusado de herejía.

La mayor parte del documento, llamado Amada Amazonia, es en cambio una carta de amor a la selva amazónica y a sus pueblos indígenas escrita por el primer Pontífice latinoamericano de la historia, quien lleva años preocupado por la explotación violenta de la tierra, la importancia crucial de la región para el ecosistema global y las injusticias cometidas contra sus gentes.

El documento va dirigido a todos los pueblos del mundo “para ayudar a despertar su cariño y preocupación por esa tierra que es también nuestra, e invitarlos a valorarla y a reconocerla como un misterio sagrado”.

Esta es, en muchos sentidos, una versión sintetizada y centrada de la histórica encíclica medioambiental escrita por el Papa en 2015, Laudato Si (Alabado seas), en la que criticaba a los países ricos y a las corporaciones multinacionales por destruir los recursos naturales del mundo y empobrecer a los más desfavorecidos para su propio beneficio.

Francisco dijo que tiene cuatro sueños para la Amazonia: que se respeten los derechos de los pobres, que se celebren sus riquezas culturales, que se preserve la belleza natural y la vida de la Amazonia, y que las comunidades cristianas muestren rasgos amazónicos.

El papa Francisco saludó en Puerto Maldonado -el 19 de enero del 2018- a representantes de la comunidades indígenas de la Amazonia peruana.
El papa Francisco saludó en Puerto Maldonado -el 19 de enero del 2018- a representantes de la comunidades indígenas de la Amazonia peruana.

Francisco había convocado a obispos de los nueve países de la Amazonia a una reunión de tres semanas en octubre para debatir las vías de que dispone la Iglesia para ayudar el conservar el delicado ecosistema ante el calentamiento global y para servir mejor a la gente de la región, que suele vivir en comunidades aisladas o en ciudades pobres.

El fin del celibato en la Amazonia fue en efecto una de las propuestas más innovadoras hechas por los religiosos de la región, con 34 millones de habitantes y 400 tribus indígenas, debido a la escasez de curas y al avance imparable de los evangélicos.

El jesuita argentino es, desde hace mucho tiempo, sensible a la difícil situación de la Amazonia, donde las iglesias protestante y pentecostal roban ganan fieles ante la ausencia de vibrantes comunidades católicas que celebren Eucaristía con regularidad.

Malestar por postura

Grupos que abogan por la ordenación sacerdotal y un papel más importante para las mujeres en la Iglesia atacaron el documento. Francisco arguyó que su negativa a la ordenación de mujeres les evita el riesgo de ser “clericalizadas” o colocadas en un pedestal.

“Está fallando a su deber como líder con el poder de efectuar cambios positivos y enfrentar la discriminación”, dijo Miriam Duignan, del Instituto Wijngaards de Investigaciones Católicas, una institución con sede en Gran Bretaña.

Kate McElwee, directora ejecutiva de la Conferencia por la Ordenación de las Mujeres, sostuvo que el documento traiciona a las mujeres en el Amazonas y en todas partes donde realizan la mayor parte de la obra de la Iglesia, transmiten la fe de generación en generación y sin embargo no reciben el menor reconocimiento oficial ni autoridad.

“Reconocer la obra de las mujeres con la ordenación diaconal sería un paso inicial y básico para rectificar el mal del sexismo institucional que tiene maniatada a nuestra iglesia en su intento de responder a las crisis morales de nuestro tiempo”, expresó McElwee en un comunicado.

“El Papa cedió a la presión y no aprobará la ordenación de curas casados”, comentó decepcionado José Manuel Vidal, de la página católica Religión Digital.