AFP. 24 agosto
El presidente francés, Emmanuel Macron (derecha) y su esposa, Brigitte, dieron la bienvenida a la cumbre del G7 en Biarritz al primer ministro italiano, Giuseppe Conte, este sábado 24 de agosto del 2019.
El presidente francés, Emmanuel Macron (derecha) y su esposa, Brigitte, dieron la bienvenida a la cumbre del G7 en Biarritz al primer ministro italiano, Giuseppe Conte, este sábado 24 de agosto del 2019.

Biarritz, Francia. El G7 es un grupo informal de grandes potencias occidentales creado en 1975, inicialmente para hablar de economía y, con el tiempo, de temas como la paz, el medio ambiente o el terrorismo.

El ambiente entre los países miembros se suele tensar cuando se acerca la cumbre anual, celebrada en el país que ostenta la presidencia rotatoria.

El G7 de Biarritz también llegó precedido por una fuerte tensión, sobre todo por los desacuerdos entre el presidente estadounidense, Donald Trump, y sus aliados sobre numerosos temas (Irán, Siria, el acuerdo de París sobre el clima, etc.).

Hasta el año pasado las reuniones siempre terminaron con una declaración conjunta que les permitía salir airosos. Pero, en el 2018, en Canadá, Trump se negó a firmar las conclusiones que había aceptado.

En el 2017, la unidad se quebró por el tema del clima durante la primera cumbre con Trump en Sicilia. Días después, él anunció que abandonaba el Acuerdo de París.

Economía primero

La primera reunión se celebró en la localidad francesa de Rambouillet en 1975, tras la crisis petrolera. Seis países (Francia, Reino Unido, Alemania, Italia, Japón y Estados Unidos) participan en este G6, al que en 1976 se unió Canadá para formar el G7.

Fue por iniciativa del presidente francés, Valéry Giscard d’Estaing, quien propuso que los dirigentes se reunieran cada cierto tiempo como ya solían hacer los ministros de Finanzas.

Del G7 al G8

Durante los años 80, la crispación de las relaciones entre el Este y el Oeste dio un cariz más político a las reuniones.

La cumbre de Williamsburg, Estados Unidos, en 1983, adoptó, por primera vez una declaración sobre la seguridad en Europa. Este texto de apoyo a la política del presidente estadounidense, Ronald Reagan, respecto a Moscú se aprobó a pesar de las reservas del jefe de Estado francés, François Mitterrand.

La disolución de la Unión Soviética a finales de 1991 cambió las cosas. Rusia fue invitada en 1992 y a partir de 1998 participó en las cumbres del grupo, rebautizado como G8.

Un club polémico

A partir de 1999 se sucedieron las crisis financieras y el G8 fue acusado de ser “un club de ricos”. Empezaron entonces a reunirse con países emergentes, como China, Brasil y Suráfrica, con una nueva configuración, el G20, para intentar resolver o evitar estas crisis.

En el 2001, la cumbre de Génova en Italia estuvo salpicada de enfrentamientos violentos entre las fuerzas de seguridad y activistas antiglobalización que ponían en duda la utilidad y legitimidad del G8 y reclamaban la anulación de la deuda de los países pobres. Un joven italiano murió de una bala en la cabeza disparada por un carabinero y más de 500 personas resultaron heridas.

También hubo manifestaciones en otras cumbres, bajo estrecha vigilancia policial.

Rusia, expulsada

En el 2014, Rusia, bajo la presidencia de Vladimir Putin, fue expulsada del G8 tras la anexión de la península ucraniana de Crimea y sometida a sanciones. La cumbre del G8 prevista ese año en Rusia se anuló y el G8 se convirtió en G7.

Antes de la cita de Biarritz, Donald Trump se manifestó a favor del regreso de Rusia. La próxima cumbre se celebrará en Estados Unidos. El presidente francés, Emmanuel Macron, lo considera “pertinente” siempre que “se alcance una solución” con Ucrania tomando como base los acuerdos de Minsk.