AFP. 13 mayo
Agentes policiales vigilan un supermercado en Moscú, en medio de la propagación del coronavirus, el 13 de mayo del 2020. Foto: AFP
Agentes policiales vigilan un supermercado en Moscú, en medio de la propagación del coronavirus, el 13 de mayo del 2020. Foto: AFP

Moscú. Rusia, que desde el martes es el segundo país con más casos de covid-19, registró nuevamente este miércoles más de 10.000 contagios adicionales, pero la mortalidad, con solo 2.212 víctimas mortales, sigue siendo baja en comparación con otros países.

El martes, varias regiones rusas, menos afectadas por la epidemia que la capital, permitieron la reapertura de algunos comercios, pero la mayoría de los lugares públicos permanecen cerrados, incluidos los restaurantes.

Las industrias y los astilleros también han vuelto a trabajar, incluso en Moscú, principal foco de la epidemia y que sigue sometida a un confinamiento casi general, aunque no siempre se respeta estrictamente.

Rusia asegura que su baja mortalidad se debe principalmente a sus medidas preventivas, como la detección masiva para aislar los casos sospechosos. Además, en marzo ordenó el confinamiento de los viajeros procedentes de los países afectados y de las poblaciones en riesgo y reorganizó su sistema hospitalario.

Sin embargo, los críticos consideran que la mortalidad está subestimada, y sospechan que las autoridades atribuyen otras causas a muertes de pacientes de covid-19.

Por otra parte, unos 1.500 pacientes están en cuidados intensivos y respiran con ayuda de mecánica.

Las autoridades tuvieron que suspender el uso de un modelo fabricado en Rusia, tras dos incendios en hospitales que lo utilizan.

Rusia, segundo país con más casos de covid-19 en el mundo

El impacto social de la pandemia y del confinamiento están llegando también a otros frentes, como el consumo de alcohol.

El ministro de Sanidad, Mijail Mourashko, se declaró partidario el miércoles de subir la edad legal para la compra de alcohol de 18 a 21 años.

"Desgraciadamente durante este periodo (de pandemia) la parte del alcohol en la mortalidad ha empezado a aumentar", reconoció el ministro ante el parlamento.

A pesar de la reputación de grandes bebedores, los rusos bajaron su consumo de alcohol en un 40% entre el 2003 y el 2016, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).