AFP. 3 agosto
El ingeniero y virólogo francés Thomas Mollet realiza pruebas con el virus Sars-CoV-2 en el laboratorio de Bioseguridad de nivel 3 (BSL3) de la sede del Grupo Valneva SE, en Saint-Herblain, cerca de Nantes, Francia, el 30 de julio del 2020. Foto: AFP
El ingeniero y virólogo francés Thomas Mollet realiza pruebas con el virus Sars-CoV-2 en el laboratorio de Bioseguridad de nivel 3 (BSL3) de la sede del Grupo Valneva SE, en Saint-Herblain, cerca de Nantes, Francia, el 30 de julio del 2020. Foto: AFP

Moscú. Rusia aseguró este lunes que pronto tendrá la capacidad de producir cada mes centenares de miles de dosis de la vacuna del nuevo coronavirus y que elevará su producción a “varios millones” desde principios del año que viene.

"Según las primeras estimaciones (...) podremos proporcionar a partir de este año varios centenares de miles de dosis de la vacuna cada mes y luego varios millones desde principios del año que viene", declaró el ministro ruso de Comercio, Denis Maturov, a la agencia estatal TASS.

Maturov explicó que tres empresas biomédicas empezarán a partir de septiembre la producción industrial de la vacuna desarrollada por el laboratorio de investigación en epidemiología y microbiología Nikolái Gamaleia.

Rusia, como muchos otros países, trabaja desde hace meses en varios proyectos de vacunas de la covid-19 y por ahora se priorizó el del laboratorio Gamaleia, desarrollado en colaboración con el Ministerio de Defensa y cuyos detalles no fueron publicados, lo que impide certificar su eficacia.

El Centro estatal de investigación Vektor, en Siberia, trabaja en otra vacuna, cuyas primeras dosis deberían estar listas a partir de octubre, según las autoridades.

Rusia es el cuarto país en el mundo más afectado por la pandemia, por detrás de Estados Unidos, Brasil e India, y desde abril expresó su voluntad de ser uno de los primeros países, o incluso el primero, en desarrollar la vacuna del covid-19.

Investigadores internacionales alertaron; sin embargo, ante la rapidez del desarrollo de las vacunas en Rusia y consideraron que no se habían respetado varios procesos científicos para acelerar un trabajo realizado bajo la presión de Moscú.